Tratamiento anti-VIH, sobrepeso y bajos ingresos constituyen factores de riesgo de enfermedad cardiaca

Adam Legge

Las personas con VIH requieren que el examen y tratamiento de la enfermedad cardiaca se centren más en ellas, según afirman los autores de uno de los mayores estudios de VIH y salud cardiaca jamás realizados. El estudio aparece en la edición del 15 de octubre de la publicación Clinical Infectious Diseases.

Se sabe que la terapia antirretroviral a largo plazo, especialmente si incluye un inhibidor de la proteasa, aumenta el riesgo de enfermedad coronaria en torno a un 40% en seis años de seguimiento, según los resultados del estudio D:A:D, principalmente debido a las elevaciones de lípidos relacionadas con el tratamiento con inhibidores de la proteasa.

En general, la incidencia de enfermedad coronaria en la población con VIH ha sido baja porque los pacientes tendían a ser jóvenes.

Sin embargo, el envejecimiento de la población con VIH (consecuencia de contar con terapias más eficaces) implica que la enfermedad cardiaca y la apoplejía se están convirtiendo actualmente en causas principales de muerte en personas seropositivas, al igual que lo son en la población general.

Un equipo de investigadores de Estados Unidos ha calculado ahora el riesgo de desarrollar la enfermedad coronaria en hombres y mujeres con VIH empleando dos grandes cohortes de personas con VIH y sin VIH, el Estudio Interagencias del VIH en Mujeres y el Estudio Multicéntrico de Cohorte del SIDA.

En conjunto, estos estudios implicaron a 2.386 personas con VIH (39% hombres y 61% mujeres) y a 1.675 pacientes control sin infección (66% hombres y 34% mujeres).

El objetivo era identificar los factores que ponen a las personas con VIH en una situación de mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.

El equipo de investigadores empleó un sistema de cálculo denominado Escala de Riesgo de Framingham para calcular el riesgo de enfermedad coronaria en 10 años, es decir, las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio (ataque al corazón) o muerte coronaria en los siguientes 10 años.

Entre los hombres con VIH, los autores encontraron un 2% que tenía un riesgo predicho de enfermedad coronaria "moderado", es decir riesgo de entre el 15%-25% de sufrir un ataque al corazón o muerte coronaria en los siguientes diez años. Pero el 17% de los hombres tuvo un riesgo "alto", es decir un riesgo de enfermedad coronaria del 25% o superior en los siguientes diez años.

Entre las mujeres con VIH, el 2% tuvo un riesgo predicho de enfermedad coronaria moderado y un 12% tuvo un riesgo predicho alto.

En general, las personas  con VIH que no habían recibido tratamiento con anterioridad fueron significativamente menos propensas a tener un riesgo predicho de enfermedad coronaria moderado o alto que aquellas que tomaron una terapia antirretroviral que contenía un inhibidor de la proteasa (CP: 0,57; IC 95%: 0,36 – 0,89) (Kaplan RC 2007).

Otros factores relacionados con una mayor probabilidad de tener un riesgo de enfermedad coronaria de moderado a alto fueron la obesidad, medida a través del índice de masa corporal (índice de masa corporal [IMC] 18,5 – 24,9 frente a 25 – 30: CP: 1,41; IC 95%: 1,03 – 1,93) y unos ingresos reducidos (inferiores a 10.000 dólares anuales frente a más de 40.000 dólares anuales: CP: 2,32; IC 95%: 1,51 – 3,56).

Pero también se encontró un número mayor de fumadores en activo entre las cohortes de personas con VIH (35% de los hombres y 43% de las mujeres), un hecho que también consta que aumenta sustancialmente el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.

Los autores concluyen que los datos muestran que las personas que siguen una terapia antirretroviral con inhibidores de la proteasa son más propensas a desarrollar enfermedad coronaria que las personas con VIH que no han recibido nunca tratamiento o que siguen un régimen que no contiene un inhibidor de la proteasa.

Sin embargo, unos ingresos domésticos reducidos también estuvieron firmemente relacionados con el riesgo predicho de enfermedad coronaria.

Finalmente, la intervención sobre factores de riesgo como el sobrepeso o el fumar supone una oportunidad de reducir el riesgo de enfermedad coronaria así como de mejorar la progresión de la infección por VIH.

En un artículo editorial que acompaña el estudio en Clinical Infectious Diseases, se pone de relieve que los hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública, ya que sugieren que podría ser útil revisar la salud cardiaca de las personas con VIH e intentar reducir los factores de riesgo (Friis-Møller 2007).

Sin embargo, preocupa que la Escala de Riesgo de Framingham pueda no ser tan precisa para esta población como para la población general, aunque se están desarrollando herramientas de predicción de riesgo de enfermedad coronaria ajustadas para su uso en personas con VIH.

Referencia: Kaplan RC et al. Ten-year predicted coronary heart disease risk in HIV-infected men and women. Clin Inf Dis 45: 1074-1081, 2007.

Friis-Møller N and Worm SW. Can the risk of cardiovascular disease in HIV-infected patients be estimated from conventional risk prediction tool? Clin Inf Dis 45: 1082-1084, 2007.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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