La terapia cognitiva puede reducir las prácticas de sexo de riesgo entre los hombres gays con comportamiento sexual compulsivo

Michael Carter

Una única sesión de counselling cognitivo específico podría ser capaz de reducir las tasas de sexo sin protección entre los hombres gays que presentan un comportamiento sexual compulsivo, según un estudio publicado en la edición de 1 de mayo de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

El comportamiento sexual compulsivo es un término que se emplea para describir un comportamiento sexual descontrolado que se ha vuelto obsesivo e interfiere en las relaciones personales o el trabajo. Se ha relacionado el comportamiento sexual compulsivo con un alto riesgo de infección por VIH.

El tratamiento del comportamiento sexual compulsivo en los hombres gays consiste en sesiones de psicoterapia de grupo o en el uso de antidepresivos de la familia de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS).

Recientemente, en un estudio que contó con 336 personas, un equipo de investigadores de San Francisco (EE UU) demostró que una única sesión de terapia cognitiva puede provocar un cambio y una reducción prolongada del comportamiento de riesgo relacionado con el VIH entre los hombres gays que se realizaron numerosas pruebas del virus. Los autores querían comprobar si esta terapia ayudaba a mejorar las tasas de sexo sin protección con parejas ocasionales que podría implicar un riesgo de transmisión del VIH en hombres con comportamiento sexual compulsivo.

La terapia implica que la persona proporcione una descripción detallada de un reciente episodio de sexo anal sin protección con una pareja ocasional cuyo estado serológico sea positivo o desconocido. Durante la misma, se examinan los pensamientos, actitudes y creencias que están involucrados en la decisión de practicar sexo sin protección.

Para valorar a los participantes, se empleó la Escala de Compulsión Sexual de Kalichman, que consta de 10 apartados y su puntuación llega a 4 puntos. El nivel de compulsión sexual de la persona se clasifica de bajo a alto según los cuartiles. Una puntuación por encima de 2,2 se sitúa en el cuartil más elevado y se considera como de alta compulsión sexual. Los hombres recibieron un seguimiento durante un periodo de 12 meses.

Los hombres con los menores niveles de comportamiento sexual compulsivo tuvieron una reducción del 16% (p = 0,06) en su comportamiento sexual de riesgo después de la sesión única de counselling cognitivo. Sin embargo, los hombres en los dos cuartiles siguientes mostraron un aumento del 20% y el 6% (p = 0,06 en ambos casos) en la práctica declarada de sexo anal sin protección con hombres con VIH o de estado serológico desconocido. Los autores no han comentado esta tendencia observada.

Por su parte, los hombres con el nivel de comportamiento más compulsivo mostraron una reducción del 48% (p = 0,06) en la tasa de relaciones declaradas de sexo sin protección con hombres con VIH o de estado serológico desconocido.

El equipo de expertos comenta: “Este descenso de las relaciones anales sin protección, aunque no llega a los niveles tradicionales de significación estadística, plantea la posibilidad de que el enfoque basado en la terapia cognitiva podría ser útil para que los hombres calificados como con mayor grado de compulsión sexual puedan adquirir algún control sobre sus impulsos sexuales (…) Estos hallazgos preliminares sugieren que se requiere más investigación en este terreno”.

Referencia: Dilley JW et al. Sexual compulsiveness and change in unprotected anal intercourse. Unexpected results from a randomized controlled HIV counseling intervention study. J Acquir Immune Defic Syndr 48: 113 – 114, 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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