Noticias sobre la Prevención del VIH: Europa. Boletín de mayo de 2014

Finaliza la inscripción en un estudio sobre PPrE en el Reino Unido

La fase piloto del estudio PROUD (un ensayo británico sobre profilaxis preexposición [PPrE] del VIH en hombres gais) ha completado la inscripción, alcanzando su objetivo de 550 participantes para finales del mes de abril. El equipo de investigadores del ensayo ha solicitado una financiación para ampliar PROUD a un ensayo de eficacia a escala completa, con 2.300 participantes previstos. En noviembre se espera recibir la decisión final sobre esta petición, lo que implica que cualquier ampliación del estudio no empezará a inscribir participantes hasta primavera de 2015.

PROUD es un estudio de dos años de duración cuyos participantes fueron distribuidos de forma aleatoria para tomar Truvada una vez al día durante dos años o para hacerlo únicamente durante el segundo año. El motivo para retrasar un año el inicio de la PPrE en la mitad de los participantes fue que, al no tratarse de un ensayo controlado con placebo y que todas las personas que recibían PPrE sabrían que estaban tomando un fármaco activo, de este modo se pudo realizar una medida real de si las personas modificaban sus comportamientos sexuales de riesgo una vez empezaban a recibir la profilaxis.

Los primeros datos (referidos a las características basales de los participantes) se hicieron públicos el pasado mes de abril en el transcurso de la Tercera Conferencia Conjunta de la Asociación Británica del VIH (BHIVA, en sus siglas en inglés) y la Asociación Británica para la Salud Sexual y el VIH (BASHH, en sus siglas en inglés). La media de edad de los 443 participantes de los que se disponían datos fue de 35,5 años, la cuarta parte de los cuales tenía 29 años o menos. El 80% de los participantes eran de etnia blanca y casi el 60% había alcanzado educación universitaria. Los participantes declararon haber mantenido sexo anal con una mediana de 10 personas en los tres meses anteriores y afirmaron utilizar preservativos con entre la mitad y tres cuartas partes de sus parejas. Hubo constancia de que la tercera parte de las parejas de los participantes tenían VIH, pero al menos el 80% de dichas parejas tomaban tratamiento antirretroviral.

A los participantes se les preguntó por qué no habían utilizado los preservativos. La mayor parte dieron diversas razones diferentes, pero el motivo más habitual fue “es mucho más agradable [hacerlo] sin preservativo” (respuesta que dieron dos terceras partes de los participantes). No menos del 40% de los voluntarios habían recurrido a la profilaxis post-exposición (PPE) en los doce meses previos a la inscripción en el estudio, y el 21% la había utilizado más de una vez.

Los participantes en el estudio PROUD declararon unos niveles elevados de consumo de drogas: la mitad había tomado mefedrona o similar, el 43% GHB, el 35% cocaína y el 24%, metaanfetamina.

La ampliación de la realización de la prueba del VIH puede detectar un mayor número tanto de infecciones agudas como de casos crónicos no diagnosticados

La ampliación de las pruebas del VIH en los hospitales locales y los centros de atención primaria no sólo  puede permitir detectar más casos de personas que han vivido con la infección durante mucho tiempo sin saberlo, sino que también puede identificar a un mayor número de personas que acaban de adquirir el virus recientemente, según concluye un estudio piloto realizado en Vancouver, Canadá.

El proyecto piloto puesto en marcha para evaluar un programa de ampliación de la realización de la prueba del VIH tuvo lugar entre octubre de 2011 y junio de 2013. Implicó la realización de pruebas rutinarias del VIH a todas las personas que ingresaran en los tres hospitales de atención aguda en Vancouver, así como a los pacientes de atención primaria: en este último caso, más de 500 médicos de atención primaria decidieron formar parte de dicho programa piloto.

Este proyecto supuso la ampliación del número de pruebas en los hospitales, pasando de 500 al mes antes de octubre de 2011 a unas 2.500 mensuales en octubre de 2012. También se observó un aumento de las pruebas realizadas en el ámbito de la atención primaria, pasando de 650 mensuales durante 2011 a unas 2.000 al mes en la primera mitad de 2013. En los últimos seis meses del proyecto piloto se realizaron más de 73.000 pruebas, frente a las 38.000 registradas habitualmente en cualquier semestre de entre 2008 y 2010.

El número de personas diagnosticadas de VIH en los hospitales se duplicó en el transcurso del estudio, pasando de 11 en 2010 a 30 en 2012 y a 27 en 2013. Aunque el porcentaje del 0,2% de las personas diagnosticadas en atención primaria y atención ambulatoria de los hospitales, encaja en general con la prevalencia de VIH en la población general de la Columbia Británica, la proporción diagnosticada en los ingresos hospitalarios fue del 0,5%.

Como era de esperar, el programa piloto en los hospitales detectó un número considerablemente mayor de personas con infección crónica sin diagnosticar: la proporción de personas diagnosticadas con un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3 fue del 35%, frente al 12% en otros centros. Sin embargo, de forma totalmente inesperada, también detectó un mayor número de personas en la fase aguda de la infección, que constituyeron el 25% del total, en comparación con el 15%.

Esto puede deberse a que es posible que las personas con infección aguda por VIH no sospechen que sus síntomas tengan algo que ver con el virus, especialmente si habían dado negativo en alguna prueba reciente.

La práctica de ’chemsex’ no es habitual entre los hombres gais en Londres, aunque algo más en hombres con VIH

Un estudio realizado recientemente en la ciudad de Londres reveló que el uso de drogas como ‘cristal meth’, mefedrona y GHB/GBL durante las relaciones sexuales (lo que se conoce con el término inglés ‘chemsex’) sigue constituyendo un comportamiento minoritario incluso en los distritos londinenses de Lambeth, Southwark y Lewisham, que registran la proporción más elevada tanto de hombres gais como de hombres con VIH que cualquier otra zona del Reino Unido.

Un reciente análisis de las cifras procedentes del estudio EMIS (siglas en inglés de Sondeo Europeo a Hombres que Practican Sexo con otros Hombres [HSH]) reveló que 1.142 varones de dichos distritos londinenses habían respondido la encuesta. De ellos, aproximadamente el 10% había tomado mefedrona o GHB/GBL en el último mes y el 5% había tomado ‘cristal meth’. Las cifras de consumo de estas drogas fueron casi el doble de las registradas en la población de HSH de otras partes de Londres.

Apenas el 3,5% de los hombres se habían inyectado alguna droga en el último año. Sin embargo, dos tercios de los que habían consumido drogas inyectables eran hombres que vivían con VIH, al igual que más de dos terceras partes de los que consumieron ‘cristal meth’, lo que sugiere que, en esa zona, una proporción de hasta uno de cada cinco hombres con VIH podría ser usuario de drogas inyectables y uno de cada cuatro tomaría ‘cristal meth’.

Uno de cada diez hombres se mostró preocupado por su consumo de drogas. Por comparación, el 93% de los hombres consumían alcohol (la droga más popular de todas) y el 25% mostró preocupación sobre este hábito.

Al realizar entrevistas cualitativas con 30 hombres que habían practicado ‘chemsex’ en el pasado año se comprobó que un tercio de ellos vivía con VIH y el 30% (nueve hombres) declararon consumir drogas inyectables, aunque todos afirmaron que seguían prácticas seguras de inyección. En líneas generales, los hombres se dividieron en tres grupos: hombres con VIH que habían tomado la decisión de practicar sexo sin preservativo con otros hombres con VIH (serosorting), aunque en ocasiones suponían cuál era el estado serológico de las parejas en lugar de comprobarlo; hombres sin VIH que, en general, mantuvieron prácticas sexuales seguras a pesar de utilizar drogas; y, por último, un grupo de hombres que no se sentían que tuvieran control sobre los riesgos que adoptaban cuando consumían drogas.

Aunque las cifras revelan que la práctica de ‘chemsex’ sigue constituyendo una tendencia minoritaria entre los hombres gais, se relacionó con unos impactos significativos sobre la salud. Otro informe reciente realizado en Londres, donde los casos de la grave infección intestinal por Shigella se ha multiplicado por ocho desde 2005, principalmente en la población de hombres gais, descubrió que la tercera parte de un grupo de 42 hombres HSH recientemente diagnosticados de la infección bacteriana declararon ser usuarios de drogas inyectables y tres cuartas partes declararon consumir drogas recreativas. Casi el 60% tenía VIH y el 88% no había oído hablar de la Shigella hasta que se infectaron por ella.

La Shigella puede provocar diarreas graves y el 30% de las personas diagnosticadas habían acudido a urgencias debido a los síntomas que presentaban. Cuatro personas fueron ingresadas en el hospital. La infección por Shigella puede curarse con antibióticos.

Aumentan en un 14% los diagnósticos de VIH en hombres gais franceses, debido principalmente al mayor número de pruebas

Los datos recientes procedentes de un análisis francés revelan que en 2012 fueron diagnosticados de VIH unos 2.600 hombres gais. Esto supone un aumento del 14% respecto al año anterior y es muy superior a la tasa a largo plazo de aumento de diagnósticos, que ha estado incrementándose en un 3% anual desde 2003.

Los diagnósticos no han aumentado entre la población heterosexual: Se produjeron 3.500 casos en personas heterosexuales en 2012, la mitad de las cuales habían nacido en el África subsahariana.

Aunque está claro que existe una transmisión entre hombres gais, una gran proporción del incremento se debe a un aumento del número de pruebas, afirman los responsables de salud pública. Los ensayos de incidencia han revelado que el 47% de los hombres gais fueron diagnosticados en 2012 en los primeros meses de la infección, un aumento respecto al 42% en 2011, lo que supone un reflejo de la mayor frecuencia de realización de pruebas. Se calcula que el 29% de todas las personas con VIH sin diagnosticar en Francia habían adquirido el virus el año anterior.

Otro estudio ha determinado que 83.000 personas adquirieron VIH en Francia entre los años 2000 y 2010 y que 29.000 de ellas (35%) aún no han sido diagnosticadas. Se calcula que casi el 3% de los hombres gais, el 0,6% de las personas usuarias de drogas, el 0,4% de las personas heterosexuales nacidas fuera de Francia y el 0,03% de las personas heterosexuales nacidas en Francia tienen VIH.

Carga viral genital del VIH: Indetectable en mujeres que toman tratamiento, y variable según las horas en hombres

Uno de los temas que permanece sin resolver en el ámbito de la prevención del VIH es la determinación de qué nivel de carga viral en los fluidos genitales tiene capacidad de infección y si una carga viral baja, aunque detectable, en los fluidos genitales es un factor de predicción de transmisión.

Recientemente, dos estudios han venido a añadir aún más complejidad a los datos en este campo. Ensayos anteriores habían sugerido que la carga viral en las secreciones genitales femeninas podría tener una mayor probabilidad de permanecer en niveles detectables que en los hombres, incluso en los casos en que la carga viral fuese indetectable en sangre. Sin embargo, un estudio de EE UU ha revelado justo lo contrario. En él participaron 20 mujeres no embarazadas en fase previa a la menopausia que tomaban una terapia combinada particular (tenofovir/emtricitabina y atazanavir potenciado por ritonavir: Truvada más Reyataz/Norvir) y se observó que aunque el 10,6% de las 123 muestras de sangre presentaban una carga viral por encima de las 50 copias/mL, no hubo niveles detectables del virus en ninguna muestra de fluido cérvico-vaginal.

El equipo de investigadores empleó una prueba sensible que, de hecho, puede detectar niveles mucho menores del material genético del VIH. A pesar de que esta prueba detectó la presencia del virus en el 59% de las muestras sanguíneas, sólo se pudo encontrarlo en el 16% de las muestras de fluido vaginal.

Otro estudio realizado en hombres arrojó unos resultados bastante diferentes. En él, un equipo de investigadores franceses descubrió que el VIH era detectable en el 7,5% de las muestras de semen de hombres que no presentaban niveles detectables de virus en sangre. La media de la carga viral seminal fue de 705 copias/mL y en el 3,6% de todas las muestras, superó las 1.000 copias/mL.

Se registró una diferencia casi significativa en la probabilidad de encontrar niveles detectables de VIH en semen en función del régimen de tratamiento antirretroviral. Así, en el caso de los hombres que tomaban una terapia basada en inhibidores de la proteasa, el VIH fue detectable en el 29% de las muestras, frente al 7,7% en el caso de los regímenes basados en otras familias de fármacos.

Algunos hombres proporcionaron dos muestras distintas de semen tomadas con una hora de diferencia. En el 9% de estas parejas de muestras, el VIH fue detectable en una de ella (media de carga viral: 918 copias/mL), pero no en la otra.

Los autores del estudio mencionan la cifra de 0,03% (una transmisión por cada 3.333 actos sexuales) para referirse a la probabilidad de transmisión de un hombre con una carga viral seminal de 1.000 copias/mL aunque el reciente estudio PARTNER no descubrió ninguna transmisión de una persona con VIH en tratamiento en 44.000 episodios de sexo anal y vaginal.

Los programas de reducción de daño en Taiwán reducen en un 80% el riesgo de infección por VIH en usuarios de drogas

La implementación de un exhaustivo programa de reducción de daños ha conseguido contener la epidemia de VIH entre las personas usuarias de drogas inyectables en Taiwán.

En 2004, la incidencia estimada de VIH entre la población privada de libertad con un historial de consumo de drogas en Taiwán era del 6,44%. La incidencia alcanzó un máximo del 18% en 2005. La introducción del programa de reducción de daños a gran escala vino acompañada por un descenso brusco de la incidencia. En 2007, se había reducido al 2% y era de apenas el 0,27% en 2010.

La carga viral comunitaria también descendió entre los prisioneros, de una media de 93.000 copias/mL en 2006 a un promedio de 11.710 copias/mL en 2010. La proporción de personas con una carga viral inferior a 1.000 copias/mL pasó del 21% en 2006 al 40% en 2010.

La incidencia anual del VIH entre los antiguos reclusos que recibieron una terapia de mantenimiento con metadona fue del 0,165%, frente al 1,33% al año en el caso de los que no recibieron dicha terapia. Tras tener en cuenta posibles factores de confusión, el equipo de investigadores descubrió que el participar en programas de mantenimiento con metadona redujo el riesgo de infección por VIH en un 80% y se detectó una tasa de incidencia cero entre los usuarios frecuentes de los programas de intercambio de agujas y jeringas. Esta tasa contrasta con el 0,5% observada entre las personas usuarias de drogas inyectables que no utilizan dichos servicios.

La prevalencia total del VIH entre los usuarios de drogas inyectables en Taiwán descendió de forma sustancial entre 2004 y 2006. El incremento se ralentizó entre 2007 y 2009 y se redujo ligeramente en 2010.

Ruanda reduce en un 90% la incidencia de VIH en su intento de ofrecer a un acceso universal al tratamiento

El logro de elevadas tasas de acceso al tratamiento antirretroviral en Ruanda ha traído consigo la reducción del número de diagnósticos a menos de la mitad y un descenso de la incidencia anual del 90% en dicho país africano, según se pudo oír el pasado mes en el Taller de Tratamiento como Prevención 2014 en Vancouver (Canadá).

Se calcula que, en estos momentos, en Ruanda el 93% de las personas diagnosticadas de VIH con recuentos de CD4 inferiores a 350 células/mm3 reciben terapia antirretroviral, el 59% de todas las personas diagnosticadas de VIH y aproximadamente el 40% de todas las personas con VIH, diagnosticadas o no. La mediana del recuento de CD4 en el momento del diagnóstico actualmente es de 300 células/mm3.

La cobertura del tratamiento antirretroviral sigue siendo irregular y, así, mientras que algunos centros médicos declaran una cobertura del 80% de todas las personas diagnosticadas, otros sólo llegan al 20%. Una zona que representa una especial dificultad son las barriadas en los suburbios de la capital del país, Kigali.

Aproximadamente 37.000 personas dieron positivo al VIH en 2007. En 2011, los diagnósticos se habían reducido a 23.000 y, el pasado año, descendieron a 13.000. Estas cifras se alcanzaron a pesar del aumento en el número de pruebas realizadas y la disminución sería aún más drástica si reflejara la incidencia real: La incidencia anual de VIH se redujo de hecho casi 10 veces, desde un 0,25% anual en 2004 a un 0,03% en 2012.

Otros titulares recientes

Proporcionar tratamiento a poblaciones específicas en situación de alto riesgo podría reducir más rápido la progresión del VIH

El número de personas que pueden adquirir el VIH a partir de una persona infectada a lo largo de su vida puede variar en hasta cinco órdenes de magnitud, según se pudo oír en el Taller de Tratamiento como Prevención 2014, el pasado mes. Esta cifra, denominada número de reproducción (o R0), determina si una epidemia crece (cuando es mayor que 1) o disminuye. Un análisis más detallado del curso de la epidemia en una provincia de Vietnam, donde el VIH está diseminado de forma bastante homogénea entre los grupos en situación de riesgo (trabajadoras sexuales, usuarios de drogas inyectables y hombres gais) y que también está presente en otras mujeres que a menudo adquieren el virus a través de parejas que han estado con trabajadoras sexuales. La R0 de los diferentes grupos de población varió entre 99 en el caso de las trabajadoras sexuales que eran también usuarias de drogas inyectables y el 0,06 en el caso de los clientes de las trabajadoras sexuales. Se descubrió que si el suministro del tratamiento antirretroviral es limitado, la estrategia más eficaz de tratamiento como prevención sería proporcionarlo de forma prioritaria a las personas usuarias de drogas inyectables, ya que están vinculadas con la mayoría del resto de los grupos en situación de riesgo.

¿Es posible ofrecer pruebas de carga viral realizadas en el punto de atención en países con pocos recursos?

En los próximos dos años quizá será posible ofrecer pruebas de carga viral portátiles no basadas en un laboratorio en países de ingresos bajos y con un coste ligeramente superior al de las pruebas para determinar los recuentos de CD4, según se afirmó en el Taller Tratamiento como Prevención 2014. Al aumentar el número de personas que son tratadas antes incluso en los países con menos recursos, aumenta la importancia de comprobar si el tratamiento está inhibiendo la carga viral. Los costes de fabricación para las pruebas de carga viral portátiles actualmente son un 67% superiores a los de las pruebas realizadas en laboratorio, ya que no pueden utilizar componentes fungibles, como los reactivos, a gran escala. El precio real que se cobra a los países africanos por las pruebas de carga viral incluyendo todo el equipo supusieron una media de unos 25 dólares por prueba en el caso de las realizadas en el laboratorio y supondría al menos 33 dólares en el caso de las pruebas portátiles, aunque esta cifra podría reducirse a unos 12 dólares por prueba si se realizan a partir de muestras acumuladas. Este precio no es muy superior al de la prueba de recuento de CD4, que supone unos 7,5 dólares.

Las pruebas anuales de VIH en grupos muy vulnerables podrían tener un gran impacto sobre la epidemia en el Reino Unido

Un programa de realización de pruebas dirigido específicamente a los grupos en situación de alto riesgo de infección por VIH combinado con un cribado excepcional dirigidos a otros adultos, conseguiría prevenir entre el 4 y el 15% de las futuras infecciones en el Reino Unido según ha concluido un estudio. El modelo matemático predijo que sin un aumento de la realización de pruebas, la incidencia anual de VIH permanecería sin cambios en el Reino Unido en torno a las 3.500 nuevas infecciones anuales. En el caso de que se implantara un programa de realización manual de pruebas dirigido a los grupos más vulnerables, combinado con un cribado excepcional a otras personas a nivel nacional, se conseguiría evitar hasta el 23% de las futuras infecciones por VIH. Se estima que se producirían 15.000 nuevos diagnósticos en el primer año, en comparación con los 6.100 diagnósticos del año 2013. Este enfoque dirigido a las poblaciones en situación de mayor riesgo junto con una prueba excepcional para el resto de personas, ofrecería el 80% de los beneficios que tendría realizar pruebas de forma universal a toda la población, pero únicamente a un 14% del coste a lo largo de diez años.

Noticias de otras fuentes elegidas por el editor

Aumentan los casos de sífilis entre los hombres gais y bisexuales en EE UU

(De Reuters)

Los casos de sífilis están aumentando entre los hombres gais después de que esta infección se hubiese erradicado prácticamente en EE UU hace más de una década, según concluye un estudio federal publicado recientemente. La tasa de sífilis en 2013 en ese país fue de 5,3 casos por cada 100.000 personas, una proporción que supera en más de dos veces al mínimo histórico de 2,1 casos por cada 100.000 personas registrado en el año 2000, según informaron los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés). La mayor parte de los pacientes con esta enfermedad, que es tratable, fueron hombres que practican sexo con otros hombres (HSH).

El Tribunal de Apelaciones británico ratifica la condena a un hombre por transmitir el herpes

(De HIV Justice Network)

La condena dictada en 2011 contra un hombre por infectar de forma ‘imprudente’ de herpes genital (VHS-2) a su ex novia fue ratificada el pasado 8 de mayo. No obstante, la duración de la pena se redujo a tres meses, frente a los 14 que originalmente se establecieron. La Asociación para los Virus del Herpes hizo público un comunicado de prensa tras el veredicto del tribunal de apelaciones en el que se decía: “Estamos consternados porque el tribunal no haya derogado el veredicto de culpabilidad. La transmisión del virus del herpes no debería ser un tema legal en absoluto”.

¿Por qué las tasas de infección por VIH son tan persistentes en hombres gais?

(De Aeon Magazinez)

A pesar de los extraordinarios avances en la investigación y las eficaces novedades en el tratamiento y la prevención, la epidemia de VIH sigue avanzando. Cada año se registran 50.000 nuevos casos de VIH en Estados Unidos, una cifra que se ha mantenido sin cambios desde 2007 (el máximo se registró a mediados de la década de 1980 con 130.000 nuevas infecciones). Los motivos para esto no son tanto médicos como conductuales, psicológicos y culturales.

VIH en Ucrania: se podrían salvar vidas, las infecciones se evitarían con una mejor inversión

(De Center for Global Health Policy)

Publicado en el mes de diciembre, antes de que Ucrania perdiera el control en Crimea, el documento Lives on The Line, Funding Needs and Impacts of Ukraine’s National HIV/AIDS Program, 2014-2018 ofrece una opción de futuro. Si se incrementaran los esfuerzos en los próximos cuatro años para llegar a las personas más afectadas por el VIH y con un menor acceso a los servicios, incluyendo el acceso universal al tratamiento antirretroviral se podría evitar que más de 29.000 personas se infectaran y se salvaría la vida de casi 40.000 personas.

Gracias por nada: A los voluntarios del iPrEX se les aparta del éxito de la PPrE

(De POZ Magazine)

Fuera de EE UU, la mayor parte de las personas que participaron de forma voluntaria en el ensayo clínico que demostró por primera vez que Truvada podía prevenir la infección por VIH ya no tienen acceso al fármaco. El médico peruano Juan Guanira se muestra indignado por el hecho de que sus compatriotas han sido apartados del acceso a la PPrE. “Resulta realmente frustrante lo que está sucediendo en mi país”, afirma, “porque constituimos con diferencia la sede de mayor tamaño en el estudio iPrEX sobre la PPrE. Todas las acciones activistas para introducir el concepto de PPrE en la agenda local parecen inútil cuando comprobamos que incluso la combinación de emtricitabina y tenofovir no está disponible en el país no ya para prevenir el VIH sino ni tan siquiera como tratamiento de la infección”.

Un comité da su opinión positiva a la Agencia Europea del Medicamento para que la licencia de la vacuna Gardasil contra el VPH incluya también la prevención del cáncer anal

(Comunicado de prensa de Sanofi Pasteur)

El Comité sobre Productos Médicos para el Uso en Humanos de la Agencia Europea del Medicamento ha dado su opinión positiva para que la vacuna contra el VPH Gardasil se emplee en la prevención del cáncer anal y otras lesiones relacionadas. Se trata de un gran paso en el camino para conseguir que la vacunación de los chicos contra el VPH se convierta en un estándar en Europa, como ya lo es en el caso de las chicas. Cada año se producen aproximadamente 6.800 nuevos casos de cáncer anal en Europa, de los cuales aproximadamente el 75-80% son atribuibles a los tipos 16 y 18 del VPH, contra los que Gardasil ofrece una protección cercana al 100%. Más del 60% de los cánceres anales se producen en mujeres. En hombres, la incidencia de cáncer anal es mayor en el caso de los hombres que practican sexo con otros hombres (HSH), especialmente en el caso de los que viven con VIH. Sin embargo, un estudio poblacional determinó que el 53% de los cánceres anales masculinos se producen en hombres heterosexuales.

Sondeo comunitario sobre el acceso de los inmigrantes a los servicios sanitarios

El proyecto aMASE (siglas en inglés de Avanzando en el Acceso de los Inmigrantes a los Servicios Sanitarios en Europa) es un estudio financiado por la Comisión Europea, dirigido por investigadores de la Universidad College de Londres (Reino Unido) y el Instituto de Salud Carlos III de Madrid (España). Una de sus actividades consiste en un sondeo realizado en las clínicas, centrado en los servicios del VIH, y se está llevando a cabo en 40 clínicas de toda Europa.

El sondeo comunitario de aMASE acaba de ponerse en marcha y se centra en las barreras al acceso a la atención sanitaria entre las comunidades inmigrantes. El sondeo está abierto a todas las personas inmigrantes, tanto si viven con VIH como si no. Para participar, tienes que tener más de 18 años y vivir fuera de tu país de nacimiento.

Más información en este enlace.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamiento del VIH (gTt-VIH).

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