En el Reino Unido, los problemas de salud por VIH tienen poca repercusión en el trabajo, pero persiste la discriminación

Roger Pebody

La mayoría de los pacientes con VIH que trabajan en el Reino Unido declaran que la infección no tiene impacto sobre su vida laboral en este momento, según un estudio realizado por la City University de Londres [Reino Unido] para National AIDS Trust (NAT).

Pese a que, en general, la mayor parte de las personas que revelaron su estado serológico al VIH en el trabajo habían recibido una reacción positiva, el estigma y la discriminación crean más problemas en el trabajo que la mala salud. Sin embargo, sólo una minoría de estos pacientes es plenamente consciente del contenido de la ley contra la discriminación por discapacidad (Disability Discrimination Act, en inglés).

Aunque los datos cuantitativos únicamente se refieren a los hombres gays y bisexuales que viven con VIH, el equipo de investigadores también llevó a cabo debates en sesiones de grupo con poblaciones más heterogéneas de personas con VIH. Los responsables del estudio afirmaron que los puntos de coincidencia entre los hombres de origen negro africano y los hombres gays fueron sorprendentes.

Estudios previos en otros países han permitido identificar las barreras que dificultan que las personas con VIH consigan trabajo. Los niveles de empleo tienden a ser menores que en la población general. No obstante, la mejora de los tratamientos implica que más pacientes con VIH son capaces de mantener su trabajo.

A pesar de que no está muy estudiada la experiencia de las personas que trabajan en el Reino Unido, un estudio realizado entre pacientes atendidos en una clínica del VIH en el este de Londres descubrió que los hombres gays blancos tenían más probabilidades de poseer un empleo que los hombres y mujeres heterosexuales de origen negro africano. La población de origen africano declaró un mayor número de trabajos a tiempo parcial y de problemas económicos. Por su parte, los hombres blancos gays indicaron unas mayores tasas de revelado del estado serológico a los jefes que los heterosexuales de origen negro africano o los hombres gays de otras minorías étnicas.

La nueva investigación empleó sesiones de grupo para tratar temas cruciales. Se crearon tres grupos entre la población de pacientes heterosexuales de etnia negra africana y dos grupos de hombres gays y bisexuales (38 participantes en total). Acto seguido, se llevó a cabo un cuestionario por internet entre los hombres gays y bisexuales, utilizando el sitio web Gaydar, a fin de cuantificar las apreciaciones de las sesiones de grupo. El equipo de investigadores lamentó que no existiera un sitio web equivalente que pudiera usarse para inscribir una gran ‘muestra de conveniencia’ de personas de etnia negra africana con VIH y que otros métodos de inscripción habrían resultado demasiado caros.

Un total de 1.830 hombres gays con VIH participaron en la encuesta por internet (además, se realizaron algunas comparaciones entre estos hombres y los más de 6.000 hombres gays sin VIH que también la completaron).

Es importante señalar que la investigación sólo incluyó a personas que estaban empleadas en aquel momento, por lo que es probable que las experiencias de las que ya no están trabajando sean distintas.

Empleo

Los hombres gays con VIH que participaron en la encuesta estaban empleados en una amplia variedad de sectores y profesiones. Muchos de los encuestados tenían trabajos estables y la mayoría de ellos únicamente había tenido uno o dos empleadores en los últimos cinco años. Gran parte de los encuestados estaban satisfechos con su trabajo y no se detectaron diferencias significativas respecto al nivel de satisfacción laboral entre los hombres con y sin VIH.

Impacto del VIH

Algo más de la mitad de los encuestados (58%) afirmaron que vivir con VIH no tenía impacto sobre su vida laboral en aquel momento.

Entre los que declararon algún tipo de efecto, las respuestas más habituales fueron sentirse muy cansado (20%) y muy estresado o ansioso (13%). Uno de cada diez (11%) dijo que los efectos secundarios del tratamiento estaban teniendo impacto en su trabajo.

El 70% de los hombres gays que viven con VIH no habían tenido días de baja por enfermedad relacionada con el VIH en los últimos 12 meses, ni habían pedido más días de baja por enfermedad que los hombres sin el virus. Sólo un tercio de los encuestados había realizado cambios en su vida laboral debido al hecho de vivir con VIH, siendo el cambio más habitual la modificación del horario de trabajo.

Por otro lado, el diagnóstico inicial de VIH fue un momento que muchos encuestados declararon que tuvo un impacto sobre su vida laboral. El 42% afirmó sufrir estrés o ansiedad, el 32% necesitó algún tiempo libre y el 28% se encontraba muy cansado. Sin embargo, es importante indicar que casi la tercera parte de los participantes señaló que su diagnóstico inicial no tuvo repercusiones en su vida laboral. En algunos debates en las sesiones de grupo se sugirió que el inicio o cambio de medicación constituyó otro “punto de inflexión” que tuvo repercusión sobre su trabajo.

Revelado del estado serológico al VIH

El 62% de los hombres gays con VIH había revelado su estado serológico a alguien del trabajo, aunque un porcentaje muy superior había comentado su orientación sexual. Fue igual de probable decírselo a los colegas que a un encargado. Un menor porcentaje de varones había informado a la sección de personal o a los encargados de salud ocupacional.

Los encuestados que habían desvelado su estado serológico al VIH fueron más propensos a trabajar en el sector público o sin ánimo de lucro que en empresas privadas. Los que habían revelado que tenían VIH fueron más proclives a estar tomando tratamiento anti-VIH, a hacerlo durante las horas de trabajo o a sentir que estaban presentando algunos signos físicos de estar viviendo con VIH.

Para más de tres cuartas partes de los hombres con VIH en este estudio (77%), la respuesta al revelado de su estado serológico al VIH fue, en general, positiva. Menos de uno de cada diez declaró haber recibido una respuesta negativa.

Con mucha frecuencia, los encuestados que no revelaron que tenían VIH dijeron que, simplemente, no vieron la necesidad de hacerlo. No obstante, el miedo a recibir un mal trato en el trabajo (53%) o a que se violara la confidencialidad (57%) fueron igualmente factores importantes que los encuestados esgrimieron como motivo para no desvelar su estado serológico. Tres cuartas partes de los participantes se sintieron incómodos cuando se les preguntó por si tenían VIH en los cuestionarios de salud previos a la contratación, y la mitad no reveló en ellos su estado serológico al virus.

Discriminación

La quinta parte de los hombres que habían revelado en el trabajo que tenían VIH habían sufrido discriminación por ello en su empleo actual o en uno anterior (7% en el actual, 14% en uno anterior). Una proporción similar había sufrido discriminación relacionada con su orientación sexual.

En el estudio, se pidió a los participantes que describieran la naturaleza de la discriminación que hubieran sufrido. Las dos formas de discriminación declaradas con más frecuencia fueron la percepción de ser tratados de forma diferente -o excluidos- y la violación de la confidencialidad en relación con la información referente a su infección por VIH. El 40% de los que habían experimentado discriminación en un trabajo anterior creían que, como resultado, habían perdido dicho empleo.

El sector o tamaño de la empresa no afectó a la probabilidad de que los hombres sufrieran discriminación. Los encuestados que sintieron que su cuerpo mostraba algún signo externo de que vivían con VIH fueron más propensos a declarar que sufrieron discriminación relacionada con el virus.

Sólo la tercera parte de las personas que habían experimentado discriminación asociada con el VIH habían intentado buscar una reparación a través de los mecanismos oficiales de queja o procedimientos de resolución de agravios. Además, la tercera parte de las protestas no se resolvieron de forma satisfactoria para los encuestados.

En el sondeo se preguntó a los participantes a dónde acudirían en busca de ayuda en caso de que sufrieran algún tipo de discriminación en el trabajo relacionada con el VIH. Las organizaciones dedicadas al VIH fueron, con mucho, la fuente de ayuda preferida (60%).

Ley contra la discriminación por discapacidad

Desde 2005, los pacientes diagnosticados de VIH han contado con un recurso legal contra la discriminación en el puesto de trabajo. Dos terceras partes de los hombres gays con VIH encuestados afirmaron que conocían la ley contra la discriminación por discapacidad (Disability Discrimination Act, DDA), pero este porcentaje se vio superado por el de hombres que conocían sus derechos referentes a la orientación sexual.

Además, el 30% de los que conocían la DDA no eran conscientes de uno de sus contenidos clave: El derecho a solicitar “ajustes razonables” (cambios que permitan a las personas mantener su empleo, teniendo en cuenta su condición médica).

De los que habían solicitado un “ajuste razonable”, la petición más habitual fue el disponer de tiempo libre para las citas médicas (67%), un cambio en las horas trabajadas (52%) y un cambio en el horario de inicio o fin de la jornada (50%). La mayoría de los empleadores (89%) concedió total o parcialmente el ajuste, mientras que un 11% se negó a hacerlo.

La DDA contempla las “ausencias por discapacidad”, en que los empleados pueden disponer de tiempo libre en el trabajo para asuntos relacionados con el estado serológico al VIH (se registran de forma separada de las “ausencias por enfermedad”). Aunque la “ausencia por discapacidad” podría utilizarse para conseguir tiempo para las citas clínicas, sólo el 5% de los encuestados la había usado con este propósito, lo que sugiere que tanto empleadores como empleados no conocen este derecho legal. De hecho, algo más de la tercera parte de los encuestados no se había tomado ningún día libre para acudir a la clínica del VIH en los últimos 12 meses, y casi la mitad había aprovechado la flexibilidad ya existente dentro de su convenio laboral para acudir a las citas.

Recomendaciones

La organización National AIDS Trust realiza diversas recomendaciones, como por ejemplo:

  • Que los empleadores dispongan de una política específica que aborde el VIH y la incorpore dentro de la formación sobre la diversidad o las discapacidades. Además, deberían tomar medidas activas para aumentar la sensibilidad sobre el VIH en el trabajo (por ejemplo, señalando el Día Mundial del Sida).
  • Que los empleadores comprendan sus obligaciones recogidas en la ley DDA de 2005, el tipo de ajustes que las personas con VIH pueden necesitar en el lugar de trabajo y la facilidad con la que pueden ser tenidos en cuenta.
  • Que el gobierno provea fondos para ayudar a que las organizaciones del VIH proporcionen consejos sobre el empleo, en especial dado el mayor énfasis puesto recientemente en que las personas discapacitadas mantengan, o recuperen, el trabajo.

Además, Deborah Jack, directora ejecutiva de National AIDS Trust, comentó: “El panorama general para las personas con VIH que trabajan es positivo. Es importante que los empleadores y los profesionales de recursos humanos se den cuenta de que los pacientes con VIH pueden hacer -y de hecho hacen- contribuciones valiosas a la mano de obra del Reino Unido. Hoy en día, a menudo lo que afecta a su capacidad de trabajo no es su salud, sino las actitudes de empleadores o colegas”.

“Se necesita realizar un cambio cultural en los lugares de trabajo del Reino Unido. Si los empleadores toman medidas simples y proactivas para evidenciar que entienden el VIH y que serían comprensivos respecto al revelado del estado serológico, esto tendrá un gran efecto sobre la vida laboral de las personas con VIH”.

Referencias: Working with HIV: a summary of NAT’s HIV employment research. National AIDS Trust, 2009.

Douglas N. I just get on with it… A study of the employment experiences of gay and bisexual men and black African men and women living with HIV in the UK. National AIDS Trust, 2009 [en inglés]. (Se trata de un informe más detallado, que incluye el análisis de las sesiones de grupo.)

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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