Reino Unido: VIH aún supone una reducción de 13 años en la esperanza de vida, sobre todo por los diagnósticos tardíos

Gus Cairns

Los estudios presentados en el X Congreso sobre Terapia Farmacológica en la Infección por VIH -que tuvo lugar en Glasgow (Escocia, Reino Unido) a principios del mes de noviembre- evidencian que esta infección aún acorta seriamente la esperanza de vida entre los pacientes británicos.

El VIH todavía supone una reducción de 13 años en la esperanza de vida promedio de una persona, según se comentó en la Conferencia, aunque diez de esos años se deben a que las personas acuden a realizarse las pruebas de forma tardía, cuando sus recuentos de CD4 están por debajo de 200 células/mm3.

El impacto del virus sobre la esperanza de vida afecta de forma desproporcionada a los hombres, cuya reducción de la esperanza es el doble que en el caso de las mujeres.

Sin embargo, gran parte del exceso de mortalidad a causa del VIH observada en los estudios de cohorte se produjo como resultado de un diagnóstico tardío: Personas diagnosticadas cuando tenían unos recuentos de CD4 bajos, que fallecieron en el año siguiente a la realización de la prueba del VIH. La diferencia con la esperanza de vida general para la gente que mantuvo un recuento de CD4 superior a 200 células/mm3 fue de 6,5 años después del año 2000, mientras que en los dos últimos años ha llegado a ser casi la misma que para la población general, como afirmó la presentadora del estudio, Margaret May.

UK CHIC es un estudio de cohorte que combina observaciones procedentes de 30 clínicas del VIH en el Reino Unido. El ensayo examinó a casi 18.000 pacientes que iniciaron la terapia antirretroviral (TARV) entre 1996 y 2008. Se excluyó a las personas que iniciaron la TARV con un recuento de CD4 superior a 350 células/mm3, y tampoco se tuvo en cuenta a los usuarios de drogas inyectables, dejando así fuera del análisis a los grupos que podían tener las esperanzas de vida más alta y más baja, respectivamente.

Tres cuartas partes de los participantes eran hombres, el 58%, hombres gays y el 60%, de etnia blanca. La mediana de edad a la que las personas empezaron la TARV fue de 37 años y el promedio de su recuento de CD4 en ese momento fue de 166 células/mm3.

Se registró el fallecimiento del 7% de los pacientes (1.248 personas) y se calcularon las tasas de mortalidad de los pacientes diagnosticados en cuatro periodos trienales (1996-1999, 2000-2002, 2003-2005 y 2006-2008). Estas cifras se utilizaron para calcular una tasa de mortalidad estandarizada en forma de esperanza de vida a los 20 años de edad, es decir, los años de vida que una persona puede esperar vivir una vez llegado a su 20 cumpleaños. (Esto no equivale a la esperanza de vida si todos fueran diagnosticados a los 20 años, sino que supone la esperanza de vida a los 20 años de alguien que tenía VIH o se infectó con posterioridad, en otras palabras, demuestra el impacto de la infección por VIH en la vida de un individuo, con independencia de la edad el momento del diagnóstico).

Durante el primer periodo (1996-1999), la esperanza de vida fue de 30 años, esto es, una persona diagnosticada de VIH durante esa época podía esperar, a la edad de 20 años, llegar a vivir hasta los 50. (Hay que tener en cuenta que si alguien recibió el diagnóstico durante esas fechas y ahora está llegando a los 50, no quiere decir que sólo le queden unos pocos años por delante: la esperanza de vida aumenta a medida que las personas se hacen mayores, ya que el hecho en sí de haber sobrevivido hace más probable que sigan viviendo).

En el trienio de 2006 a 2008, la expectativa de vida había aumentado hasta llegar a los 46 años, lo que supone que podrían esperar llegar a vivir hasta los 66 años.

Sin embargo, esta cifra sigue siendo 13 años más baja que la esperanza media de vida a los 20 años que tiene la población general del Reino Unido. Además, se detectó una notable disparidad entre hombres y mujeres. En la población general, la diferencia en la expectativa de vida entre hombres y mujeres se ha reducido a solo dos años (gracias a las mejoras en la prevención de las muertes prematuras debido a enfermedades cardiacas en los hombres): un varón de 20 años puede esperar vivir hasta los 80 años y una mujer, hasta los 82.

No obstante, entre el conjunto de la población de personas con VIH, los hombres tienen una esperanza de vida a los 20 años de otros 40 (lo que implica que un varón diagnosticado con VIH pueden esperar llegar a los 60), mientras que en el caso de las mujeres es de 50 años. El motivo exacto de esto exigirá un mayor estudio.

Con todo, las esperanzas de vida siguen mejorando. En el caso de personas diagnosticadas de VIH durante 2006-2008 que hayan mantenido un recuento de CD4 superior a 200 células/mm3, la expectativa de vida a los 20 años es igual a la de la población general.

Margaret May declaró que si todo el mundo recibiera el diagnóstico cuando su recuento de CD4 supera las 200 células/mm3, la esperanza de vida mejoraría en diez años.

"En conclusión -afirmó-, nos sumamos a la promoción de la mejora del diagnóstico y de la provisión oportuna del tratamiento, lo que podría mejorar la expectativa de vida de las personas con VIH en el Reino Unido”.

Referencia: May M, et al. Impact on life expectancy of late diagnosis and treatment of HIV-1 infected individuals: UK CHIC. Tenth International Congress on Drug Therapy in HIV Infection, Glasgow. Abstract O233. 2010.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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