Expertos recomiendan evaluar la salud cardiometabólica de forma rutinaria en las personas con el VIH

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Dado el mayor riesgo cardiometabólico observado por causa del VIH es importante realizar mediciones rutinarias para detectarlo y minimizar su impacto

Un panel internacional de expertos ha consensuado una serie de recomendaciones clínicas basadas en las evidencias disponibles para mejorar la salud cardiometabólica de las personas con el VIH.

Para su objetivo, los expertos revisaron 281 publicaciones sobre la salud cardiometabólica en adultos con el VIH llevadas a cabo entre enero de 2016 y abril de 2022. Mediante el uso del método Delphi modificado (una técnica de comunicación estructurada para llegar a consensos), un panel de 16 expertos internacionales analizó dichas publicaciones para acabar estableciendo una serie de recomendaciones clínicas.

Como resultado de todo ello, los expertos consensuaron 10 evidencias de datos sólidas, 5 campos en los que faltaban datos para decidir y 14 recomendaciones clínicas agrupadas en 5 campos. Dichas recomendaciones son las siguientes:

Cuidado cardiometabólico general

  • Recomendación 1: ofrecer servicios específicos para asegurar un buen estado de salud a largo plazo tales como derivaciones a servicios especializados para el control de peso cuando se detecten cambios de peso.
  • Recomendación 2: los profesionales sanitarios deben tratar el estilo de vida y el peso de forma no estigmatizante, utilizando la empatía y teniendo en cuenta la percepción de las personas con el VIH.
  • Recomendación 3: proporcionar consejo asistido para una buena alimentación, actividad física, manejo del estrés y una mejora de la calidad del sueño.
  • Recomendación 4: los profesionales sanitarios deben entender las barreras que las personas con el VIH que atienden pueden tener para comer y realizar ejercicio físico adecuadamente.

Evaluación de la salud cardiometabólica

  • Recomendación 1: se recomienda que los profesionales sanitarios midan una serie de parámetros de forma anual, al inicio del seguimiento y tras cada cambio de tratamiento. Estos serían peso; índice de masa corporal (IMC); cociente cintura/altura o cintura/cadera; tensión arterial; niveles de glucosa y niveles de lípidos.
  • Recomendación 2: evaluar dieta, consumo de alcohol, tabaquismo y uso de sustancias empleando intervenciones para mejorar estos puntos basadas en la evidencia.
  • Recomendación 3:  evaluar la presencia de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés) midiendo los niveles de transaminasas, y la grasa visceral. Las pruebas de elastografía pueden ayudar a medir la evolución de esta comorbilidad frecuentemente asociada al VIH.
  • Recomendación 4: evaluar la fragilidad y sarcopenia en personas con el VIH mediante pruebas como la fuerza de agarre y la velocidad de desplazamiento andando.

Terapia antirretroviral y salud cardiometabólica

  • Recomendación 1: medir el impacto de la terapia antirretroviral sobre la salud cardiometabólica, tratando con los pacientes con el VIH el potencial impacto del tratamiento antirretroviral sobre su peso corporal.
  • Recomendación 2: contextualizar los cambios de peso teniendo en cuenta el contexto de cada persona, considerando el historial de uso de antirretrovirales; carga viral; recuento de CD4; antecedentes familiares de obesidad o problemas cardiometabólicos; enfermedades cardiometabólicas concurrentes; fármacos concomitantes; salud mental; uso de sustancias; acceso a la comida y condiciones socioeconómicas y culturales.

Salud cardiovascular

  • Recomendación 1: considerar el mayor riesgo cardiovascular asociado al VIH evaluándolo durante el seguimiento rutinario, teniendo en cuenta que las calculadoras de riesgo cardiovascular pueden infraestimar el riesgo cardiovascular en personas con el VIH.

Salud ósea

  • Recomendación 1: cribar la osteoporosis en el seguimiento rutinario de la infección por el VIH con pruebas de escaneado mediante absorciometría dual de rayos X (DXA, en su acrónimo en inglés) y mediante herramientas de medición de riesgo de fracturas. Es importante tener en cuenta si se ha tomado algún antirretroviral con impacto a nivel óseo.
  • Recomendación 2: intervenciones que mejoren el estilo de vida pueden mejorar claramente la salud ósea si consiguen que la persona deje de fumar, disminuya su consumo de alcohol, controle su peso, realice actividad física, lleve una dieta equilibrada (con consumo adecuado de calcio) y tome suplementos de vitamina D en caso necesario.
  • Recomendación 3: en personas con el VIH y densidad mineral ósea baja o historial de fracturas, sería adecuado crear un plan individualizado dirigido a prevenir la discapacidad, minimizar el dolor y mejorar la calidad de vida. En caso de osteoporosis establecida o fracturas es importante seguir las recomendaciones de las guías especializadas.

Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Batterham RL, Bedimo RJ, Diaz RS, et al. Cardiometabolic health in people with HIV: expert consensus review. J Antimicrob Chemother. Published online April 24, 2024. doi:10.1093/jac/dkae116

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