La supervivencia es cinco veces menor en los diagnósticos tardíos en España

Joan Tallada
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Se presentaron datos de la cohorte CoRIS en la IV Reunión de GESIDA

Las personas a las que se les diagnostica el VIH tardíamente tienen una probabilidad cinco veces superior de fallecer que el resto, incluso pese a que su respuesta virológica e inmunológica a corto plazo sea la misma. Ésta es la principal conclusión de los datos que presentó la epidemióloga Julia del Amo, del Instituto Carlos III de Madrid, en el contexto de la IV Reunión del Grupo de Estudio de SIDA (GESIDA, la asociación de médicos especialista en VIH), que se celebró la semana pasada en Alicante (España), y a la que asistió este redactor.

Del Amo explicó los datos acumulados extraídos de la cohorte de Red de Investigación en SIDA (RIS), abreviada CoRIS, que recoge las características de los pacientes mayores de 13 años que se atienden en los centros asociados a la Red desde 2004. A fecha de noviembre de 2006, el número de personas incluidas era de 2.564, lo que hace un total de 2.600 persona-años, aunque la cifra está creciendo a posteriori por el aumento de centros que reportan casos.

El grupo investigador llevó a cabo un análisis que le permitiera establecer el número de diagnósticos tardíos y su evolución en términos de respuesta virológica e inmunológica y de supervivencia. Dado que no existe una definición unívoca de diagnóstico tardío, Del Amo argumentó que decidieron aplicar hasta tres indicadores distintos y observar qué diferencias de resultado arrojaban. El primer indicador establece el diagnóstico tardío a partir de un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3 o bien la ocurrencia de una enfermedad definitoria de SIDA, ambos dentro del primer año tras el diagnóstico. El segundo indicador incluye a las personas dentro de la definición anterior más aquéllas con un recuento de CD4 de entre 200 y 350 células/mm3 y más de 20.000 copias de carga viral, también dentro del primer año. Y el tercer indicador es igual que el anterior pero restringe el lapso de tiempo a seis meses.

La respuesta virológica al tratamiento fue definida como alcanzar menos de 50 copias/ml de carga viral a los seis meses, y la respuesta inmunológica como un aumento de más de 50 células/mm3 de CD4 también a los seis meses. La mortalidad se midió según el número de fallecimientos en la cohorte por 100 persona-años. Del Amo aclaró que del análisis se excluyó a quienes habían fallecido dentro del primer mes tras el diagnóstico, lo que suscitó alguna opinión crítica por parte de la audiencia. La epidemióloga madrileña explicó que, dado que una parte considerable de las personas que fallecen muy poco después de su diagnóstico nunca llegan a entrar en los listados de la cohorte, contar en el estudio a las que sí llegan a entrar introduciría un sesgo importante sobre los resultados finales.

Las personas que, a noviembre de 2006, habían tenido un diagnóstico reciente (tardío o no) fueron 1.884, de las que un 79,5% eran hombres y 20,5% mujeres, un 41,2% de hombres que practican sexo con hombres (HSH) y un 30% que tenía más de 40 años. Además, un 30% había nacido fuera de España, y de éstos, un 55,5% en América Latina.

Si se aplicaban cada uno de los tres indicadores de diagnóstico tardío mencionados, los porcentajes resultantes eran de 35,6% para el primero, de 48,6% para el segundo y de 37,2% para el tercero. Por características poblaciones, el diagnóstico tardío afectaba más en su conjunto a personas mayores que a jóvenes, por un lado, y a hombres que a mujeres, por el otro. Sin embargo, la tendencia por sexos se invertía al cruzarla con la edad: en edades más avanzadas, las mujeres tenían bastante más riesgo de experimentar un diagnóstico tardío que los hombres.

No se observaron diferencias en la respuesta virológica ni en la respuesta inmunológica para los tres indicadores preestablecidos en comparación con las personas sin diagnóstico tardío, pero sí se detectó una probabilidad de mortalidad asociada a éste cinco veces superior a la del resto de personas con VIH de la cohorte.

En sus conclusiones, Del Amo destacó la relevancia creciente que el diagnóstico tardío del VIH está teniendo y su impacto en la salud pública, y reiteró la importancia de tomar medidas para intentar atajarlo, especialmente en mujeres de mayor edad.

Fuente: Elaboración propia.
Referencia: Ésta y otras presentaciones estarán disponibles próximamente en la página web de GESIDA.

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