Coste adicional de terapia por aumento de programas de examen del VIH en EE UU añadirán más presión a fondo Ryan White

Michael Carter

La ampliación de los programas de detección del VIH en el país norteamericano supondrá una presión adicional sobre el fondo federal Ryan White para la atención del VIH, a medida que vaya aumentando el número de personas diagnosticadas del virus, según un estudio publicado en la edición digital de Value in Health.

Es probable que el aumento de la realización de la prueba permita identificar a más personas con VIH que necesitan tratamiento. Los costes de la terapia antirretroviral recaerán, principalmente, sobre los programas discrecionales cuya financiación se fija de forma anual por el Congreso de EE UU. Los investigadores expresan su preocupación porque esto "pueda traducirse en que un gran número de personas se enteren de que tienen el VIH, pero no puedan recibir atención médica".

Se calcula que el 21% de los 1,1 millones de personas con VIH en el país norteamericano no son conscientes de que tienen el virus.

Normalmente, la población no diagnosticada sólo se entera de que tiene VIH cuando se encuentra muy enferma debido a la infección, lo que no sólo aumenta su riesgo de fallecer, sino que también tiene unas implicaciones considerables sobre los costes de tratamiento. Por otra parte, algunos estudios sugieren que las personas no diagnosticadas están implicadas en un gran número de transmisiones del VIH.

En 2006, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) publicaron las directrices revisadas sobre la realización de pruebas del VIH. Esto incluyó la recomendación de realizar la prueba de forma rutinaria en todos los entornos sanitarios para la población general, y de efectuar el test del VIH de forma anual en el caso de los grupos en situación de alto riesgo de infección.

Los CDC valoraron que este aumento de la realización de las pruebas del VIH resultaría rentable.

Sin embargo, un equipo de investigadores mostró su preocupación porque no quedaba claro el impacto sobre los presupuestos gubernamentales. En especial, deseaban ver qué consecuencias tendría para los programas discrecionales de tratamiento del VIH, cuyos presupuestos fijos se establecen cada año.

Hay diversas fuentes de financiación pública para la atención del VIH en EE UU, entre las que se encuentran los programas de ayuda social Medicaid y MediCare. Éstos proporcionan atención médica gratuita a las personas "discapacitadas" y las ancianas. También existe el programa discrecional Ryan White para el VIH/Sida, que supone una especie de red de seguridad para aquellas personas que no cumplen con los criterios para acceder a los programas de elegibilidad, ni tampoco disponen de un seguro privado adecuado.

Los costes del tratamiento y la atención médica del ex personal militar son cubiertos por el Departamento de Asuntos de los Veteranos, mientras que otros cuentan con un seguro médico privado apropiado. Los investigadores no examinaron las repercusiones probables que tendría el diagnóstico temprano del VIH sobre los costes para estos proveedores de atención médica.

El modelo de los investigadores se basó en datos epidemiológicos del VIH de 2008 y se comprobó que había 1,1 millones de personas seropositivas en EE UU, pero que 189.000 de ellas no eran conscientes de portar el virus. Se consideró que la incidencia anual del VIH fueron 46.000 casos.

Los datos relativos a la salud y el recuento de células CD4 en los casos prevalentes de VIH se extrapolaron a partir de la información procedente de las cohortes epidemiológicas.

Se supusieron los costes de modo que incluyeran la realización de la prueba a las personas cuyos resultados fueron negativos al VIH y a las que tuvieron resultados positivos, teniendo en cuenta que, en el caso del último grupo, requieren un counselling posterior al test. En la actualidad, el 97% de las personas vuelven a recoger su resultado de la prueba del VIH y el 80% de los resultados positivos son derivados a la atención médica. Este patrón de comportamiento se incluyó en el modelo. Los costes de los fármacos se calcularon a partir de los precios al por mayor publicados, y fueron ajustados considerando las tasas promedio de reembolso y descuentos del Estado.

Se calculó que las personas hoy en día se someten a una prueba del VIH cada diez años. El modelo implica que la ampliación de la realización del test comportaría que las personas pasarían a hacerla cada cinco años.

El modelo sugirió que si la frecuencia media de las pruebas se mantuviera en una vez cada diez años, se producirían 177.000 nuevos diagnósticos de VIH entre 2009 y 2013. Esta cifra incluiría 116.000 personas con VIH sin diagnosticar y 61.000 nuevas infecciones por el virus.

Tras el diagnóstico, se esperaba que el 68% de las personas diagnosticadas tarde y el 49% de las que tenían infecciones incidentes progresaran a sida.

El aumento de la frecuencia de realización de las pruebas a una vez cada cinco años conduciría a unos 46.000 nuevos diagnósticos adicionales. Sin embargo, la detección temprana del VIH podría implicar un descenso en el número de personas que evolucionan a sida.

Se calculó que mantener las tasas actuales de realización de tests costaría 83.700 millones de dólares en cinco años. El aumento de la frecuencia de realización de la prueba y el incremento en el número de pacientes diagnosticados supondrían 86.400 millones de dólares.

Sólo el 18% de este coste adicional (502 millones de dólares) se atribuyó a los programas de detección. El resto fue asumido por el tratamiento y la atención médica.

El equipo de investigadores calcula que el coste para los programas discrecionales aumentaría en 2.900 millones de dólares (de 26.000 a 28.900 millones de dólares). Sin embargo, al producirse un descenso en el número de pacientes que progresan a sida, los costes para los programas de ayuda social se reducirían en 280 millones de dólares.

Esto supuso que se necesitarían 2.700 millones más para los programas de detección y tratamiento, recayendo la mayor parte en los programas de tratamiento discrecional.

“Si se implementaran los programas ampliados de detección según las directrices de los CDC, la política no sería viable sin contar con fondos adicionales procedentes de los estados y gobiernos locales”, comentan los autores. La carga del coste “caerá de forma desproporcionada sobre los programas discrecionales, debido a que las personas diagnosticadas tendrán menos probabilidades de ser elegibles de forma inmediata para los programas de ayuda social”, concluyen.

Referencia: Martin EG, et al. Expanded HIV screening in the United States: what will it cost government discretionary and entitlement programs? A budget impact analysis. Value in Health, online edition, 2010 (en esta dirección puedes encontrar el abstract gratuito).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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