Se descubren nuevos mecanismos que el virus de la hepatitis C emplea para defenderse del sistema inmunitario

Miguel Vázquez
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El virus de la hepatitis C (VHC) tiene una elevada capacidad de mutación, lo que le permite eludir las respuestas antirretrovirales y mantener una infección duradera en el organismo. Por otro lado, también se sabe que algunas personas presentan unas características genéticas que les permiten montar una respuesta inmunitaria más eficaz contra este virus y tienen más posibilidades de aclarar la infección de forma natural o de responder al tratamiento. Un estudio publicado en la revista Nature Immunology ha arrojado más luz sobre este aspecto, que podría servir para identificar potenciales dianas terapéuticas en el tratamiento de la hepatitis C.

Se estima que, en todo el mundo, viven unos 150 millones de personas con hepatitis C, una infección que, si no se trata, puede producir daños en el hígado a largo plazo, y también aumenta el riesgo de sufrir cáncer hepático. Además, el daño que produce el virus en el hígado puede hacer que el órgano deje de funcionar correctamente y sea necesario llevar a cabo un trasplante. Sin embargo, el VHC permanece en el organismo y puede reinfectar el nuevo órgano trasplantado, con lo que podría reproducirse la misma situación.

Hasta hace bien poco, el tratamiento estándar contra la hepatitis C ha consistido en la combinación de interferón pegilado y ribavirina, un régimen que tiene una eficacia limitada frente a determinados genotipos del VHC y que suele acompañarse de efectos secundarios en general desagradables. Además, se sabe que determinadas características genéticas del paciente condicionan no sólo la posibilidad de que la persona aclare la infección por sí misma, sino también la respuesta a la mencionada terapia. Este aspecto resulta importante incluso en el contexto actual en el que todavía algunos nuevos antivirales de acción directa (DAA) –que actúan directamente sobre el virus– necesitan combinarse con interferón pegilado y ribavirina para poder tratar determinados genotipos.

Por ejemplo, tras observar que las personas de origen asiático tienden a responder mejor al tratamiento que las de origen africano, se han identificado grupos de genes relacionados con una mejor respuesta a la terapia basada en interferón. Así, en el cromosoma 19 se descubrieron unas minúsculas alteraciones en el ADN vinculadas a la respuesta al tratamiento y la capacidad de aclarar la infección por VHC de forma natural. Dichas variaciones se sitúan en la zona que codifica la interleucina-28B (IL28B, también conocido como interferón-lambda3).

Las personas que portan la variante T (denominada así por la inicial del nucleósido timidina, uno de los cuatro que constituyen las cadenas de ADN) suelen presentar unas peores respuestas frente al VHC, mientras que los que portan la variante G (de guanosina) presentan mejores resultados de aclaramiento espontáneo y en respuesta a la terapia con interferón/ribavirina.

Los datos revelaron que el VHC podría inducir que las células hepáticas generasen dos tipos de microARN que podrían afectar a la producción de IL28B. Los microARN son pequeños fragmentos de ARN que actúan como silenciadores, impidiendo que los mensajeros del organismo transmitan información para que se exprese un gen.

El VHC induce la producción en las células hepáticas de dos tipos de microARN (de la familia de myomiR) -que habitualmente están desactivados- que inhiben la producción de IL28B, lo que ayudaría a que el VHC mantuviera su infección. Normalmente, esos myomiR están relacionados con los genes que codifican la miosina en el tejido del esqueleto y el músculo cardiaco.

Como respaldo a esta hipótesis, se observó que los mencionados microARN no suprimían la IL28B si el huésped presentaba la variante favorable “G”. Aunque ya se sabía que el VHC actuaba sobre algunos de los microARN humanos para evitar la degradación de su material genético (véase La Noticia del Día de 29/01/2013), los autores de este estudio señalan que esta estrategia ahora observada había pasado inadvertida hasta la fecha. En este sentido, apuntan a que estos microARN podrían constituir unas dianas terapéuticas para potenciar la respuesta antiviral de la persona infectada.

Uno de los investigadores señaló que esta variante de escape en particular sólo se ha encontrado en humanos y no en otros primates y afirmó que aún se desconoce si dicha variante G surgió en los seres humanos como respuesta a la presión selectiva de la infección por VHC.

Fuente: UW Health Sciences/Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: McFarland AP, Horner SM, Jarret A, et al. The favorable IFNL3 genotype escapes mRNA decay mediated by AU-rich elements and hepatitis C virus–induced microRNAs. Nature Immunology 15, 72–79 (2014) doi:10.1038/ni.2758

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