Suráfrica: preocupación al iniciar MSF el traspaso del tratamiento del VIH/SIDA

Reproducido de PLUS NEWS

Tras cinco años de trabajo innovador en el tratamiento del VIH/SIDA, la agencia médica humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) se prepara para retirarse de su más exitoso programa surafricano. Empezaron ofreciendo terapia antirretroviral (TAR) en Khayelitsha, un municipio de Ciudad del Cabo castigado por la pobreza, en 2001 cuando la provisión de fármacos anti-SIDA en el sector público aún era ilegal. El gobierno surafricano estimaba esa inauguración demasiado compleja y cara de implementar.

“Dentro de MSF, los médicos se sentían frustrados por el impacto positivo que la terapia antirretroviral (TAR) estaba teniendo en otros lados, mientras que en Suráfrica miles de personas seguían muriendo de forma prematura”, explicó el doctor Eric Goemaere, encargado de misión de MSF Suráfrica.
 
MSF se comprometió en un plan a cinco años para tratar 180 pacientes en Khayelitsha, que tiene la mayor concentración de pacientes con VIH/SIDA de Suráfrica. La organización estima que 70.000 personas sobre una población de medio millón están infectadas por el virus.
 
En 2003, el gobierno finalmente aprobó un plan nacional para el tratamiento y prevención del VIH. Gracias al apoyo financiero extra del Fondo Global para la lucha contra el VIH/SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, y  una reducción del coste de los fármacos anti-SIDA, MSF fue capaz de incluir más pacientes en TAR. La organización estableció tres clínicas dedicadas al VIH/SIDA en las instalaciones de salud pública de Khayelitsha, donde actualmente se tratan cerca de 3.000 personas.
 
“La experiencia de Khayelitsha ha revolucionado el tratamiento del VIH/SIDA tal como lo conocemos”, declaró Germaere a Plus News. “Antes de que se introdujera el tratamiento, la población local no veía sentido a realizarse la prueba. Ahora saben que si tienen VIH, hay ayuda disponible”. Las cifras de MSF muestran que se realizaron menos de 500 pruebas en 2000, mientras que el año pasado esa cantidad había aumentado a 28.000.
 
En 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) valoró el proyecto de Khayelitsha como un modelo de buenas prácticas en la implementación de terapia antirretroviral. Había probado la viabilidad de TAR en las condiciones de mayor pobreza y con los pacientes más débiles.
 
Siendo la primera ONG que proporcionaba TAR en Suráfrica, MSF fueron considerados como pioneros porque no existía una estrategia establecida a seguir. “Cuando abordamos el problema del VIH/SIDA, apenas teníamos idea de cómo saldríamos de él”, admitió Goemaere, uno de los que puso en marcha el proyecto Khayelitsha.
 
“Siempre existe el gran miedo de que las agencias de ayuda estén sustituyendo al gobierno en sus responsabilidades, pero con el VIH/SIDA es aún más complicado. La diferencia clara que existe entre cuando estás abordando una necesidad crítica y cuando estás realizando el trabajo de otra persona es mucho menos obvia”.

A pesar de la falta de certidumbre que se cernía sobre su estrategia de partida, MSF ha insistido que no era su misión permanecer en Khayelitsha para siempre. “La idea era dar un empujón inicial al proceso, hacerlo sostenible y a continuación reinvertir nuestros recursos en otro lugar”, afirmó Nathan Ford, Coordinador de Acceso a Medicinas de MSF Suráfrica. “Como ONG privada, nuestra tarea es entrar, abordar una necesidad acuciante y presionar para que los realmente responsables se hagan cargo.”
 
MSF ha empezado a reducir su papel en el suministro de fármacos, personal y otros recursos a las clínicas de Khayelitsha. La autoridad sanitaria provincial de Cabo Occidental espera tomar el control total a mediados de 2007.
 
Pero, dado el acercamiento del gobierno al tratamiento de VIH/SIDA en el pasado, sigue existiendo un escepticismo profundamente arraigado entre pacientes y personal sobre la capacidad de la provincia de mantener el programa una vez MSF se haya ido.
 
La enfermera Mpumie Mantananga es responsable de gestionar la clínica Ubuntu de Khayelitsha en el corazón del municipio. “El funcionamiento de este sitio sólo supondrá más problemas a medida que el número de personas en TAR no sólo aumente, sino que su edad se haga mayor y necesiten más opciones del tratamiento”, afirmó señalando un cuarto de espera abarrotado de pacientes.
 
“Mi preocupación es que el número de trabajadores del personal clínico no pueda seguir el ritmo de la cada vez mayor carga de trabajo. Ya tenemos un número insuficiente de enfermeras y su papel es crítico en el éxito de la extensión del TAR”, añadió.
 
La autoridad sanitaria de la provincia de Cabo Occidental reconoció sus preocupaciones sobre la escasez de personal de enfermería, afirmando que era un problema que tenían que abordar en todo el servicio sanitario, pero insistió en que proporcionarían un servicio TAR de calidad en Khayelitsha.
 
“Fuentes del erario público afirman que se han comprometido a proporcionar fondos a las instalaciones del VIH/SIDA allí, y estamos actuando con confianza en ello”, recalca Neveline Slingers, coordinadora del programa de antirretrovirales de la provincia de Cabo Occidental. “No obstante llevará tiempo, Khayelitsha es nuestro centro más grande, e integrar el programa de tratamiento de MSF dentro del resto del servicio de salud de la provincia es una gran empresa.”
 
Lo que tanto MSF como la autoridad sanitaria provincial reconocen es que el papel de las organizaciones de base como la Campaña de Acción por los Tratamientos (TAC, en sus siglas en inglés) seguirá siendo crítica. Desde 2003 se ha producido un espectacular aumento de las actividades de TAC en Khayelitsha, en donde han establecido fuertes relaciones con las personas que siguen TAR.
 
“El traspaso de la gestión ha sido discutido detenidamente con los pacientes”, explicó el coordinador de distrito de TAC, Mandla Majola. “Para ellos, no se trata sólo de trabajadores sanitarios distribuyendo fármacos anti-SIDA cada mes, se dan cuenta de que necesitan apoyo a largo plazo y están preocupados de que con el tiempo, bajo la supervisión del gobierno, ese apoyo no estará allí”.
 
Para evitar esto, MSF pretende dar a TAC un papel más prominente para cubrir el hueco de su partida. Goemaere declaró a Plus News: “Para que la transferencia de servicios tenga alguna oportunidad de éxito, TAC debe estar implicada en el futuro. Actúan como un cuerpo de control del tratamiento permanente y ejercerán presión sobre la autoridad sanitaria provincial para mantener la calidad del servicio”.
 
Khayelitsha es el primer programa de tratamiento del VIH/SIDA de MSF cuya gestión se cederá a las autoridades y el resultado final tiene implicaciones para miles de personas que reciben cuidados en otros lugares del continente.
 
“El traspaso es nuestro mayor reto, pero esto define el ritmo de nuestra transferencia. Estamos transfiriendo los servicios de forma gradual en un esfuerzo para que sea un éxito”, afirma Goemaere.
 
En lo que para ellos es un terreno desconocido, MSF admitió que se pueden producir errores durante el proceso, pero que constituirán lecciones importantes que la comunidad de ayuda en su totalidad puede aplicar en otros lugares.
 
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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