En Europa del Este, menos del 10% del gasto en prevención se destina a grupos en situación vulnerable

Roger Pebody

En los países de Europa del Este y Asia Central, el 89% de los fondos que los gobiernos nacionales destinan a la prevención del VIH se invierte en programas dirigidos a la población general a pesar de que, en la mayoría de estos países, la epidemia está dominada por el consumo de drogas inyectables, según afirmó Shona Schönning, de la Red Euroasiática para la Reducción de Daños en el curso de la XVIII Conferencia Internacional del Sida, celebrada recientemente en Viena (Austria).

Esta persona formó parte del grupo de oradores que pidieron al Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria que modificara sus criterios de elegibilidad, de modo que los programas preventivos en Rusia y otros países de la región pudieran seguir recibiendo el apoyo de dicho organismo.

Estos activistas consideran que el Gobierno ruso no está dispuesto -o se ve incapaz- de responder a la epidemia de VIH que sufre el país. Sin el apoyo internacional, las necesidades de prevención de los grupos en situación vulnerable serán ignoradas y el agotamiento de las existencias de tratamiento antirretroviral tendrá lugar con mayor frecuencia.

Oradores y activistas afirmaron con frecuencia que, actualmente, Europa del Este y Asia Central albergan la epidemia de VIH de más rápido crecimiento del mundo. El número de personas que viven con el virus aumentó de 900.000 en 2001 a 1.500.000 en 2008, el salto más grande registrado en cualquier otra zona del mundo. (La región está compuesta principalmente por los países de la antigua Unión Soviética y se excluyen países como Hungría o Polonia).

"Aunque, con algunas excepciones, la epidemia de VIH en Europa occidental está estabilizada en general,  en muchos países de Europa del Este, está fuera de control", declaró Andrew Ball de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las epidemias en Rusia y Ucrania son de especial gravedad y rápido crecimiento. En estos dos países se registran más del 90% del total de infecciones de la región. La prevalencia del VIH supera el 1% entre la población general de ambos países. Sin embargo, es excepcionalmente elevada entre los usuarios de drogas inyectables: se calcula que es del 37% en Rusia y entre el 38 y el 50% en Ucrania.

Otras poblaciones en situación de vulnerabilidad en esta región son las personas trabajadoras del sexo y la población reclusa (en parte debido al consumo de drogas en estos grupos, pero también a la transmisión sexual). Los sondeos de prevalencia entre los hombres que practican sexo con hombres (HSH) también sugieren que tienen unas tasas de infección por VIH significativamente más altas que las de la población general.

Autoridades sanitarias rusas han declarado que se oponen a las políticas de reducción de daños (como los programas de intercambio de agujas y jeringuillas) y que, en vez de eso, apoyan la ‘reducción del suministro’. El uso de tratamientos de sustitución de opiáceos (metadona, buprenorfina) es ilegal en Rusia, aunque estos medicamentos están clasificados como esenciales por la Organización Mundial de la Salud.

Además, sólo el 23% de las personas que necesitan tratamiento antirretroviral lo reciben. En consecuencia, el acceso es más pobre que en el África subsahariana (44%) o cualquier otra región del mundo, exceptuando el Norte de África y Oriente Medio (14%).

Shona Schönning mostró las diferencias en el modo en el que los gobiernos nacionales y los donantes internacionales emplean el dinero destinado al VIH en la región. Mientras que aproximadamente la mitad del gasto público se destina al tratamiento y la atención médica, sólo se dedicó el 20% a actividades de prevención.

En el caso de los donantes internacionales, la situación es la contraria: el 20% del dinero va a servicios de tratamiento y atención y el 50%, a prevención.

Por otra parte, al analizar el gasto público realizado en prevención, se comprueba que sólo el 8% se destina al trabajo con usuarios de drogas inyectables, el 2% al trabajo con las personas trabajadoras del sexo y sus clientes y el 1%, a los programas con hombres que practican sexo con hombres. La inmensa mayoría (89%) se destina a programas de prevención entre la población general.

También señaló que los países de la región estaban pagando unos precios elevados a las compañías farmacéuticas y, por tanto, no estaban haciendo un uso óptimo de los recursos de los que disponen.

El principal mecanismo internacional de financiación de los países de la región ha sido el Fondo Mundial. En Rusia, entre 2004 y 2009, se apoyaron tanto programas de prevención como de tratamiento.

Los programas de prevención fueron llevados a cabo por organizaciones de la sociedad civil y no gubernamentales y se centraron en los usuarios de drogas inyectables (servicios sociales, intercambio de agujas, reparto de preservativos y realización voluntaria de counselling y pruebas), así como  en los hombres que practican sexo con hombres, los niños de la calle, las personas trabajadoras sexuales, los inmigrantes y los reclusos.

Sin embargo, con los actuales criterios de selección, los programas ya no son elegibles para recibir el apoyo del Fondo Mundial. Actualmente, Rusia es un país bien situado entre los denominados de ingresos medios y, como tal, se considera que es capaz de responder frente a su propia epidemia de VIH.

Shona Schönning (junto con otras personas del público que intervinieron en esta sesión) pidió al Fondo Mundial que revise sus criterios de elegibilidad. Afirmaron que el nivel de ingresos de un país no sirve por sí mismo para determinar su capacidad  para afrontar con eficacia la epidemia. Por ejemplo, el enfoque del Gobierno ruso ha partido de una creencia ideológica en los enfoques basados en la abstinencia y no en pruebas científicas. El Gobierno ha descuidado de forma continua las necesidades de sus poblaciones más vulnerables.

De hecho, la financiación del Fondo Mundial a los programas de prevención se ha prorrogado por dos años "en reconocimiento de la situación de emergencia que se hubiera producido de suspenderse el apoyo económico". Sin embargo, a menos que se produzca un cambio drástico de los criterios del Fondo Mundial o de las políticas de salud del Gobierno de Rusia, el futuro del trabajo preventivo en ese país en 2012, y en adelante, parece sombrío.

El Gobierno ruso se ha hecho cargo del componente sobre tratamientos de las ayudas del Fondo Mundial. Desde entonces, los activistas han informado de carestías en el suministro de fármacos en muchas regiones, así como de interrupciones forzadas del tratamiento en cinco regiones. Además, resulta difícil en general para los inmigrantes y los reclusos acceder a estas terapias antirretrovirales.

Referencia: Schonning S Is there enough political commitment and funding? Eighteenth International AIDS Conference, Vienna, presentation THSY0104, 2010.

Más información: Puedes consultar el abstract y las diapositivas de esta presentación en el sitio web oficial de la conferencia. También hay disponible una grabación sonora en ruso.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

Redes sociales

¿No quieres perderte nada?
Síguenos en todas las redes

Gilead
Janssen
MSD
ViiV
Gilead
Janssen
MSD
ViiV Healthcare
Abbvie
Abbvie
Abbvie
Abbvie
Gilead
MSD