La tasa de cáncer anal sigue en alza a pesar de la eficacia de la TARGA

Francesc Martínez
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El cáncer anal es una enfermedad de elevada importancia en personas con VIH. Aunque no se considera una patología definitoria de sida, la inmunosupresión asociada al virus de la inmunodeficiencia humana puede incrementar la incidencia de cáncer anal, estrechamente asociado a la infección por determinadas cepas del virus del papiloma humano (VPH). De manera reciente, han aparecido dos estudios relativos a este tipo de cáncer en personas con VIH.

En el primero de los estudios, presentado en la V Conferencia sobre Patogénesis, Tratamiento y Prevención del VIH de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), que se celebró en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) del 19 al 22 de julio, investigadores estadounidenses evaluaron la incidencia y los factores de riesgo del carcinoma anal de células escamosas a partir de los datos derivados de un estudio prospectivo longitudinal iniciado en el año 1985. En concreto, se compararon las tasas de cáncer anal antes y después del advenimiento de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA).

De 4.901 personas con VIH, más del 90% de las cuales eran hombres y que generaron 40.951 persona-años de seguimiento, las tasas de cáncer anal se incrementaron 5 veces desde la era pre-TARGA hasta la post-TARGA (de 11 a 55 casos por cada 100.000 persona-años).

Las tasas siguieron en aumento durante la era post-TARGA, con 51 casos por cada 100.000 persona-años durante el período 2001-2005 y 128 durante el período 2006-2008. La tasa en la población general se sitúa entre 1 y 1,5 casos por cada 100.000 persona-años.

De los 20 participantes que desarrollaron cáncer anal, todos excepto uno eran hombres y el 55% eran de etnia blanca. La mediana de edad en el momento del diagnóstico era de 42 años (aunque el 40% lo habían desarrollado entre los 20 y los 30 años).

El 75% de las personas que desarrollaron cáncer anal seguían TARGA, un 40% de las cuales con una carga viral inferior a 400 copias/mL. El 40% habían desarrollado sida con anterioridad y el 65%, otras infecciones de transmisión sexual (ITS). La mediana en el recuento de CD4 de estas personas era de 375 células/mm3, si bien el recuento nadir era considerablemente inferior.

Aunque se observó una tendencia a que aquéllos que desarrollaron cáncer anal tuvieran un bajo recuento de CD4 y hubieran padecido más ITS, no se alcanzaron valores significativos.

El hecho de recibir TARGA no fue un factor que protegiera frente al desarrollo de cáncer anal, ya que, de hecho, se observó una tendencia no significativa a presentar una tasa superior. Los investigadores destacaron que, como la TARGA alarga la vida de las personas, enfermedades no definitorias de sida como el cáncer anal tienen tiempo para desarrollarse -cosa que no ocurría durante la era pre-TARGA-.

En el segundo estudio, dirigido por Abramowitz y un equipo de colaboradores, se compararon los resultados a largo plazo de personas con cáncer anal y VIH con los de personas VIH negativas con el mismo tipo de cáncer dentro de la era post-TARGA, ya que el análisis incluyó datos obtenidos entre 1998 y 2004 en seis hospitales franceses.

Un total de 151 personas -44 de ellas con VIH- participaron en el estudio y sus datos fueron evaluados retrospectivamente durante una mediana de 27 meses [rango: entre 16 y 44 meses]. Las personas con VIH tenían un promedio de edad inferior que las personas sin VIH (45 frente a 62 años; p <0,001) y más probabilidades de ser hombres (100% frente a 27%; p <0,001).

No se observaron diferencias significativas en función del estado serológico relativas al estadio tumoral, las dosis de radioterapia pélvica o el uso de quimioterapia.

Tras la quimio- o la radioterapia, un número similar de personas con o sin VIH experimentaron acontecimientos adversos de grados 3-4.

El 82% de las personas con VIH y el 75% de aquéllas no infectadas alcanzaron una respuesta completa (diferencia no significativa).

Tras tres años de seguimiento, las tasas de supervivencia global fueron del 85% y del 84% en personas con y sin VIH, respectivamente (una diferencia no significativa). Las tasas de supervivencia libre de enfermedad fueron del 77% y del 67% en personas con y sin VIH, de forma respectiva (una vez más, una diferencia no significativa).

La duración de la infección por VIH, la carga viral y el recuento de CD4 no afectaron a las tasas de supervivencia de las personas con VIH.

Así pues, este segundo estudio muestra resultados esperanzadores de cara a superar la enfermedad, ya que el análisis evidencia que el pronóstico de cáncer anal no se ve afectado por el hecho de estar infectado o no por el VIH.

Fuente: Hivandhepatitis.com.
Referencias: Crum-Cianflone N, Huppler Hullsiek K, Weintrob A, et al. Anal cancers among HIV-infected persons: HAART is not slowing rising incidence. 5th International AIDS Society Conference on HIV Pathogenesis, Treatment, and Prevention (IAS 2009). July 19-22, 2009. Cape Town, South Africa. Abstract WEAB101.

Abramowitz L, Mathieu N, Roudot-Thoraval F, et al. Epidermoid anal cancer prognosis comparison among HIV+ and HIV? patients. Alimentary Pharmacology and Therapeutics. 30(4): 414-421. August 15, 2009.

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