La artritis reumatoide puede ser un efecto secundario de la terapia del VIH

Adam Legge

El dolor articular provocado por la enfermedad reumática solía ser habitual entre las personas con infección por VIH y SIDA grave antes de disponer de una terapia eficaz contra el virus. Aunque el tratamiento contra el VIH de alta potencia ha hecho del VIH una infección más manejable, existen sugerencias que apuntan a que, en algunos pacientes, los fármacos podrían estar relacionados con enfermedades inflamatorias como la artritis.
 
En el estudio de Reino Unido, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de Brighton y Sussex examinó a un grupo de 1.100 adultos con infección por VIH. Cualquier persona que sufriera un problema músculo-esquelético, por ejemplo dolor articular, fue remitida a una clínica especializada llevada por un reumatólogo interesado en la infección por VIH.

A la clínica se remitieron 63 pacientes, lo que significa que el 5% de la población sufrió un síntoma reumático en un año, más de lo esperado (Walker-Bone 2006).

El 90% de esas personas estaba tomando terapia anti-VIH y sólo 3 personas (justo el 0,5%) nunca habían sido tratadas con antirretrovirales. El diagnóstico más habitual fue el dolor articular (o artralgia), presente en el 14% de las personas remitidas a la clínica. Pero el 8% fue diagnosticado de artritis reumatoide o enfermedades del tejido conectivo, una tasa mayor de la esperada.

Ambas enfermedades se denominan enfermedades reumáticas autoinmunes, lo que significa que el sistema inmunológico identifica de forma errónea tejido del propio organismo (en este caso, tejido de la articulación) como extraño y lo ataca.

Otro estudio de Estados Unidos examinó una población diferente (888 personas con VIH que habían sido admitidas como ingresos hospitalarios), lo que supone que por lo general estaban más comprometidas inmunológicamente. Se descubrió que algo más del 10% de los pacientes habían sido diagnosticados de un desorden reumático, dolor de articulaciones o de huesos.
 
De nuevo, los autores descubrieron una tasa inesperadamente alta de enfermedades reumáticas autoinmunes, incluyendo artritis reumatoide (Yao 2006), entre las personas que tomaban terapia anti-VIH.

Los dos grupos de investigadores sugieren que la capacidad de los fármacos antirretrovirales para reparar el sistema inmunológico puede estar conduciendo a efectos indeseados, como este tipo de enfermedad autoinmune.

Es algo sabido que la reconstrucción del sistema inmunológico observada después de que las personas empiezan a tomar tratamiento anti-VIH puede provocar reacciones inflamatorias en algunas personas. En ocasiones se denomina síndrome de reconstitución inmunológica (SIRI) y puede considerarse una “sobrerreacción” de la respuesta inmunológica recién reconstituida.

Se necesita llevar a cabo más investigación para estudiar más estrechamente los efectos que la terapia contra el VIH puede estar teniendo en aquellas personas que desarrollan enfermedades reumáticas, afirman los autores.

Referencia: Walker-Bone K et al. Rheumatic manifestations of human immunodeficiency virus (HIV) infection among a British cohort. American College of Rheumatology Annual Meeting, abstract 1566, 2006.

Yao Q et al. A retrospective analysis of rheumatic diseases of 888 inpatients with human immunodeficiency virus (HIV) in the HAART era at Capital Health System in Trenton. American College of Rheumatology Annual Meeting, abstract 1995, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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