Especial EACS 2007

El equipo de gTt
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Con motivo de la celebración de la XI Conferencia Europea del SIDA / EACS, La Noticia del Día ofrece entre el miércoles 24 y el lunes 29 de octubre un servicio especial de notas informativas redactadas desde la sede del encuentro en la ciudad de Madrid, España. Esperamos que os sean de interés y utilidad.

Datos de seguridad y tolerancia de darunavir a 96 semanas

Xavier Franquet

Darunavir (Prezista®, DRV) es un nuevo inhibidor de la proteasa (IP) que recientemente ha recibido su aprobación europea y del que se espera su comercialización en España en los próximos meses (véase La Noticia del Día 20/07/07). Tibotec, la compañía que ha desarrollado este fármaco, presenta en Madrid datos de seguridad y tolerancia a 96 semanas de los estudios de Fase III POWER 1, 2 y 3 (véase La Noticia del Día 13/11/06).

Este nuevo IP ha sido aprobado para el tratamiento de personas con VIH y experiencia previa con antirretrovirales. Al igual que otros IP, debe tomarse junto con ritonavir; en este caso a razón de 600/100mg dos veces al día.

El análisis presentado en Madrid incluye a 467 pacientes que han tomado darunavir durante casi 2 años. Un total de 65 y 66 provienen de los ensayos de reparto aleatorio y con control POWER 1 y 2, respectivamente; y 336, de los dos estudios abiertos que integran el POWER 3.

Tabla 1. Características demográficas y basales.

Parámetro DRV/r 600/100mg bid (n=467)
Datos demográficos
Hombres, n (%) 408 (88)
Edad media, años (DE) 44,2 (7,87)
Caucasianos, n (%) 355 (76)
Características basales
Duración media de la infección por VIH, años (DE) 12,7 (4,29)
Media de carga viral en log10 copias/ml (DE) 4,59 (0,76)
Mediana del recuento de CD4, células/mm3 (rango) 129 (0-831)
Categoría C según los CDC, n (%) 233 (50)
Experiencia previa en tratamientos
Mediana de la duración del uso previo de ITIN, meses (rango) 98 (2-238)
Mediana de la duración del uso previo de ITINN, meses (rango) 23 (1-164)
Mediana de la duración del uso previo de IP, meses (rango) 71 (1-151)
Uso previo de TPV, n (%) 110 (24)
Uso previo de T-20, n (%) 133 (29)
Genotipo y fenotipo basal
Mediana de mutaciones primarias a IP (rango) 4,0 (0-8)
Mediana de nº de mutaciones asociadas a IP  (rango) 12,0 (1-19)
Mediana DRV FC (rango) 3,3 (0,1-503,2)
DE = desviación estándar.
FC = fold change en la EC50

Efectos secundarios

En general, los datos de seguridad y tolerancia a la semana 96 confirman los anteriores a 48 semanas, y muestran que DRV hasta ahora no se ha asociado a ningún problema grave de seguridad. La mayor parte de efectos adversos (EA) referidos fueron de grado 1-2. Como se puede ver en la tabla siguiente, los EA más comunes fueron diarrea, náusea, nasofaringitis y dolor de cabeza.

Un total de 192 pacientes (42%) refirió al menos un efecto adverso de grado 3. Según los investigadores, la mayoría de estos EA no estarían relacionados con DRV. En 53 casos (11%) sí pudo haber relación con el uso de DRV.

Tabla 2. Efectos adversos relacionados con el tratamiento en POWER 1, 2 y 3.

Incidencia, n (%) DRV/r 600/100mg bid (n=467)
Cualquier EA 455 (97)
EA referidos en 10% de los pacientes, independientemente de su causa y gravedad
Diarrea 118 (25)
Nasofaringitas 75 (16)
Náusea 75 (16)
Dolor de cabeza 74 (16)
Bronquitis 63 (13)
Sinusitis 63 (13)
Tos 54 (12)
Herpes Simple 51 (11)
Fatiga 49 (10)
Artralgia 47 (10)
Pirexia 47 (10)
Exantema (todos los tipos)* 47 (10)
EA de grado 2-4 que están o podrían estar relacionados con DRV/r (2% de pacientes)**
Diarrea 16 (3)
Vómitos 12 (3)
Náusea 10 (2)
Dolor de cabeza 10 (2)
* todos los EA relacionados con exantema fueron de grado 1-2, excepto en un caso de erupción cutánea de grado 3 que llevó a la interrupción definitiva del tratamiento.
** excepto las anomalías de laboratorio referidas como EA.

La mayoría de anomalías de laboratorio fueron de grado 1 y 2. Las de grado 2-4 relacionadas con el tratamiento y observadas en ≥2% de los pacientes se relacionan en la siguiente tabla. Son datos de 462 pacientes.

Incidencia, n (%) DRV/r 600/100mg bid
(n=462)
Incrementos en total colesterol 115 (25)
Incrementos en LDL 103 (22)
Incrementos triglicéridos 99 (21)
Hiperglicemia 80 (17)
Incrementos de amilasa pancreática 75 (16)
Descenso de neutrófilos 63 (13)
Incremento de AST (aspartato aminotransferasa) 49 (11)
Incremento de ALT (alanino aminotransferasa) 43 (9)
Incremento de la lipasa pancreática 40 (9)
Descenso del recuento de leucocitos 37 (8)
Incremento del tiempo parcial de tromboplastina 36 (8)
Descenso del recuento de plaquetas 30 (6)
Incremento de creatinina 27 (6)
Incremento de ALP (fosfatasa alcalina) 22 (5)
Descenso de hemoglobina 18 (4)
Incremento del tiempo de protrombina 11 (2)
Hiperbilirrubinemia 10 (2)

Los estudios POWER 1 y 2 están diseñados para evaluar la seguridad y eficacia de DRV en comparación con otros IP durante 144 semanas. Por ello es de esperar que dentro de un año aproximadamente estos datos sean nuevamente actualizados.

Fuente: Elaboración propia.
Referencia: Yeni, P., “Safety and tolerability of darunavir/ritonavir in treatment-experienced HIV-1-infected patients at 96 weeks in the POWER 1, 2 and 3 trials”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. P7.2/04.

Darunavir para personas que inician tratamiento

Juanse Hernández

Tal y como se ha apuntado en las noticias anteriores, darunavir está indicado para su uso en personas con VIH que tienen una amplia experiencia en medicamentos antirretrovirales. El uso de este IP en personas que inician tratamiento por primera vez se está probando actualmente en un ensayo clínico, el estudio ARTEMIS, en el que se compara la eficacia y seguridad de darunavir/ritonavir (Prezista®, DRV/r) con lopinavir/ritonavir (Kaletra®, LPV/r), el IP más ampliamente utilizado como terapia de inicio.

Un total de 689 personas fueron distribuidas aleatoriamente a recibir o DRV/r o LPV/r ambos en combinación con tenofovir/emtricitabina. En este estudio se utilizó una dosificación de 800mg de DRV potenciado con 100mg de RTV una vez al día (n=343). En el caso de LPV/r, la dosificación que se utilizó en el estudio fue o 400/100mg dos veces al día (n=267, 77%) o 800/200mg una vez al día (n=52, 15%), dado que en EE UU está aprobada esta pauta de dosificación diaria; la elección de una u otra dependió de la elección del investigador y/o del participante y de la aprobación reguladora en cada país donde se desarrolló el ensayo. Un grupo de 27 personas (8%) en el brazo de LPV/r alternó las dos pautas de dosificación.

El criterio de valoración principal, que se definió como menos de 50 copias/mL a la semana 48, fue analizado también según la pauta de dosificación de LPV/r (una o dos veces al día) y según la carga viral de los participantes a nivel basal, tal y como se muestra en la tabla siguiente:

Personas con ARN de VIH <50 copias/mL

DRV/r
una vez al día

LPV/r
una vez al día

LPV/r
dos veces al día

Todos los participantes

287/343 (84%)

37/52 (71%)

215/267 (81%)

Personas con carga viral basal ≥ 100.000 copias/mL

93/117 (79%)

10/18 (56%)

65/92 (71%)

Personas con carga viral basal < 100.000 copias/mL

194/226 (86%)

27/34 (79%)

150/175 (86%)

Una incidencia más elevada de efectos secundarios gastrointestinales en general (85% frente a 70%) y de diarrea en particular (67% frente a 50%) se observó en personas que tomaron LPV/r una vez al día que en las que lo tomaron dos veces al día.

Según los autores, el análisis sugiere que las personas que usaron LPV/r una vez al día tuvieron tasas más bajas de supresión viral que las que lo tomaron dos veces al día; esto se hace más evidente en personas que tenían una carga viral basal superior o igual a 100.000 copias/mL. Se requerirán más estudios que diluciden las diferencias clínicas entre las dos pauta de dosificación de LPV/r en personas que inician tratamiento por primera vez.

Por otro lado, DRV/r una vez al día presenta respuestas similares a LPV/r dos veces al día, o en otras palabras, DRV/r no es inferior a Kaletra en personas que inician tratamiento por primera vez. Además, en las conclusiones presentadas esta mañana en Madrid, los investigadores han afirmado que “DRV/r se muestra incluso superior a LPV/r en personas con una carga viral basal superior a 100.000 copias/mL”; y que “los resultados con DRV/r una vez al día sugieren que esta dosis es eficaz en personas naive a los antirretrovirales”.

Fuente: Elaboración propia.
Referencia: Clumeck, N. et alii, “ARTEMIS – Efficacy and Safety of Lopinavir (BID vs QD) and Darunavir (QD) in Antiretroviral-naïve Patients”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. LBPS7/5.

El uso de TARGA podría retrasar la progresión de fibrosis hepática en personas coinfectadas

Juanse Hernández

Es bien conocido que las personas coinfectadas con VIH y hepatitis C (VHC) tienen un mayor riesgo de progresión de fibrosis hepática que las personas que sólo viven con VHC. Por otro lado, el estadio de fibrosis hepática en coinfectados parece ser un factor importante del riesgo de acontecimientos hepáticos cuando se toma a la vez terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). Con el fin de evaluar el impacto de TARGA sobre la progresión de fibrosis hepática en personas coinfectadas y examinar las diferencias entre las diferentes clases de medicamentos, el Grupo de Estudio del SIDA (GESIDA) en España realizó un estudio retrospectivo de cohorte (GESIDA 42/04), cuyos datos se han presentado en la XI EACS.

En el análisis se incluyeron a 747 personas coinfectadas con VIH y VHC sin experiencia en el uso de tratamiento para la hepatitis C que se habían realizado una biopsia hepática, entre 1997 y 2005, procedentes de 7 hospitales españoles. Los investigadores analizaron el estadio de fibrosis hepática (puntuación Metavir, F0-F4) y la progresión de fibrosis  (puntuación Metavir / años con infección por VHC).

Entre los 747 participantes en el estudio, antes de someterse a la biopsia hepática, 202 (27,5%) habían tomado siempre un régimen basado en inhibidores de la proteasa (IP), 86 (11,7%) un régimen basado en no análogos de nucleósido (ITINN) y 64 (8,7%) no tenían ninguna experiencia en el uso de terapia antirretroviral. Las restantes 385 personas habían sido tratadas con regímenes subóptimos basados en análogos de nucleósido (ITIN) o con todas las familias de fármacos y por ello no se incluyeron en el análisis del impacto de las diferentes clases de fármacos sobre la fibrosis hepática. La biopsia hepática reveló o no fibrosis o fibrosis leve (F0-F1) en 138 personas (39,2%) y de moderada a grave (F2-F4) en 214 (60,8%). Los análisis de regresión multivariable hallaron que la edad en el momento de la infección por VHC, la carga viral del VIH a nivel basal y el tratamiento con IP se asociaron independientemente con fibrosis hepática más avanzada, mientras que el tiempo en tratamiento con ITINN sería un factor protector de fibrosis avanzada.

La media de la puntuación Metavir fue de 1,89 para las personas naive a los antirretrovirales, de 1,96 para aquellas que recibieron regímenes basados en IP, y de 1,69 para las tratadas con terapias basadas en ITINN (p=0,04, para la comparación entre IP e ITINN). La tasa de progresión de fibrosis hepática fue de 0,27 (en naive), 0,20 (con IP)  y 0,19 (con ITINN)  [p=0,025, para personas no tratadas frente a personas tratadas con cualquier régimen).

En sus conclusiones, los autores señalan que el uso de la terapia antirretroviral retrasa la tasa de progresión de fibrosis en personas coinfectadas con VIH y VHC. Según los investigadores, a diferencia de hallazgos anteriores, su estudio muestra que en personas que no han cambiado a otras clases de fármacos, los regímenes basados en IP se asocian a un grado más elevado de fibrosis hepática y que la duración de la terapia basada en ITINN se relaciona con un efecto protector. En cualquier caso, tal y como señalan los autores, las potenciales ventajas de los ITINN sobre los IP o viceversa a la hora de prevenir la progresión de la fibrosis hepática en personas coinfectadas es una cuestión todavía sin resolver, por lo que se necesitan más ensayos clínicos aleatorizados que puedan arrojar un poco más de luz.

Los resultados del equipo español coinciden en líneas generales con los de un trabajo italiano presentado en la misma conferencia que muestra que la tasa de progresión de fibrosis hepática en personas coinfectadas con VIH y VHC naive a los antirretrovirales fue más avanzada que en personas con VIH y VHC con experiencia en el uso de terapia anti-VIH. Según el estudio italiano, en este último grupo de pacientes se observaron tasas de progresión de fibrosis comparables a las de las personas que sólo estaban infectadas por VHC.

Fuente: Elaboración propia.
Referencia: González-García, J.J., “Antiretroviral Therapy Delays Progression of Liver Fibrosis in HCV/HIV Coinfected Patients: GESIDA 42/04 Cohort Study”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. Abstract P13.2/12.

Cingolani, A., “Impact of cART on Liver Fibrosis Progression Rate in HIV/HCV Coinfected People”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. Abstract P13.2/10.

El manejo y prevención de las alteraciones metabólicas según las recomendaciones europeas

Gonzalo Mazuela

Las alteraciones metabólicas y su manejo son una de las principales complicaciones que se pueden presentar a la hora de tratar a las personas con VIH. Las causas de estas alteraciones son múltiples, tal y como ha quedado de manifiesto durante la sesión de esta mañana en la XI EACS, titulada “Implementación de las recomendaciones europeas en la práctica clínica”.

Estas recomendaciones forman parte de las directrices elaboradas por la Sociedad Europea del SIDA (EACS, en sus siglas en inglés), que nacen con el objetivo de implementar en todo el viejo continente unos parámetros mínimos de cuidados y tratamientos en personas con VIH (véase La Noticia del Día del 24/10/2007).

Durante su presentación, Jens Lundgren recordó que las alteraciones metabólicas no responden a una única causa, sino que son varios los factores que hay que tomar en cuenta, como por ejemplo, la edad –a mayor edad podría aumentar su prevalencia-, riesgos subyacentes –como la dieta, los hábitos de vida, la predisposición genética-, el VIH por sí mismo y el tratamiento antirretroviral de forma directa o indirecta. También habría que prestar especial atención cuando el VIH se replica de manera descontrolada o la presencia de coinfecciones (como por ejemplo, la hepatitis C).

A parte de estos factores, las recomendaciones señalan que a la hora de explorar la presencia de alteraciones metabólicas, los médicos en la consulta deberían prestar especial atención a toda una serie de indicadores, como por ejemplo, los niveles de lípidos, la glucosa, la composición corporal, hipertensión y la presencia de alguna enfermedad cardiovascular o renal.

Sobre la base de estos factores, las recomendaciones establecen una serie de parámetros que podrían reducir los riesgos de desarrollar alguna enfermedad cardiovascular, especialmente el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria (ECD). Así, el riesgo de desarrollar ECD se sitúa por encima de un 20% si la persona tiene unos niveles de colesterol LDL (o “malo”) alrededor de 115 mg/dL y si, además, ha presentado alguna enfermedad cardiovascular previa, tiene una diabetes tipo 2 o una diabetes tipo 1 con microalbuminuria (una señal emitida a través del riñón que indica que la vasculatura no está funcionando bien).

Ante este escenario también hay que destacar que algunos medicamentos antirretrovirales tienen mayor impacto en el desarrollo de alteraciones metabólicas. Estas recomendaciones señalan que d4T, indinavir/ritonavir, tipranavir/ritonavir y ritonavir (dosis completa) son las que tienen un mayor impacto sobre el metabolismo. En segundo lugar se encuentran ddI, lopinavir/ritonavir, fosamprenavir/ritonavir y darunavir/ritonavir.

También se hace mención al manejo de la dislipemia y de la lipodistrofia. Respecto a la lipoatrofia, se sugiere evitar d4T y ZDV. En caso de ser utilizados se recomienda que ante la aparición de los primeros signos se cambien estos medicamentos por ABC o TDF, pero teniendo en cuenta el riesgo de reacción de hipersensibilidad de ABC o la posibilidad de manifestar toxicidad renal ante el uso de TDF.

En las recomendaciones también se hace especial hincapié a las intervenciones dirigidas a cambiar los estilos de vida de las personas con VIH para reducir así “de forma más sencilla” el riesgo de desarrollar complicaciones metabólicas. En este sentido, optan por sugerir estrategias de counselling para dejar de fumar, para mejorar la dieta y hacer ejercicio. Sin embargo, para abordar estas tácticas específicas habría que tomar en cuenta la autonomía de la persona con VIH sobre la autogestión de su propia salud para que la decisión de cambiar sus hábitos no sea impuesta, sino que se base en una decisión informada y personal.

Fuente: Elaboración propia
Referencia: Se pueden descargar las directrices de la Sociedad Europea del SIDA en www.eacs.eu

El estudio D:A:D no encuentra una asociación entre diabetes mellitus y riesgo cardiovascular en personas con VIH a corto plazo

Joan Tallada

La diabetes mellitus (DM), también conocida como diabetes de tipo 2 o del adulto, es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación excesiva de glucosa en sangre, fruto de la resistencia metabólica a la insulina. La diabetes mellitus es común en personas con VIH (una incidencia de 5,7 por 1000 persona-años en el estudio D:A:D), y aunque su etiología no está completamente establecida, varias investigaciones la asocian con la toma continuada de terapia antirretroviral.

En la población general, la diabetes mellitus se relaciona con un aumento del riesgo de experimentar enfermedad cardiaca coronaria (ECD). Por otro lado, también sabemos que la incidencia de casos de ECD en personas con VIH ha aumentado en los últimos años. Es tentador entonces inferir que en personas con VIH la presencia de diabetes mellitus es un factor de aumento de riesgo de experimentar ECD. Sin embargo, un nuevo análisis de la cohorte europea D:A:D (que tantos datos interesantes ha estado arrojando en los últimos tiempos) presentado ayer en el contexto de la XI Conferencia EACS parece desmentir dicha vinculación, al menos a corto plazo, lo que vuelve a poner sobre el tapete la polémica sobre el significado clínico último de las complicaciones metabólicas asociadas con el tratamiento antirretroviral.

Signe Westring-Worm, del equipo del danés Jens Lundgren, coordinador de la cohorte, presentó un análisis de datos en el que se intentaba dar respuesta a la pregunta de si la diabetes mellitus es un equivalente de riesgo para la ECD en personas con VIH. Para ello buscaron acontecimientos de ECD (infarto de miocardio, cirugías invasivas y fallecimientos por accidentes cardiovasculares) en las personas inscritas en la cohorte D:A:D, dividiendo a éstas según dos variables: haber tenido o no ECD previa o tener o no diabetes mellitus en el momento de entrar en la cohorte. A partir de estos datos se calculó la incidencia de ECD y se asoció con posibles factores de riesgo ajustando por variables como sexo, edad, país, vía de transmisión, etnia, historial familiar de ECD, tabaquismo o año de calendario.

Se recogieron datos de seguimiento desde la entrada del participante en la cohorte hasta el primer acontecimiento ECD, teniendo como límite el 1 de febrero de 2006 o seis meses tras la última visita al hospital, lo primero que sucediera. También se tuvo en cuenta el posible impacto de medicación adicional hipolipemiante (para bajar grasas en sangre), antihipertensión y antiplaquetas.

Por su parte, el impacto de la duración desde el diagnóstico de diabetes mellitus sobre el riesgo de ECD se determinó usando cuatro categorías:

  • No DM, ni antes de empezar el estudio ni durante el seguimiento.
  • DM durante el seguimiento de menos de dos años de duración.
  • DM durante el seguimiento de más dos años de duración.
  • DM antes de iniciar el estudio.

La siguiente tabla muestra la incidencia de ECD por 100 persona-años según hubiera o no ECD previa y según hubiera o no diabetes mellitus:

Riesgo relativo

Intervalo de confianza 95%

– ECD, – DM

0,10

0,08-0,13

– ECD, + DM

0,30

0,22-0,41

+ ECD, – DM

1

+ ECD, + DM

1,03

0,62-1,70

Después de ajustar por los diferentes factores de riesgo, los autores llegan a la conclusión de que el más importante factor de predicción de una nueva ECD en los participantes en el D:A:D fue haber tenido una ECD previa, y no la diabetes mellitus, cualquiera que fuese la duración de ésta. De hecho, una ECD previa estaba fuertemente relacionada con el riesgo de una nueva ECD, con independencia de que se tuviera o no DM.

No obstante, en personas que no habían tenido una ECD previa, la diabetes mellitus era un importante factor de riesgo de ECD, pero no tanto como para ser equivalente a tener una ECD previa.

En este sentido, una limitación del estudio es que el tiempo medio en el que los participantes vivieron con diabetes mellitus fue breve, por lo que podría ser necesaria una evolución más prolongada, incluyendo un mayor envejecimiento de los pacientes, para medir el verdadero impacto de la diabetes mellitus sobre la ECD en personas con VIH.

Fuente: Elaboración propia
Referencia: Worm, S. et alii, “Does Diabetes Mellitus (DM) Confer a Risk Coronary Heart Disease (CHD) Equivalent to that of prior CHD in HIV-positive Individuals?”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. PS2/6.

Se descubren nuevas trampas y protecciones del sistema inmunológico frente al VIH

Laia Ruíz

La presentación oral de los mejores pósters de ayer en la XI EACS hizo un repaso a la repercusión que las mutaciones del VIH y las condiciones genéticas del huésped pueden tener en la evolución de la enfermedad.

El estudio de S. Mueller, de la Universidad Erlangen-Nuernberg en Alemania, tenía como objetivo conocer cómo interactúa la secuencia de genes HLA (este sistema es uno de los factores inmunológicos del huésped) con las mutaciones que van apareciendo. El estudio se realizó en Alemania y analizó las secuencias de la proteasa del VIH y los linfocitos T citotóxicos (LTC) de una cohorte de 94 pacientes con la secuencia de genes HLA para determinar si los LTC influyen en el desarrollo de resistencias. Los investigadores identificaron varias mutaciones de resistencia a medicamentos más o menos fuertes. En la mayoría de las personas, estas mutaciones dificultaron notablemente el trabajo de los LTC (lo que significa que estas mutaciones son mutaciones de escape en personas con la secuencia HLA) porque los péptidos habían cambiado respecto a la secuencia original. Sin embargo, algunos participantes produjeron LTC capaces de reconocer y controlar las nuevas mutaciones, básicamente en el caso de la mutación A7V1. Esto sugiere que efectivamente los LTC influyen en el desarrollo de los cambios genéticos en el virus lo que hace necesario que se hagan más estudios para determinar qué relación existe entre los LTC y las mutaciones de escape, sobre todo ante la resistencia a los IP.

El otro póster interesante de la sesión presentaba los resultados de un estudio realizado en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, España. Los nucleósidos polimórficos simples en los genes receptores toll-like (TLR, en sus siglas en inglés): TLR2, TLR4 y TLR9 tienen un papel importante en la progresión o aceleración de muchas enfermedades infecciosas. El equipo investigador quería comprobar qué relación tienen estos TLR con la evolución clínica del VIH. Para ello se analizaron los genes TLR2, TLR4 y TLR9 en una cohorte de 444 personas con VIH a través de PCR en tiempo real. Como control, se analizaron los genes TLR2 y TLR9 de personas sin VIH.

De las 444 personas con VIH, finalmente se analizaron los datos de 304 pacientes. La evolución clínica del VIH se estudió desde los estadios A y B hasta el C. Tanto en el grupo control como en el grupo investigado, el número de los tres tipos de TLR fueron similares. En el caso concreto del TLR9 se hicieron estudios de genotipo a los 304 pacientes. Así, se ha podido ver que las personas con genotipo TT mostraron recuento de CD4 basal más bajo que las personas con genotipo CT (p=0,009) o CC (p=0,004); carga viral basal más alta que CT (p=0,002); y tendían más rápido al estadio C (p=0,052). No existen diferencias estadísticas significativas según la frecuencia genotípica. TLR2 y TLR4 no se asociaron a la evolución de la carga viral, el recuento de CD4 ni con la progresión clínica del VIH. Así, el estudio concluye que el TLR9 puede suponer una protección frente la progresión de la enfermedad a estadio C. Sin embargo, se necesitan más estudios para comprobar estos datos y para conocer mejor la relación de los TLR con la evolución del VIH.

En ambos casos, se necesitan más investigaciones, pero lo que resulta evidente es que cada vez conocemos un poco más sobre la relación entre el VIH y el sistema inmunológico, lo que abre nuevas puertas a la búsqueda de futuros tratamientos y tecnologías de la prevención.

Fuente: Elaboración propia.
Referencias: Mueller, S. et alii, “Protease Inhibitor Resistance Mutations Influence Recognition of Proteasa by HIV-1- Specific CTL”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. P3.2/01/BDP.
.
Soriano-Sarabia, N. et alii, “Influence of the Toll-like receptor 9 1635C/T polymorphism on CD4 count, HIV viral load and clinical progression”, 11th European AIDS Conference. October 24-27, 2007. Madrid. P6.4/01/BDP.

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