La práctica de serosorting “no es infrecuente” entre hombres gay y bisexuales en California

Michael Carter

La inmensa mayoría de los hombres gay y bisexuales en California (EE UU) son conscientes del estado serológico al VIH propio y de su pareja y muchos hombres deciden practicar sexo anal sin protección con sus parejas principales y casuales con el mismo estado al VIH, según un estudio publicado en la edición del 24 de octubre de la revista AIDS.

El grupo de investigadores recomendó que los recientes estudios que muestran un aumento de la prevalencia del sexo sin protección y la incidencia de infecciones de transmisión sexual deberían ser interpretados a la luz de estos descubrimientos y sugiere que el sexo anal sin protección no implica siempre necesariamente que una persona se arriesga a infectarse por, o a transmitir, el VIH.

Un cuarto de siglo después de que se declarasen los primeros casos de SIDA en hombres gay en California y Nueva York, los hombres gay y bisexuales siguen siendo uno de los grupos más afectados por el VIH en Estados Unidos y otros países industrializados.

Aunque revelar el estado serológico al VIH como herramienta de prevención del VIH sigue siendo un tema controvertido, se cree que tiene algunas ventajas, como la de actuar como incentivo para usar condones, o evitar prácticas sexuales de más riesgo como sexo con penetración. Revelarlo puede también facilitar la práctica de lo que se conoce como serosorting: la selección de parejas sexuales que tienen el mismo estado serológico al VIH para practicar sexo anal sin protección.

Revelar el estado serológico al VIH a potenciales parejas sexuales puede, no obstante, estar cargado de dificultades como pueden ser el riesgo al rechazo, la estigmatización, la pérdida de confidencialidad, o incluso el riesgo a la violencia física. Por tanto, se necesita contar con habilidades emocionales y de comunicación bien desarrolladas para facilitar el acto de revelar el estado serológico al VIH. También existen preocupaciones respecto a que el serosorting puede constituir una herramienta imperfecta para la prevención del VIH, ya que hay personas que creen que no tienen VIH y que realmente pueden tener el virus. Además, el serosorting se ha visto involucrado en grupos de infecciones de transmisión sexual en hombres con VIH.

Los estudios que examinan el hecho de revelar el estado serológico al VIH y el comportamiento sexual resultante entre hombres gay y bisexuales han estado basados en gran medida en muestras de conveniencia y, por tanto, pueden no ser representativos de la generalidad de hombres gay y bisexuales. Por tanto, el grupo de investigadores de California aprovechó una encuesta telefónica a escala estatal sobre salud que contó con 50.000 personas y que fue realizada en 2001, en la que se preguntaba a las personas sobre su orientación sexual. Los hombres que se autoidentificaron como gay o bisexuales fueron contactados en 2002 y se les pidió participar en un estudio diseñado para ver cuántos hombres estaban implicados en comportamientos de serosorting.

En el estudio se incluyeron 398 hombres y se les pidió que proporcionaran información demográfica y si tenían una pareja principal (definida como un hombre al que amaran o hacia el que sintieran un compromiso especial) y/o parejas secundarias o casuales (definidas como hombres a los que no amasen o hacia los que no sintieran un especial compromiso). A los hombres se les preguntó su propio estado al VIH y el de su pareja principal y parejas secundarias más recientes. También se les preguntó si habían practicado sexo anal sin protección con parejas del mismo, diferente o desconocido estado serológico al VIH. También se les pidió información sobre su historial de uso de drogas inyectables.

La edad de los participantes estuvo entre los 19 y 65 años. La mayoría (69%) era de raza blanca, el 17% tenía un nivel de estudios de post-grado y la quinta parte tenía un ingreso anual de 80.000 dólares o más. El 7% declaró el uso de drogas inyectables. La inmensa mayoría de los hombres eran conscientes de su estado serológico al VIH, declarando el 16% que tenía VIH y el 78% que no lo tenía. El 6% restante no sabía si tenía VIH o no.
 
De los 220 hombres con parejas principales, el 93% sabía su propio estado al VIH y el 86% conocía el de su pareja principal.

Un total de 250 hombres declaró tener parejas secundarias y, de nuevo, el 93% de estos hombres sabía cuál era su estado al VIH y aproximadamente dos terceras partes declararon conocer cuál era el estado al VIH de sus parejas secundarias o casuales recientes.

Los hombres con VIH fueron más propensos que los que no lo tenían a practicar sexo con parejas con VIH. De igual modo, los hombres sin VIH tendieron a practicar sexo con otros hombres sin VIH. Específicamente, más de un tercio de los hombres con VIH declaró que su pareja principal tenía VIH, pero sólo el 7% de los hombres sin VIH declaró tener una pareja principal con VIH (p<0,001). Lo que es más, el 27% de los hombres con VIH afirmó que su pareja casual más reciente tenía VIH, pero sólo el 3% de los hombres sin VIH declaró que su pareja casual reciente tuviera VIH (p=0,05).

A continuación, el grupo de investigadores examinó el comportamiento sexual de los hombres. Descubrió que el 40% de los hombres con VIH con una pareja principal que también tenía VIH declaró practicar sexo anal sin protección con esta pareja, comportamiento que el grupo de investigadores definió como serosorting. Sin embargo, el 17% de los hombres con una pareja principal sin VIH declaró practicar sexo anal sin protección con esta pareja y aproximadamente un tercio de los hombres con VIH con una pareja primaria de estado serológico al VIH desconocido declaró practicar sexo anal sin protección con esta pareja.

Cuando el grupo de investigadores examinó las respuestas obtenidas de hombres sin VIH con parejas principales con VIH, descubrió que el 15% declaró practicar sexo anal sin protección con esa pareja. Cuando los hombres con VIH declararon tener una pareja principal sin VIH, el 68% declaró practicar sexo anal sin protección con esa pareja.

A continuación, se analizaron las respuestas respecto a la práctica de sexo con parejas secundarias. Una tercera parte de los hombres con VIH declararon practicar sexo anal sin protección con otros hombres con VIH, y el 8% declaró practicar sexo anal sin protección con hombres que sabían que no tenían VIH.

Ninguno de los hombres sin VIH declaró practicar sexo anal sin protección con una pareja secundaria con VIH, pero el 20% declaró practicar sexo sin protección con una pareja secundaria de la que sabía que no tenía VIH.

“Hemos descubierto que el serosorting no fue una práctica particularmente infrecuente en esta población”, escriben los autores, que, no obstante, señalan que el serosorting no carece de riesgos, ya que un hombre que creía que no tenía VIH dio positivo en la prueba y había estado practicando sexo sin protección con su pareja sin VIH, exponiéndola potencialmente al VIH.

De cualquier modo, el grupo de investigadores concluye que los hombres de su estudio tenían un alto nivel de conocimiento respecto al estado al VIH propio y de su pareja, y que el serosorting especialmente con parejas primarias no fue infrecuente.

Referencia: Xia Q et al. Knowledge of sexual partner’s HIV status and serosorting practices in a California population-based sample of men who have sex with men. AISA 2081 – 2088, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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