Los hijos de madres con VIH no son más propensos a desarrollar cáncer

David McLay

Los resultados de la Cohorte Perinatal Francesa sugieren que los niños sin VIH expuestos a los antirretrovirales en el útero no tienen más probabilidades de desarrollar cáncer que otros niños en Francia. Sin embargo, en el estudio publicado en el ejemplar de 18 de octubre de la revista AIDS se señaló un aumento de tumores raros en el sistema nervioso. Los autores instan a la realización de más estudios para valorar los posibles efectos genotóxicos [que provocan daño en el ADN] de los antirretrovirales, especialmente los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido (ITIN).

El tomar una terapia antirretroviral eficaz durante el embarazo reduce drásticamente el riesgo de que una madre transmita el VIH a su hijo. La monoterapia con zidovudina (AZT) fue el primer tratamiento descubierto para reducir la transmisión; posteriormente, la terapia combinada redujo las tasas de transmisión vertical aún más. En la actualidad, está muy extendido el uso de una estrategia triple con dos ITIN: zidovudina (AZT, Retrovir®) y lamivudina (3TC, Epivir®) más un inhibidor de la proteasa (IP), aunque también hay otras combinaciones disponibles.

Se desconocen, en gran medida, los efectos que puede tener a largo plazo la terapia anti-VIH prenatal sobre los niños. Por su propia naturaleza, los ITIN provocan daños en la estructura del ADN y, por ello, son denominados genotóxicos. Dado que en las fases fetales y neonatales la actividad genética es abundante a medida que las células se dividen y diferencian, puede existir una susceptibilidad especial a agentes genotóxicos como los ITIN. La exposición a zidovudina en el útero ha conducido a la aparición de anomalías biológicas tras el nacimiento, especialmente tipos moderados de anemia y otros desarreglos sanguíneos. No obstante, se desconoce su impacto sobre el desarrollo de cáncer. Tras 20 años de uso, ni zidovudina (ni ningún otro fármaco de la familia de los ITIN) ha sido relacionado con el desarrollo de cáncer en los adultos o niños que lo tomaban.

La Cohorte Perinatal Francesa, fundada en 1984, ofrece una base de datos enorme, con más de 11.000 parejas de madre e hijo y constituye una de las herramientas fundamentales para la investigación perinatal del VIH. En el informe actual, los investigadores de la cohorte, Benhammou y un equipo de colaboradores, compartieron los hallazgos de un estudio que determinaba la incidencia y tipos de cáncer entre los participantes de la cohorte.

El equipo de investigadores identificó a 10.979 niños sin VIH nacidos de madres con el virus entre 1984 y mediados de 2007. De ellos, un total de 9.127 niños (83%) se expuso al menos a un ITIN durante el embarazo o después de nacer. La duración del tratamiento prenatal aumentó de una mediana de once semanas con la monoterapia de zidovudina al principio del estudio, hasta veinte semanas de terapia combinada al final del mismo. Sólo el 3% de los niños recibió terapia únicamente durante y después del parto. Tras el nacimiento, el 98% de los niños tomó una terapia profiláctica consistente bien en una monoterapia de zidovudina (82% de los casos) o de AZT más 3TC de cuatro a seis semanas. La mediana de edad de los niños en el momento del análisis estuvo un poco por debajo de los cinco años y medio.

Se observaron diez casos de cáncer en la cohorte. En cinco de ellos se trató de un cáncer del sistema nervioso central, en tres, de leucemia y en los otros dos, de una forma de cáncer ocular denominada retinoblastoma. La media de edad en el momento del diagnóstico fue de 54 meses, y los afectados fueron seis chicos y cuatro chicas. No se detectaron casos de cáncer entre los 1.852 niños sin VIH no expuestos a la terapia antirretroviral antes del nacimiento.

Todos los niños con cáncer habían sido expuestos a fármacos de la familia de los ITIN: cuatro a una monoterapia de zidovudina, tres a zidovudina y lamivudina, dos a zidovudina con lamivudina más didanosina (ddI) y uno a lamivudina y didanosina. Dos niños recibieron también dos dosis cada uno de nevirapina.

El equipo de investigadores calculó el número esperado de casos en los dos registros franceses que hacían un seguimiento de la población general: las tasas regionales de 1990 a 1999 y las tasas nacionales de 2000 a 2004. En ambos casos se obtuvieron datos muy similares a las cifras observadas: 8,9 en el caso de los datos de 1990 a 1999 y 9,6 en las tasas de 2000 a 2004. "El riesgo total de cáncer no fue superior al de la población general", concluyen los expertos. Con anterioridad, se habían hallado resultados similares en otros dos estudios de cohorte más reducidos.

Cuando el equipo de investigadores examinó las tasas de los distintos tipos de cáncer, encontró que los tumores en el sistema nervioso central tendieron a ser más habituales de lo esperado: cinco casos registrados frente a 1,6 ó 2,1 casos esperados. Esta diferencia tendió hacia una significación estadística según la comparación (p= 0,05-0,14). Estos casos son "preocupantes", en palabras de los autores, ya que esos tumores son, en general, bastante raros y tienen una naturaleza similar, lo que puede sugerir la existencia de un efecto específico debido a la terapia prenatal.

Al examinar el impacto de la elección de fármacos durante el embarazo y compararlo con la terapia con zidovudina, el uso de este fármaco más lamivudina no aumentó el riesgo de cáncer, pero el de 3TC y didanosina estuvo asociado con un aumento del riesgo de 12,5 veces (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,4-66,1). El tratamiento con ddI y cualquier otro fármaco, excepto lamivudina, no estuvo relacionado con un aumento del riesgo. Tampoco se observó un mayor riesgo de cáncer con el empleo de AZT durante el parto ni con la administración de ITIN a los bebés tras el mismo.

"La combinación de didanosina y lamivudina se administró a menos del 4% de las mujeres tratadas en la cohorte y está relacionada con un tercio de los tumores", señalan los autores. No obstante, "dado el pequeño número de casos de cáncer observados, esta diferencia debe interpretarse con cautela".

La terapia antirretroviral para reducir la transmisión (en lo que su eficacia es increíble) también debería llevarse a cabo de la forma más segura posible, concluyen los expertos. "Nuestros hallazgos realmente subrayan la necesidad de obtener más datos respecto a la genotoxicidad de las distintas combinaciones de ITIN."

Referencia: Benhammou V, et al. Incidence of cancer in children perinatally exposed to nucleoside reverse transcriptase inhibitors. AIDS. 2008; 22: 2.165 – 2.177.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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