Tratamiento antirretroviral durante la infección aguda por VIH

Juanse Hernández
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El empleo de la terapia antirretroviral (TARV) durante la fase de infección aguda por VIH continúa siendo un tema controvertido. Entre las ventajas de iniciar el tratamiento antes de que se produzca la seroconversión al VIH, se incluye reducir la duración de los síntomas de la primoinfección y el riesgo de transmisión del virus (que es muy elevado durante esta etapa); suprimir la replicación viral y restaurar el sistema inmunitario, y preservar o restaurar la inmunidad específica frente al VIH. Esta estrategia permitiría el control inmunológico de la replicación viral sin necesidad del uso posterior de la TARV y un mejor pronóstico de la enfermedad.

El principal inconveniente del inicio del tratamiento durante la fase aguda reside en que éste no erradica la infección y, por lo tanto, su duración debería ser indefinida. El desarrollo de resistencias y la aparición de toxicidad son otros dos argumentos que inclinan la balanza hacia la posposición del comienzo de la terapia.

A falta de suficientes evidencias científicas que apoyen el inicio de la TARV durante la infección aguda por VIH, las directrices de tratamiento, en general, no lo recomiendan, a no ser que existan manifestaciones clínicas graves o una duración prolongada de los síntomas y una vez se le hayan explicado al paciente las ventajas e inconvenientes. En las personas que no son tratadas durante esa fase, se aconseja revaluar los criterios de inicio del tratamiento a partir de los seis meses, cuando la infección entra en su fase crónica.

No obstante, varios estudios recientes han sugerido que una intervención precoz durante la fase de infección aguda podría mejorar el curso posterior de la enfermedad. En esta misma línea de investigación, un grupo de expertos franceses quiso evaluar los resultados inmunológicos y virológicos en personas con VIH que iniciaron una terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) durante la fase de infección aguda y que posteriormente la interrumpieron, en comparación con pacientes también diagnosticados de primoinfección pero que no recibieron tratamiento.

En este estudio multicéntrico, cuyos resultados se dieron a conocer en la pasada XV Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas (CROI), participaron 38 personas diagnosticadas de infección aguda por VIH en tres hospitales franceses entre 1997 y 2005. Los pacientes fueron inscritos en el plazo de diez semanas tras los primeros síntomas de infección aguda y decidieron ellos mismos si iniciar o no TARGA. Los que decidieron recibirla (n=20) fueron tratados durante un período mediano de 2,3 años (rango: 1 -7 años), y a continuación la interrumpieron. Los participantes no tratados (n=18) fueron aquéllos que eligieron posponer su inicio. Se compararon los niveles de carga viral del VIH y recuentos de células CD4 entre los dos grupos cada 12 semanas y a las semanas 48, 96 y 144 tras la interrupción del tratamiento en el grupo de personas tratadas y después de la infección aguda en el grupo de las no tratadas.

Las características de los participantes de ambos grupos en la fase aguda fueron similares en cuanto a edad, sexo, recuentos medianos de células CD4 y niveles medianos de carga viral. Las personas que recibieron tratamiento mantuvieron una carga viral inferior a 400 copias/mL en un 42,1%, 36% y 31% de los casos a las semanas 48, 96 y 144 tras la interrupción del mismo, respectivamente, en comparación con un 56%, 0% y 0% (p<0,001) de los observados en las personas no tratadas.

Un 25% de los pacientes tratados consiguió reducir su carga viral por debajo de las 50 copias/mL tras la interrupción del tratamiento y, hasta la fecha, estas personas continúan manteniendo el control viral (<20 copias/mL) a las 384 semanas (entre 4 y 7 años). En comparación, ninguno de los participantes no tratados tuvo una carga viral indetectable a la semana 144 (p=0,0001).

Después de 3 años de seguimiento, un 64% de los pacientes del grupo que no recibió TARGA en comparación con un 6% de los que sí la tomaron cumplieron los requisitos para el inicio o la reintroducción del tratamiento según las directrices francesas (p=0,0025).

Por lo que respecta a la respuesta inmunológica, las personas que no recibieron terapia perdieron una mediana de CD4 de 11,1 células/mm3 al mes durante los primeros tres años. Los pacientes que tomaron TARGA durante un período mediano de 2,3 años y mantuvieron la carga viral por debajo de las 400 copias/mL a la semana 144 no perdieron CD4 y mantuvieron su recuento basal de células CD4 después de la interrupción del tratamiento

En sus conclusiones, los investigadores señalan que, en este estudio de cohorte francés, el inicio temprano de TARGA durante la infección primaria por VIH y su continuación durante varios años se asoció con resultados significativos tanto en la carga viral como en los recuentos de CD4 durante, como mínimo,144 semanas tras la interrupción del tratamiento. Según los expertos, podría existir una relación entre el inicio precoz del tratamiento después de los síntomas iniciales y la duración necesaria para alcanzar el control virológico tras la interrupción de TARGA, es decir, cuanto más pronto se inicia, más corta será su duración. Por último, el grupo de investigadores francés afirma que estos datos observacionales añaden nuevos indicios para considerar el inicio de TARGA durante la fase de infección primaria por VIH.

Fuente: Elaboración propia.
Referencia: Prazuck T, Lafeuillade A, Hocqueloux L, et al. Can HAART Initiation at Early Acute HIV Infection Benefit the Immune-virology Outcome Despite Subsequent Treatment Cessation?
The ANRS Reservoirs’ Study Group. 15th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. February 3-6, 2008. Boston. Abstract 695.

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