La fragilidad también importa cuando vives con VIH

Una señal temprana que puede detectarse y abordarse a tiempo

Durante años, la fragilidad se ha asociado casi exclusivamente al envejecimiento avanzado. Sin embargo, las personas con el VIH pueden presentar fragilidad —o prefragilidad— mucho antes, incluso con buen control clínico.

Un amplio estudio realizado en Estados Unidos muestra que la fragilidad aumenta de forma clara el riesgo de muerte en personas con el VIH. Este riesgo es especialmente elevado en mujeres y en personas menores de 50 años.

Qué es la fragilidad (y por qué no es solo “hacerse mayor”)

La fragilidad no es una enfermedad concreta. Es una pérdida global de reserva física, que hace que el cuerpo tenga menos capacidad para adaptarse al estrés, a las infecciones o a otros problemas de salud.

En el estudio, la fragilidad se evaluó a partir de cuatro señales sencillas:

  • Menor actividad física
  • Cansancio persistente
  • Pérdida de peso no intencionada
  • Dificultades de movilidad

En función de estas señales, las personas se clasificaron como:

  • Robustas
  • Prefrágiles
  • Frágiles

La prefragilidad es frecuente (y no es inocua)

Uno de los mensajes más importantes del estudio es que la fragilidad no aparece de repente.

Más de la mitad de las personas con el VIH ya presentaban algún grado de fragilidad al inicio del seguimiento:

  • Un 45 % se encontraba en una situación considerada robusta.
  • Un 44 % estaba en prefragilidad.
  • Un 11 % ya cumplía criterios de fragilidad establecida.

La prefragilidad, que afecta a casi una de cada dos personas, no es una situación neutra. Se asoció a un aumento del 50 % en el riesgo de muerte frente a las personas robustas.

Cuando la fragilidad ya estaba establecida, el riesgo fue casi tres veces mayor (un incremento cercano al 170 %).

No depende solo de la carga viral o los CD4

Un aspecto clave del estudio es que la fragilidad no se explica únicamente por otros problemas de salud.

Su relación con la mortalidad fue independiente de factores como:

  • la carga viral,
  • el recuento de CD4,
  • la función renal,
  • o la presencia de diabetes o hipertensión.

Esto significa que una persona puede tener “buenas analíticas” y, aun así, estar entrando en una situación de fragilidad.

Por qué el riesgo es alto incluso en personas jóvenes

El estudio analizó distintos grupos de edad y encontró un dato llamativo:

  • En personas menores de 50 años, la fragilidad se asoció a un riesgo de muerte más de tres veces superior.

Este resultado cuestiona la idea de que la fragilidad sea solo un problema geriátrico. En el VIH, puede aparecer antes y pasar desapercibida si no se evalúa de forma específica.

Qué ocurre en las mujeres con el VIH

Aunque el número de mujeres incluidas en el estudio fue menor, los resultados fueron claros:

  • En las mujeres con el VIH, la fragilidad se asoció a un aumento muy marcado del riesgo de mortalidad.

Esto sugiere que factores biológicos y sociales pueden amplificar el impacto de la fragilidad en las mujeres, y refuerza la necesidad de prestar atención específica a este grupo.

Lo más importante: detectar antes para poder actuar

Más allá de los datos, el mensaje principal es práctico.

La prefragilidad es el momento clave. Es cuando las intervenciones pueden ser más eficaces.

Actuar a tiempo sobre aspectos como:

  • la actividad física,
  • la nutrición y el peso,
  • la salud mental,
  • y el control de las enfermedades cardiometabólicas,

puede ayudar a frenar o incluso revertir el deterioro funcional.

La fragilidad no es necesariamente un estado fijo. Puede mejorar o empeorar con el tiempo, lo que hace especialmente útil una evaluación periódica sencilla basada en señales cotidianas, sin pruebas complejas.

Una información para llevar a la consulta

Este estudio refuerza la idea de que hablar de fragilidad también forma parte del cuidado del VIH.

Si notas cansancio persistente, menos fuerza o menos actividad de lo habitual, tiene sentido comentarlo con tu equipo sanitario, incluso aunque tus analíticas estén bien.

La fragilidad es una señal temprana. Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia no solo en la esperanza de vida, sino también en cómo se vive y se envejece con el VIH.

Nota editorial

Esta es una pieza informativa adaptada de alta accesibilidad, pensada para facilitar la comprensión y la identificación personal, sin simplificar en exceso ni perder rigor clínico.

Fuente: Elaboración propia (La Noticia del Día de gTt-VIH 21/01/2026)
Referencia: Health Resources and Services Administration. Ryan White HIV/AIDS Program Annual Data Report 2024. https://ryanwhite.hrsa.gov/data/reports. Published December 2025.

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