Muchos pacientes que toman fármacos anti-VIH ya pueden aspirar a superar los 70 años de edad

Michael Carter

Más aún, el equipo de investigadores descubrió que iniciar el tratamiento con un recuento de CD4 superior a 200 células/mm3 supondría que una persona de 20 años podría esperar llegar a vivir hasta los 70 y en el caso de la de 35, hasta los 72.

De todos modos, también se apreció que incluso en la estimación más optimista, la esperanza de vida de las personas con VIH era aproximadamente 10 años inferior a la de las que no tenían el virus. A todo esto hay que añadir que los usuarios de drogas inyectables y los pacientes que iniciaron el tratamiento del VIH con recuentos inferiores de CD4 presentaron una esperanza de vida aún menor.

El autor de un artículo editorial en el mismo número de la revista califica estos hallazgos de “emocionantes” y cree que subrayan la importancia de contar con un diagnóstico y tratamiento precoces del VIH. También sugiere que el riesgo de muerte se vería reducido y la prognosis general mejorada si se comenzase el  tratamiento con recuentos de CD4 de 500 células/mm3.

Casi inmediatamente después de que se dispusiera de la TARGA en 1996, los médicos observaron una drástica reducción de las tasas de enfermedad y muerte en los pacientes con VIH tratados. Numerosos estudios han mostrado que la terapia antirretroviral (TARV) tiene capacidad para mejorar espectacularmente la prognosis de los pacientes, pero sólo han considerado pacientes en cohortes o países individuales.

En consecuencia, un equipo de investigadores de la Cohorte de Colaboración sobre Antirretrovirales, que incluye 14 grandes estudios de cohortes del VIH en Canadá, Europa y EE UU, examinó las tasas de mortalidad y esperanza de vida de más de 43.000 pacientes que iniciaron el tratamiento del VIH por primera vez en los periodos: 1996-1999, 2000-2002 y 2002-2005. También buscaron cualquier característica de los pacientes que afectase al riesgo de muerte o a la prognosis.

Se registró la muerte de un total de 2.056 pacientes (el 5%) y se comprobó que la tasa de mortalidad se redujo de 16 muertes por cada 1.000 persona-años (en el periodo 1996-1999) a 10 por cada 1.000 persona-años (entre 2002-2005).

Los autores también observaron una mejora significativa de la prognosis en pacientes con VIH a lo largo de los diez años de estudio. En general, una persona de veinte años que iniciara tratamiento contra el VIH entre 1996 y 2005 podría esperar vivir otros 43 años. Entre 1996 y 1999, los cálculos indican que dicho paciente llegaría a los 56 años, pero en el periodo que va de 2002 a 2005, esta expectativa había mejorado hasta situarse un poco por debajo de los 70 años.

También se produjeron mejoras impresionantes en la prognosis de los pacientes de 35 años que comenzaban tratamiento, con una expectativa de vida de otros 32 años después de iniciar la terapia. Sin embargo, de nuevo se comprobó que la prognosis mejoró con el tiempo desde una expectativa de otros 25 años de vida entre 1996 y 1999 hasta 32 años entre 2002 y 2005.

Los pacientes que iniciaron tratamiento contra el VIH con un bajo recuento de CD4 (inferior a 100 células/mm3) tuvieron unas tasas de mortalidad muy superiores a las de los pacientes que iniciaron su terapia cuando sus recuentos de CD4 superaban las 200 células/mm3 (edad: 20-44; 20 por cada 1000 persona-años frente a 5 por cada 1.000 persona-años).

Por otro lado, una persona de veinte años que iniciase tratamiento con un recuento de CD4 inferior a 100 células/mm3 tendría una esperanza de vida hasta los 54 años, en comparación con los 70 años si el recuento de CD4 superaba las 200 células/mm3. También se observó que el recuento de CD4 en el momento de iniciar la terapia sobre la prognosis tuvo efecto en el caso de los pacientes de 35 años. Así, la expectativa de vida en aquéllos con un recuento inferior a 100 células/mm3 sería de 62 años, frente a los 72 años en el caso de los pacientes de 35 años con recuentos superiores a 200 células/mm3.

El equipo de investigadores también descubrió que las mujeres presentaron una mejor prognosis que los hombres. Por otro lado, la expectativa de vida de los usuarios de drogas inyectables era hasta veinte años inferior a la de las personas que no se inyectaban drogas.

"Entre 1996 y 2005 la terapia antirretroviral combinada ha conducido a una mejora de los resultados, caracterizados por un notable descenso de las tasa de mortalidad", escriben los autores, que atribuyen estas reducciones de la mortalidad y aumentos de la esperanza de vida a "las mejoras producidas durante la primera década de la terapia combinada".

Sin embargo, señalan que su estudio sugiere que la prognosis de las personas que toman terapia antirretroviral aún no es normal. En relación a este punto, el autor del mencionado editorial pone de relieve los hallazgos del estudio SMART, que mostró que los pacientes con menores recuentos de células CD4 presentaban un mayor riesgo de sufrir enfermedades graves no relacionadas con el VIH. Las conclusiones del estudio SMART constituyeron uno de los factores que llevaron a que las directrices de tratamiento del VIH recomendaran que la terapia antirretroviral comenzase con recuentos de CD4 de 350 células/mm3. El autor señala el "daño clínico debido a la infección por VIH sin tratar" y manifiesta su expectación por los resultados de un ensayo clínico que podría mostrar si existe algún beneficio en el inicio del tratamiento cuando los CD4 están en 500 células/mm3.

Referencia: The Antiretroviral Cohort Collaboration. Life expectancy of individuals on combination therapy in high-income countries: a collaborative analysis of 14 cohort studies. The Lancet 372: 293 – 299, 2008.

Cooper DA. Life and death in the cART era. The Lancet 372: 266 – 267, 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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