Con frecuencia, los pacientes con VIH en la India experimentan dolor, pero pocas veces reciben cuidados paliativos

Michael Carter

Una notable proporción de pacientes con VIH en la India experimentan dolor y apenas unos pocos reciben un tratamiento paliativo adecuado del mismo, según informa un equipo de investigadores en Indian Journal of Palliative Care.

Aproximadamente dos terceras partes de los pacientes ingresados declararon sufrir dolor, al igual que el 25% de los pacientes externos.

“Existe una valoración inadecuada, un manejo desacertado y una paliación inapropiada del dolor en los pacientes con VIH/sida que lo sufren”, comenta el equipo de investigadores.

Diversos estudios han evidenciado que el dolor es prevalente en pacientes con VIH. Sin embargo, a menudo se infravalora su importancia, ya que, habitualmente, el énfasis de la atención sanitaria está puesto en el tratamiento de la infección por el virus.

El dolor en los pacientes con VIH puede tener numerosas fuentes, incluyendo la propia infección por el virus y las enfermedades relacionadas frente a las que deja vulnerable al paciente, los efectos secundarios del tratamiento antirretroviral o de otras terapias, así como otros problemas de salud y sus tratamientos.

Con independencia de la causa subyacente del dolor, puede afectar tanto a la función como a la calidad de vida.

La India es el segundo país del mundo con mayor prevalencia de VIH, pero se sabe poco de la proporción de pacientes seropositivos en ese país que sufren dolor, sus características o las consecuencias del mismo.

En consecuencia, un equipo de investigadores realizó un estudio piloto transversal que contó con 42 pacientes internos y 98 externos en dos centros de tratamiento antirretroviral.

Se recogió información de cada paciente respecto a sus características demográficas, estado de la infección por VIH, recuento de CD4, presencia de dolor y estado funcional.

A los pacientes se les entrevistó acerca de sus experiencias con el dolor y se les pidió que clasificaran su gravedad en una escala del 0 al 10. También se les pidió que calificaran su calidad de vida y dijeran si el dolor afectaba a su actividad general, estado de ánimo, sueño, capacidad para trabajar y disfrute de la vida.

También se reunieron datos sobre la proporción de pacientes que recibieron cuidados paliativos para el dolor, el tipo de medicación proporcionada y el grado en que alivió la incomodidad.

El 67% de los pacientes internos y el 25% de los externos declararon sentir dolor. La mayoría de los que se quejaron del dolor (79%) presentaban un grado más avanzado de la infección por VIH (etapas III y IV, según la definición de la OMS). Posteriores análisis de las características de los pacientes que manifestaron sentir dolor revelaron que el 90% de los pacientes internos y el 40% de los externos se encontraban en unas etapas más avanzadas de la infección.

El 60% de los pacientes que afirmaron sentir dolor estaban tomando terapia anti-VIH.

Los tres puntos de dolor más habituales fueron en la cabeza (29%), pies y piernas (25%), y en la espalda (19%). En torno a la cuarta parte de los pacientes indicaron sentir dolor en dos o más lugares.

La mayoría (70%) del dolor declarado fue de un nivel bajo [0-3 en la escala de dolor], aunque la cuarta parte de los pacientes afirmó sufrir un dolor moderado y el 4%, un dolor grave. El equipo de investigadores señala que, a menudo, los pacientes subestiman la gravedad del dolor que experimentan.

Sólo el 27% de los pacientes recibieron algún tipo de atención paliativa para el dolor y ninguno tomó opiáceos. De los pacientes que tomaron tratamientos paliativos para el dolor, sólo el 21% declaró una reducción de, al menos, un 70% en el mismo. El equipo de investigadores indica: “El resto de los pacientes no contó con un cuidado paliativo adecuado del dolor”.

Casi tres cuartas partes de los pacientes (73%) declararon que el dolor afectó a su actividad general, dos tercios afirmaron que tuvo un efecto sobre su estado de ánimo, y un 63% de ellos dijeron que afectó a su calidad de sueño. Además, en el 73% de los casos, la capacidad de trabajo de los pacientes se vio reducida por el dolor.

“La mayoría de los médicos en el ámbito de la atención del VIH/sida no están familiarizados con el manejo del dolor. En este aspecto, una formación en atención paliativa puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de estos pacientes”, concluye el equipo de investigadores.

Referencia: Nair SN, et al. Prevalence of pain in patients with HIV/AIDS: a cross-sectional survey in a south Indian state. Indian Journal of Palliative Care. 2009; 15: 67-70.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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