Mayor riesgo de enfermedad renal en pacientes coinfectados por VIH y VHC

Adam Legge

Las personas coinfectadas por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) corren un riesgo significativamente mayor de sufrir enfermedades renales que las que sólo tienen el virus de la inmunodeficiencia humana, según un estudio estadounidense publicado en la edición de 12 de septiembre de la revista AIDS.

La enfermedad renal crónica, así como su forma más grave, la enfermedad renal terminal, son más habituales en las personas con VIH. Ahora, un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina Monte Sinaí en Nueva York (EE UU) ha intentado averiguar el efecto de la coinfección por VIH/VHC sobre el riesgo de desarrollar una enfermedad renal crónica.

Los autores revisaron los datos de todos los estudios que examinaron la enfermedad renal crónica y la infección por VIH, pero que también registraron el estado de la infección por hepatitis C. En el análisis se incluyeron 24 estudios.

Se descubrió que la enfermedad renal crónica fue un 49% más probable en las personas coinfectadas en comparación con las que sólo tenían VIH (6,2 frente a 4%; riesgo relativo [RR]: 1,49; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,08-2,06). [Wyatt, 2008.]

Sin embargo, también se prestó atención a los otros dos parámetros de enfermedad renal: la proteinuria (presencia de proteínas en la orina, un signo temprano de enfermedad renal) y el fallo renal agudo (un signo de enfermedad muy avanzada).

Se evidenció que la coinfección por hepatitis estuvo relacionada con un aumento del riesgo de proteinuria y de fallo renal agudo del 15 y el 64%, respectivamente. También se descubrió un mayor riesgo de problema renal con el uso del inhibidor de la proteasa (IP) indinavir.

Las directrices actuales del VIH ya subrayan la coinfección por hepatitis C como un riesgo de enfermedad renal y recomiendan que los médicos comprueben de forma regular la presencia de proteinuria y hagan un seguimiento de la tasa de filtración glomerular (TFG) estimada, una prueba para valorar la función renal.

Los autores afirman que sus resultados refuerzan la importancia de estas recomendaciones, ya que una detección temprana de la enfermedad renal puede facilitar que se aplique un tratamiento específico y, en el mejor de los casos, se retrase la progresión a una enfermedad renal más grave o a una enfermedad renal terminal.

Asimismo, es esencial guiar la elección y la dosificación de la terapia antirretroviral, aunque los autores añaden que el informe rutinario del estado de la infección por VHC no ha formado parte del protocolo de la mayoría de los ensayos clínicos.

El equipo de expertos también examinó el impacto de la etnia sobre la enfermedad renal crónica en pacientes coinfectados y descubrió que los pacientes negros fueron un 25% más propensos a sufrirla.

Los resultados reflejan los obtenidos en otro estudio, publicado este mismo año, que sugería que los afroamericanos con VIH que desarrollan enfermedad renal tienen más probabilidades de sufrir una forma más agresiva de la enfermedad que las personas de etnia blanca. [Lucas, 2008.]

Referencias: Wyatt CM, et al. The impact of hepatitis C virus coinfection on HIV-related kidney disease: a systematic review and meta-analysis. AIDS. 2008; 22: 1.799-1.807.

Lucas GM, Lau B, et al. Chronic kidney disease incidence and progression to end-stage renal disease in HIV-infected individuals: a tale of two races. Journal of Infectious Diseases. 2008; 197.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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