Las creencias sobre la menor posibilidad de infección con la TARV están vinculadas con el riesgo de contraer ITS

Keith Alcorn

Las personas que creían que tener una carga viral indetectable gracias a que la terapia antirretroviral (TARV) reduce el riesgo de transmisión del VIH fueron más propensas a adquirir una infección de transmisión sexual [ITS], según las conclusiones de un estudio estadounidense, publicado esta semana en HIV Medicine.

Los autores del estudio, de la Universidad de Connecticut (EE UU), afirman que cualquier intento de ampliar el uso del tratamiento anti-VIH con propósitos preventivos deberá abordar las creencias existentes acerca de la capacidad de infección y realizar un control enérgico de las infecciones de transmisión sexual.

Las ITS aumentan de diversos modos el riesgo de que una persona con VIH transmita el virus (aunque es importante señalar que no se detectaron incrementos de la carga viral en todos los pacientes diagnosticados de ITS al estudiar los fluidos genitales de las personas que siguen un tratamiento antirretroviral):

  • El virus del herpes simple tipo 2 [VHS-2, causante del herpes genital] aumenta la secreción del VIH, sobre todo si existen lesiones.
  • La carga viral puede elevarse durante las primeras etapas de la infección por sífilis.
  • La gonorrea, la clamidia y la uretritis no específica pueden aumentar la secreción del virus en el tracto genital.

Seth Kalichman y un equipo de colaboradores de la Universidad de Connecticut diseñaron un ensayo para examinar la incidencia de ITS en personas con VIH y su relación con el conocimiento de la carga viral y las creencias sobre viremia y capacidad de infección.

El estudio contó con 490 personas con VIH en Atlanta, inscritas entre 2005 y 2009 en clínicas, agencias de servicios sociales y organizaciones de servicios relacionados con el sida. Algo más de dos tercios de los participantes eran hombres, entre el 6 y 10%, transexuales, y el resto, mujeres. El 90% de los integrantes del ensayo eran de origen afroamericano. No se especificó la sexualidad y el género de las parejas sexuales.

En dos entrevistas realizadas con tres meses de intervalo, a los participantes se les preguntó si habían recibido el diagnóstico de alguna ITS en los últimos tres meses (período elegido porque estudios anteriores habían evidenciado que los recuerdos referentes a la actividad sexual eran más fiables en ese espacio de tiempo). Los participantes respondieron a preguntas sobre su comportamiento sexual y el número de parejas sexuales que tuvieron.

También se evaluaron las creencias de los integrantes del estudio relativas a la capacidad de infección y su nivel de optimismo en lo que referente al tratamiento o a la futura gravedad de la infección por VIH. Así, se pidió a los encuestados que indicaran su grado de acuerdo o desacuerdo con las siguientes afirmaciones:

  • Las personas con VIH que toman medicamentos antirretrovirales tienen menos probabilidades de infectar a sus parejas sexuales durante las prácticas de sexo no seguro.
  • Los tratamientos antirretrovirales hacen que sea más fácil relajarse respecto a las prácticas sexuales no seguras.
  • Resulta seguro practicar sexo con preservativo si mi carga viral es indetectable.
  • Los pacientes con una carga viral indetectable no tienen que preocuparse demasiado por la posibilidad de transmitir el VIH a terceros.

Creencias optimistas sobre el tratamiento:

  • Los nuevos tratamientos anti-VIH han traído la esperanza de conseguir una cura.
  • El VIH pronto será una enfermedad controlable, como es el caso de la diabetes.
  • Se dispondrá de una cura para el VIH en los próximos años.

El diez por ciento de los participantes declaró haber recibido un diagnóstico de una infección de transmisión sexual durante la evaluación inicial, y otro 4% fue diagnosticado en los tres meses siguientes, lo que indica la existencia de una elevada incidencia de ITS entre la población estudiada, aunque no discrepa con la existente en otras muestras de poblaciones comunitarias, advierten los autores.

Las ITS diagnosticadas con más frecuencia fueron: herpes genital (37%), sífilis (36%), clamidia (20%) y gonorrea (13%). Algo menos de las tres cuartas partes de los participantes afirmaron haber recibido el diagnóstico de más de una infección de transmisión sexual en el tiempo transcurrido desde el diagnóstico de VIH.

Las personas que contrajeron las ITS tendieron a ser más jóvenes, a tener menos años de educación formal y un menor recuento basal de CD4. Declararon presentar un número superior de síntomas relacionados con el VIH y fueron mucho menos propensos a saber cuál era su medida de carga viral más reciente (viremia desconocida; cociente de probabilidades [CP]: 1,5; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,1 – 2,1). El 22% de las pacientes diagnosticados de alguna ITS mostraba una carga viral indetectable, en comparación con el 47% de los que no recibieron un diagnóstico de ITS, mientras que las proporciones de las personas que tenían carga viral detectable fueron similares en ambos casos (33% y 36%).

El análisis multivariable puso de manifiesto que los siguientes aspectos constituyeron factores de predicción de tener una nueva infección de transmisión sexual:

  • Creencias sobre la capacidad de infección (CP ajustado: 1,32; IC95%: 1,05 – 1,66; p <0,01): Las personas recién diagnosticadas fueron más propensas a creer que los pacientes con carga viral indetectable no tenían capacidad de infección.
  • Consumo de cannabis (CP ajustado: 3,57; IC95%: 1,21 – 10,55; p <0,05).
  • Síntomas del VIH (CP ajustado: 1,17; IC95%: 1,07 – 1,29; p <0,01).
  • Educación (CP ajustado: 0,85; IC95%: 0,73 – 0,98; p <0,05).

No se registró ninguna relación entre la calificación del optimismo respecto al tratamiento y el hecho de tener una ITS.

El análisis inicial mostró que las personas diagnosticadas de una ITS habían tenido más parejas sexuales, con independencia del grado de conciencia sobre su propia carga viral, pese a que este dato dejó de ser significativo al realizar en análisis multivariable.

Sin embargo, no hubo diferencia en la frecuencia declarada de las relaciones sin protección con parejas serodiscordantes en cuanto al diagnóstico de ITS, que constituye una medida crítica para valorar el potencial de la transmisión [del VIH] relacionada con las ITS. En realidad, el empleo del preservativo con parejas serodiscordantes fue más habitual entre las personas diagnosticadas de alguna ITS y que eran conscientes de tener una carga viral detectable.

Estos hallazgos sugieren que “las personas con VIH tienen en cuenta su carga viral a la hora de tomar decisiones de índole sexual”, comentan los autores.

Aunque los investigadores señalan que su incapacidad para realizar pruebas confirmatorias de ITS supuso una limitación de su estudio, también indican que fueron incapaces de hacer pruebas de ITS asintomáticas. Esto implica que la incidencia de estas infecciones en el estudio puede haber sido subestimada.

“Estos hallazgos vienen a confirmar los de estudios previos, que apuntan a que las creencias acerca de la capacidad de infección desempeñan un papel fundamental en el riesgo de transmisión para algunas personas con VIH”.

“En consecuencia, el escalado de la terapia antirretroviral para prevenir el VIH sólo tendrá éxito cuando las creencias sobre la capacidad de infección tengan una base real y las ITS concurrentes sean prevenidas o detectadas y tratadas con rapidez”, concluyen.

Referencia: Kalichman SC, et al. Sexually transmitted infections and infectiousness beliefs among people living with HIV/AIDS: implications for HIV treatment as prevention. HIV Medicine (advance online publication, March 3, 2010).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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