Un microbicida de segunda generación ofrece protección completa durante 24 horas en un ensayo con animales

Miguel Vázquez
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Se prevé probarlo en humanos a principios de 2012

La revista PLoS One ha publicado recientemente un estudio, patrocinado por la organización Population Council, en el que se presentan los resultados del uso de dos sustancias (acetato de cinc y MIV-150, un novedoso inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido [ITINN], no utilizado como componente de la terapia antirretroviral) como microbicidas para prevenir la infección por VIHS (virus de la inmunodeficiencia humana-símica, un virus híbrido que se comporta de forma similar al VIH en los monos) en macacos rhesus. Los dos fármacos se probaron tanto de forma individual como combinados, formulados en una base de gel de carragenano, un producto extraído de las algas. El carragenano ya se había probado en otro candidato a microbicida (Carraguard®), el cual, pese a demostrar su seguridad, no consiguió proteger frente al VIH al ser usado por vía vaginal (véase La Noticia del Día 19/02/2008).

El resultado más satisfactorio fue el obtenido con el gel que combinaba acetato de cinc y MIV-150, puesto que, al ser empleado de forma diaria durante dos semanas, fue capaz de proteger al 100% de los macacos rhesus frente a la exposición vaginal al VIHS hasta 24 horas después de la última aplicación.

Al ser utilizado de manera aislada, el gel con MIV-150 protegió al 56% de los macacos expuestos al VIHS hasta ocho horas después de su última aplicación y al 11% de los macacos expuestos al virus al cabo de unas 24 horas de emplear el candidato a microbicida.

También se comprobó el efecto anti-VIH del acetato de cinc aislado. Este mostró un potente efecto protector, consiguiendo que 11 de 14 macacos no adquirieran la infección. Al juntar los datos de la dosificación diaria y cada dos días, se verificó que el efecto protector era estadísticamente significativo (70%; p <0,02). El acetato de cinc es un fármaco capaz de prevenir no sólo el VIH, sino otras infecciones de transmisión sexual, como el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2, responsable del herpes genital).

Por su parte, el gel que combinó MIV-150 (50µM) con el acetato de cinc (14mM) protegió a los 21 macacos expuestos al VIHS (100%) al cabo de 24 horas de la última aplicación del microbicida, tras haberlo estado usando durante dos semanas. Al aplicar el gel en días alternos a lo largo de cuatro semanas, logró una protección del 67% (en siete macacos) 24 horas después de la última aplicación.

Los autores comentan que este efecto prolongado podría deberse a la tendencia que tiene MIV-150 a acumularse en los tejidos, especialmente en el del cuello de útero. Además, los investigadores declararon que las células expuestas al MIV-150 siguieron siendo resistentes a la infección por VIH durante un período de hasta cinco días, aunque estos datos no se han publicado en la revista.

A diferencia de la mayoría de los estudios sobre candidatos a microbicidas en los que se aplican apenas unas pocas horas antes de la exposición al VIH (lo que se conoce como aplicación “dependiente del coito”), en el ensayo patrocinado por Population Council se quería comprobar si los productos resultaban eficaces al utilizarse mucho tiempo antes de la exposición al VIH (uso ‘no dependiente del coito’).

La necesidad de aplicar el gel en un momento dado (que no exceda a unas pocas horas del instante en que se prevé que tenga lugar la relación sexual) puede constituir un motivo por el que muchos de los candidatos que resultaban tan prometedores en los estudios en el laboratorio o con animales fueron ineficaces al utilizarlos las mujeres en condiciones ‘de vida real’, debido a problemas de adhesión. De hecho, en el propio estudio CAPRISA 004 (véase La Noticia del Día 21/07/2010), tener un buen nivel de adhesión (es decir, aplicar el gel microbicida del modo indicado antes de la mayoría de, o de todas, las relaciones sexuales vaginales) fue un factor relacionado sólidamente con un menor riesgo de adquirir el VIH.

Por este motivo, el empleo de un microbicida “no dependiente del coito” (que podría emplearse una vez al día pero en el momento decidido por la mujer, en lugar de simplemente antes de las relaciones sexuales) probablemente ayudaría a aumentar su aceptación y uso. En este sentido, uno de los enfoques estudiados es la utilización de anillos flexibles que se fijarían en el interior de la vagina e irían liberando el componente antirretroviral de forma progresiva durante largos períodos de tiempo (hasta un mes). No obstante, el uso de un gel de larga actividad (como en este caso) también podría ofrecer ventajas, sobre todo si, además, es capaz de proteger frente a diversas infecciones de transmisión sexual.

El riesgo de que se produzca una resistencia a fármacos como resultado de la utilización de microbicidas constituye una preocupación que comparten muchos investigadores, especialmente si afecta a los fármacos empleados con más frecuencia para tratar a las personas con VIH en los países en vías de desarrollo. Por este motivo, es importante que el fármaco usado tenga una baja absorción sistémica (para que, en caso de infección por VIH, el virus no desarrolle resistencia frente a concentraciones subóptimas de fármaco). En este sentido, cabe destacar que no se descubrieron trazas de MIV-150 en sangre, ni tampoco el virus de los macacos infectados, a pesar de haber recibido el microbicida con MIV-150, presentaba resistencias.

Por otro lado, los autores mencionan unos datos no publicados que evidencian que la resistencia a MIV-150 surge con lentitud, en comparación con otros fármacos de la familia de los ITINN, y que el fármaco es activo frente a virus resistentes a nevirapina (el ITINN más empleado en la actualidad en los países en vías de desarrollo). Sin embargo, los virus resistentes a efavirenz (el otro ITINN más habitual) pueden presentar cierta resistencia cruzada a MIV-150, lo que sugiere que existe un pequeño riesgo de que el microbicida no sea capaz de ofrecer protección frente a un VIH resistente a efavirenz, aunque serán necesarias más pruebas para determinar esta cuestión.

Tras los resultados  del ensayo CAPRISA 004 (que demostró que un gel basado en tenofovir fue capaz de proteger frente al VIH y al VHS), existe un cierto optimismo respecto a las posibilidades de los microbicidas basados en antirretrovirales como método de prevención del VIH. Actualmente, se está estudiando el uso fármacos de hasta seis familias de antirretrovirales para su utilización como microbicidas.

La organización Population Council prevé probar tanto el gel con acetato de cinc como el que combina acetato de cinc y MIV-150 para determinar su eficacia como microbicida frente al VIH en humanos. El ensayo de fase I comenzará a principios de 2012. MIV-150 ha sido desarrollado por la empresa sueca Medivir y Population Council recibió la autorización para su desarrollo como microbicida en 2003.

Fuente: Aidsmap / PLoS One / Elaboración
propia.

Referencia: Kenney J, et al. An antiretroviral/zinc combination gel provides 24 hours of complete protection against vaginal SHIV infection in macaques. PLoS One 6 (1): e15835, 2011.

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