Un equipo de expertos de la OMS aconseja reducir las opciones de fármacos antirretrovirales de segunda línea

Keith Alcorn

Un equipo de asesores expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que los programas de tratamiento en entornos con recursos limitados deberían dar prioridad a un número reducido de fármacos de segunda línea, con el fin de establecer programas más fáciles de aplicar, acelerar la aprobación de fármacos y reducir el coste de los de segunda línea.

A raíz de una reunión de expertos celebrada el pasado mes de mayo de 2007, la OMS recomienda que, en la medida de lo posible, se dé prioridad a dos regímenes básicos con inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido (ITIN): tenofovir más lamivudina (3TC) o emtricitabina (FTC) o bien abacavir más didanosina (ddI).

Hay dos inhibidores de la proteasa (IP), potenciados con ritonavir, cuyo uso se aconseja por encima del de otros: lopinavir y atazanavir. El principal motivo de esta elección es el precio de los dos fármacos, sustancialmente más bajo que el del resto de los de esta familia. Además, estos dos medicamentos son estables al calor (aunque atazanavir debe ser potenciado con ritonavir, que no está disponible en una forma estable al calor). El informe de la reunión afirma que es probable que, en 2008, atazanavir se agregue a la lista de compra para terapias de segunda línea de la iniciativa internacional que promueve el acceso al tratamiento de enfermedades como el SIDA, la malaria y la tuberculosis en poblaciones de países en vías de desarrollo (UNITAID).

“Esto supondrá un incentivo para que los fabricantes de genéricos, así como las posibles colaboraciones que se establezcan para elaborarlos, puedan acelerar el desarrollo de versiones del producto estables al calor, ya sea ritonavir estable al calor empaquetado junto con atazanavir o combinaciones en dosis fija de atazanavir/ritonavir estables al calor”, declara el informe.

La decisión de reducir el abanico de opciones de fármacos de segunda línea se produce tras una petición de asesoramiento de los programas nacionales de tratamiento, preocupados por el número potencialmente elevado de fármacos que podrían tener que aprobar e incluir en los formularios de sus países. Asimismo, se solicitaron unas orientaciones más claras sobre qué fármacos tienen más probabilidad de tener una mayor eficacia tras el fracaso de los regímenes estándar de primera línea.

La recomendación de un menor número de fármacos podría ayudar también a las agencias normativas en la decisión respecto a qué productos (genéricos y de marca) dar prioridad para su registro en todo el mundo, y asimismo alentar un crecimiento de la demanda de esos productos, lo que, al mismo tiempo, debería repercutir en una reducción de precios.

Una de las sorpresas de las nuevas directrices es la recomendación de que 3TC (o FTC) se pueda reutilizar tras el fracaso del tratamiento de primera línea. Aunque esta estrategia no puede aplicarse en entornos ricos, los expertos coinciden en que, donde no es posible suprimir la carga viral a niveles indetectables, la presencia de 3TC en la combinación podría suponer, con todo, algún beneficio, dado que se ha demostrado en diversos estudios que, a pesar de la presencia de resistencia de alto nivel a 3TC, el tratamiento con el fármaco tiene como resultado un descenso de la carga viral de, aproximadamente, 0,5log respecto al nivel observado en los pacientes que no reciben el mismo.

Se puede descargar el informe del encuentro aquí [en inglés].

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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