Ocho millones de nuevas infecciones en Asia para 2020 a menos que se aumenten los esfuerzos en prevención

Keith Alcorn

Ocho millones de personas podrían infectarse por VIH desde ahora hasta el año 2020 a menos que los gobiernos asiáticos pongan en marcha programas de prevención más eficaces, según el informe de la Comisión sobre SIDA en Asia, hecho público la semana pasada.

En especial, se tiene que dar prioridad a las personas en situación de mayor riesgo de infección (hombres que practican sexo con hombres, usuarios de drogas inyectables y trabajadoras sexuales) y aumentar drásticamente la cobertura de los servicios de prevención dirigidos a estos grupos, implicándolos en la planificación y distribución de los servicios.

En Asia hay casi cinco millones de personas que viven con VIH, de las que 440.000 adquirieron la infección en 2007. Ese mismo año murieron 300.000 personas por enfermedades relacionadas con el SIDA.

Aunque es poco probable que el SIDA tenga un efecto a largo plazo sobre el crecimiento macroeconómico de la región, la Comisión considera que sigue siendo la causa más probable de muerte y de pérdida de días de trabajo en Asia entre las personas de 15 a 44 años.

Según el informe, si los países asiáticos no consiguen intensificar su respuesta frente al VIH, el coste de esa inacción será considerable.. Casi 8 millones de adultos y niños de la región Asia-Pacífico se infectarán entre 2008 y 2020, y el número de muertes anuales se elevará hasta llegar a casi 500.000 en 2020.

La Comisión sobre SIDA en Asia, convocada por ONUSIDA en 2006, realizó una completa revisión de los datos epidemiológicos y de las actividades de los programas sobre VIH en Asia. También desarrolló modelos de posibles tendencias de la epidemia.

Sobre la base de esa investigación, la Comisión ha realizado una serie de recomendaciones a los gobiernos asiáticos:

  • Que se comprometan a gastar entre 0,50 y 1 dólar per cápita en el VIH. Este gasto debería incluir actividades centradas en la prevención, el tratamiento antirretroviral y la protección a los huérfanos.
  • Que den prioridad a las actividades de prevención entre los grupos más vulnerables, con especial atención a las actividades que vayan a tener un mayor impacto en la reducción de nuevas infecciones. En particular, las actividades de prevención centradas en las trabajadoras sexuales y sus clientes son muy rentables.
  • Que gasten al menos 0,30 dólares per cápita en la prevención del VIH para que ésta sea eficaz. Los países que se han atrasado en los esfuerzos de prevención, deberán gastar más.
  • La mayoría de los gobiernos asiáticos pueden permitirse proporcionar tratamiento antirretroviral gratuito; sin embargo, de cada cuatro personas que lo necesitan, sólo una puede acceder a él.
  • Que concentren el apoyo en las organizaciones de base. Éstas deberían desempeñar un papel clave en las tareas de prevención, cuidado y apoyo relacionadas con el VIH.
  • El modo más eficaz de fortalecer  la prevención es despenalizar el trabajo sexual y las prácticas homosexuales, así como promover el uso de agujas, jeringuillas y  tratamientos de desintoxicación entre los usuarios de drogas inyectables. Los gobiernos tienen que orientar la aplicación de la ley de modo que se deje de poner trabas a la prevención y al tratamiento del VIH, y deben reprobar las campañas ‘socialmente dañinas” que obstaculizan el trabajo de prevención.
  • Los jefes de gobierno deben implicarse de forma más estrecha con los Consejos Nacionales del SIDA.

Puedes descargar el documento [en inglés] desde el sitio web de UNAIDS.

Referencia: Commission on AIDS in Asia. Redefining AIDS in Asia: crafting an effective response. Oxford University Press, Delhi, 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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