Un informe de la ONU insta a aumentar la realización de pruebas del VIH a madres y bebés

Keith Alcorn

El acceso a los servicios de realización de pruebas del VIH y de provisión de fármacos antirretrovirales para prevenir la transmisión de madre a hijo (TMH) del VIH ha aumentado en gran medida a lo largo de los últimos cuatro años en los países más afectados por la pandemia.

Según informaron hoy fuentes de la ONU, aproximadamente el 40% de las mujeres que viven en los países con alta prevalencia del sur de África sigue sin recibir tests del VIH durante el embarazo.

La prueba del VIH es esencial durante el embarazo para que las mujeres y sus bebes puedan beneficiarse de la profilaxis antirretroviral a fin de prevenir la transmisión de madre a hijo del virus.

En 2007, el 60% de las mujeres que viven en los países con alta prevalencia del África meridional se sometió a una prueba del VIH durante el embarazo, frente al 33% en 2004, mientras que en la región más amplia que comprende el este y el sur de África, se calcula que sólo el 43% de las mujeres con VIH recibe fármacos antirretrovirales para la prevención de la transmisión del virus de madre a hijo, en comparación con el 11% en 2003.

La cobertura antirretroviral fue del 57% en Sudáfrica (frente al 15% en 2004) y del 46% en Mozambique (3% en 2004). A pesar de todo, la misma sigue siendo muy baja en Etiopía: Apenas el 10% de las mujeres con VIH pudo recibir profilaxis antirretroviral en 2007, quizá debido al reducido nivel de acceso del país a la atención sanitaria prenatal (28% de las mujeres).

El acceso a la profilaxis antirretroviral es muy reducido en el África central y occidental, donde, en 2007, sólo el 11% de las mujeres con VIH recibió fármacos para el mismo.

En 60 países de ingresos bajos y medios, sólo el 26% de las mujeres que reciben terapia antirretroviral puede obtener profilaxis con dos fármacos, pese a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que, en la medida de lo posible, las mujeres tomen un tratamiento corto con uno o dos fármacos además de la dosis única de nevirapina, ya que hay datos que sugieren una reducción muy superior de la transmisión al bebé cuando se emplean varios fármacos (sólo el 8% recibe una combinación de tres fármacos).

El estado del acceso a la prevención de la transmisión de madre a hijo (PTMH) y al tratamiento pediátrico del VIH está recogido en el informe Children and AIDS: Third stocktaking (“Niños y sida: Tercer inventario”), publicado por UNICEF, ONUSIDA, OMS y UNFPA (siglas en inglés de Fondo de Población de Naciones Unidas).

El informe también aborda el progreso realizado en el acceso al tratamiento antirretroviral para niños. La OMS y ONUSIDA estiman que cerca de dos millones de niños vivían con VIH en 2007 y que 370.000 bebés se infectaron por el virus ese año.

Aunque el informe muestra la existencia de progresos en la provisión de tratamientos a los niños (de 75.000 niños en terapia en 2005 a 198.000 en 2007), la cobertura sigue siendo escasa para las necesidades que se calculan, debido, principalmente, a la ausencia de una diagnóstico temprano.

El diagnóstico del VIH en niños supone un reto en los países en vías de desarrollo, ya que hasta la edad de 18 meses es necesario el uso de una prueba para detectar el ADN del VIH (antes de ese momento, no es fiable la detección de anticuerpos en los niños pequeños). El análisis del ADN del VIH se realiza a través de la prueba de laboratorio conocida como reacción en cadena de la polimerasa [PCR, en sus siglas en inglés] del ADN, que sólo puede efectuarse empleando un equipo especial y por parte de un personal bien formado.

Los países están intentando mejorar la tasa de diagnóstico infantil del VIH recogiendo muestras de sangre en filtros de papel y enviándolos a un laboratorio central, donde pueden ser analizados con la prueba de la PCR del ADN. El número de países que utilizan este método ha pasado de 17 a 30 desde el año 2005, y la realización de tests a los bebés ya está siendo posible incluso en áreas remotas.

De todos modos, el informe señala que, en muchos países, sigue sin hacerse un análisis rutinario de los bebés nacidos de madres con VIH, debido a una mala integración entre los servicios de PTMH y los de salud infantil. Así, los bebés sólo son diagnosticados cuando se presentan en los hospitales con enfermedades graves.

Gran parte de las afecciones infantiles provocadas por el VIH podrían prevenirse mediante dos intervenciones que ya han demostrado su eficacia: la profilaxis con cotrimoxazol (un antibiótico barato) o, allí donde esté disponible, la terapia antirretroviral iniciada en los tres primeros meses de vida.

No obstante, el informe indica que se calcula que, en todo el mundo, sólo el 4% de los bebés nacidos de madres con VIH está recibiendo cotrimoxazol, aunque algunos países han tenido más éxito en la distribución del fármaco (cobertura del 83% en Botsuana, 63% de cobertura en Ucrania).

Los fármacos antirretrovirales sólo llegan a una pequeña proporción de niños en la mayoría de los países (aproximadamente el 5% en Etiopía, el 10% en Sudáfrica y el 8% en Tanzania).

El informe recomienda aumentar los servicios de diagnóstico temprano de la infección.

También se señalan las necesidades de los adolescentes, incluyendo los ya infectados por VIH, haciendo un llamamiento a prestar mayor atención a la vulnerabilidad de las chicas frente a la infección, a dar un mayor papel al sector educativo en los países con alta prevalencia, y a abordar en mayor profundidad el modo en que puede realizarse la circuncisión entre los adolescentes allí donde forme parte de un programa nacional de prevención del VIH.

Referencia: El documento Children and AIDS: Third Stocktaking Report puede descargarse aquí [en inglés].

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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