Las personas con el VIH que se han curado de la hepatitis C tendrían un mayor riesgo de padecer otras enfermedades

Jordi Piqué
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Se requiere más investigación para comprender mejor el impacto negativo a largo plazo de la infección por el VIH controlada en personas que han logrado curarse del virus hepático

Un estudio estadounidense ha revelado que las personas con el VIH que se curan de la hepatitis C siguen presentando un mayor riesgo de padecer una serie de patologías graves, como enfermedades hepáticas y cardiopatías, que las personas sin el VIH en los cinco años posteriores a la curación de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) mediante el tratamiento con antivirales de acción directa (AAD), incluso después de tener en cuenta el estadio de la hepatopatía. Los hallazgos del estudio se han publicado en la revista Open Forum Infectious Diseases. De igual modo, un estudio francés ha hallado que, incluso después de excluir a las personas con cirrosis hepática, las personas con el VIH que se habían curado de la hepatitis C seguían presentando un mayor riesgo de desarrollar varios problemas graves de salud que las personas con el VIH que nunca habían tenido VHC. Los resultados de este estudio se han publicado en la revista AIDS.

El VIH acelera el daño hepático causado por la hepatitis C, lo que conlleva un mayor riesgo de cirrosis descompensada y muerte por insuficiencia hepática en personas coinfectadas por el VIH y el VHC. Curar la hepatitis C con un tratamiento basado en AAD frente al VHC permite frenar el daño hepático, pero los estudios han arrojado resultados dispares en cuanto a la capacidad del hígado para regenerarse después de curarse del VHC. Si el hígado no se regenera después de la hepatitis C, la persona puede seguir teniendo un mayor riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el hígado que las personas que no tienen hepatitis viral. No está claro si el VIH afecta a la capacidad de regeneración del hígado.

La infección por el VHC también tiene efectos negativos en otros sistemas orgánicos, sobre todo en los riñones y el sistema cardiovascular, lo que comporta un mayor riesgo de insuficiencia renal e infarto de miocardio. El VIH también agrava el daño en estos sistemas y tejidos y, de nuevo, no está claro hasta qué punto este daño mejora tras la curación de la hepatitis C en personas con el VIH.

Para analizar el impacto del VIH en los resultados a largo plazo tras curar la hepatitis C, el Grupo de Ensayos Clínicos sobre el Sida de EE UU realizó un estudio prospectivo (ACTG A5320) que incluyó a una cohorte de personas con y sin el VIH en el primer año tras finalizar el tratamiento con AAD frente al VHC, con el objetivo de realizarles un seguimiento durante cinco años.

El estudio incluyó a 332 personas, 184 con el VIH y hepatitis C (incluidas 54 que no lograron una curación del VHC) y 125 sólo con hepatitis C (incluidas 23 que no consiguieron una curación del VHC). Cerca de tres cuartas partes de los participantes eran hombres, siendo algo menos de la mitad de raza negra. La cirrosis hepática era significativamente más frecuente en las personas con el VIH que en las que no lo tenían (26% frente a 13% en las personas que se habían curado de la hepatitis C; p= 0,008).

Entre las personas curadas del VHC, las personas con el VIH eran más jóvenes (mediana de edad: 53 años) que aquellas sin el VIH (mediana de edad: 59 años). Las personas con el VIH tenían el virus bien controlado (el 95% de los curados de la hepatitis C y el 82% de los no curados) y sus recuentos de CD4 estaban en el rango normal (700 células/mm3 en los curados del VHC y 555 células/mm3 en los no curados).

Los investigadores compararon las tasas de mortalidad y de “diagnósticos específicos” (trastornos sanguíneos y del sistema linfático, cardiacos, gastrointestinales, hepáticos, renales y vasculares, además de otras complicaciones de la hepatopatía crónica como la hipertensión pulmonar y el liquen plano, enfermedades metabólicas, cánceres fuertemente asociados a la hepatitis C y trastornos por consumo de sustancias) entre personas curadas y no curadas del VHC, y en función de si las personas tenían o no el VIH.

Se combinaron los criterios de valoración de muertes y diagnósticos específicos, ya que sólo se produjeron 15 fallecimientos y 75 diagnósticos específicos entre los participantes en el estudio. Durante los cinco años de seguimiento, la tasa acumulada estimada de diagnósticos específicos o muertes fue del 24% en las personas con el VIH que se curaron de la hepatitis C y del 17% en las personas sin el VIH que se curaron de la infección por el virus hepático. Sin embargo, al comparar a las personas con el VIH curadas o no curadas de la hepatitis C, no se observaron diferencias significativas en la tasa acumulada de muertes o diagnósticos específicos. Entre las personas con el VIH curadas de la hepatitis C, los diagnósticos y causas de muerte más frecuentes fueron cardiovasculares.

Un análisis de regresión en el que se ajustaron las características demográficas, el índice de masa corporal (IMC), una medida de la fibrosis hepática (escala FIB-4), el recuento de CD4 y la carga viral del VIH reveló que el único factor significativamente asociado con el resultado compuesto fue el estado serológico respecto al VIH (cociente de riesgo ajustado [CRa]: 2,0; p= 0,047) en los que se curaron del VHC. La fibrosis más avanzada (FIB-4 >3,25; CRa: 5,0; p= 0,009) fue el único factor significativo en los pacientes no curados de la hepatitis C.

Los investigadores afirman que su estudio es el primero en comparar de forma sistemática los resultados posteriores a la curación de la hepatitis C en personas con y sin el VIHIncluso con un estadio inicial de la enfermedad hepática y otras características de riesgo comparables, se observaron resultados clínicos más adversos en el grupo de personas con el VIH más jóvenes. Aunque la inflamación causada por el VIH junto con el envejecimiento acelerado puede contribuir a este resultado, el grupo de investigadores indica que se necesita más investigación para comprender la interacción entre el daño causado por el VIH y la hepatitis C en personas que se han curado de la hepatitis C.

Un segundo estudio, realizado por un equipo de investigadores del Instituto Pierre Louis de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de la Sorbona en París (Francia) y otros centros universitarios y hospitalarios, que analizó los resultados posteriores a la curación de la hepatitis C sólo en personas con el VIH, emparejó a 3.961 personas con el VIH curadas del VHC entre 2013 y 2020 con 33.872 personas con el VIH sin infección por el VHC. Se emparejó a las personas participantes por edad, sexo, grupo de transmisión del VIH, antecedentes de diagnóstico de sida e IMC. Todos los participantes se hallaban con carga viral indetectable.

Durante un periodo de seguimiento medio de 3,7 años, las personas con el VIH curadas de la hepatitis C tenían aproximadamente el doble de probabilidades de morir que las personas con el VIH sin hepatitis C (cociente de tasas de incidencia [IRR, en sus siglas en inglés]: 1,9). Tras los primeros 12 meses de seguimiento, la coinfección previa por el VHC se asoció con más del doble de incidencia de muerte por cualquier causa durante el periodo de seguimiento (IRR: 2,4). La asociación entre la infección previa por el VHC y el aumento del riesgo de muerte no se vio afectada por la duración del tratamiento antirretroviral, el recuento de CD4 o la supresión viral del VIH.

Se informó de la causa de muerte en 518 de 659 fallecimientos. Las muertes relacionadas con el hígado fueron más frecuentes en los pacientes curados de hepatitis C (17% frente a 3%). El cáncer no relacionado con el sida ni con el hígado fue la causa de muerte más habitual en ambos grupos (17% frente a 26%).

Un aspecto crítico es que este estudio excluyó a las personas con cirrosis hepática, por lo que dejó fuera a personas que habrían corrido un alto riesgo de muerte relacionada con el hígado a pesar de la curación de la hepatitis C. No obstante, las personas con el VIH y el VHC llevaban una media de 15 años con hepatitis C antes de iniciar el tratamiento con AAD frente al VHC, lo que sugiere que una infección por hepatitis C de larga duración podría provocar daños incluso sin una lesión hepática grave.

Como conclusión, los autores afirman que se necesitan más investigaciones para comprender por qué las personas con el VIH curadas de hepatitis C tienen un mayor riesgo de muerte a largo plazo que las que no la padecen.

FuenteAismap /Elaboración propia (gTt-VIH).
ReferenciasWyles DL et al Adverse impact of HIV-1 on long-term outcomes following HCV DAA treatment: final results of ACTG A5320, the Viral Hepatitis C Infection Long-term Cohort Study (VHICS). Open Forum Infectious Diseases, 10 (3): ofad115, 2023. DOI: https://doi.org/10.1093/ofid/ofad115

Requena MB et al. Mortality in HCV-cured versus HCV-uninfected people with HIV: a matched analysis in the ANRS CO4 FHDH cohort. AIDS, published online 6 April 2023. DOI: 10.1097/QAD.0000000000003569

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