Las personas con VIH y mayor carga viral corren más riesgo de sufrir neumonía bacteriana

Michael Carter

La incidencia de neumonía bacteriana entre personas con VIH que reciben un régimen antirretroviral que contiene un inhibidor de la proteasa (IP) es similar a la observada entre la población general sin VIH, según un estudio francés publicado en la edición de mayo de HIV Medicine.

Sin embargo, el grupo de investigadores, de la cohorte APROCO, descubrió que algunas personas con VIH tenían un riesgo mayor de sufrir neumonía bacteriana que el resto y que la neumonía bacteriana fue mucho más habitual entre personas con un control pobre del VIH y una adhesión subóptima.
 
Antes de que estuviera disponible una terapia antirretroviral eficaz, la neumonía bacteriana se daba con mucha mayor frecuencia entre los pacientes con VIH que entre la población en general y era causa de una significativa cantidad de enfermedades y muertes de personas con VIH. A diferencia de la mayoría de las infecciones oportunistas que se producen en personas con VIH, la neumonía bacteriana puede aparecer incluso cuando el recuento de células CD4 del paciente es bueno. A pesar de que diversos estudios han informado de un descenso de la incidencia de la neumonía bacteriana desde que se cuenta con un tratamiento potente contra el VIH, ciertos grupos de pacientes con VIH aún parecen ser más vulnerables a esta enfermedad.
 
Por consiguiente, el grupo de médicos franceses analizó la incidencia y los factores de riesgo asociados a la neumonía bacteriana en una cohorte de 1.203 pacientes que entre 1997 y 1999 iniciaron un régimen antirretroviral que incluía un inhibidor de la proteasa. Los autores escriben que “tal análisis podría proporcionar una comprensión de la patofisiología de la neumonía bacteriana en pacientes con VIH y podría ayudar a tomar mejores medidas preventivas específicas orientadas a pacientes cuya situación es de mayor riesgo”.
 
Para ser incluida en el análisis de los investigadores, la neumonía bacteriana requirió hospitalización y ser diagnosticada mediante una radiografía del pecho o un cultivo de esputos. De forma alternativa, se pudo presumir un diagnóstico si el paciente se recuperaba tras la terapia antimicrobial.
 
Se diagnosticó un total de 29 casos de neumonía bacteriana, arrojando una incidencia de 0,8 por 100 paciente-años, similar a la incidencia observada entre la población general en EE UU y Europa en los años 90. Once casos de neumonía bacteriana tuvieron una causa confirmada, siendo el Streptococus pneumoniae responsable de nueve de ellos. Ningún paciente murió debido a neumonía bacteriana.
 
Al realizar el análisis multivariable, el grupo de investigadores identificó varios factores no relacionados con el VIH asociados con un mayor riesgo de neumonía bacteriana. Cada aumento de 10 años en la edad aumentó el riesgo de neumonía bacteriana en un 108% (p=0,0004) y el uso de drogas inyectables aumentó el riesgo en un 176% (p=0,02). Sin  embargo, el no fumar redujo el riesgo de neumonía bacteriana en un 70% (p=0,05).
 
Sorprendentemente, el grupo de investigadores descubrió que las personas que iniciaron terapia anti-VIH con un recuento de células CD4 por encima de 500 copias/mm3 tuvieron un mayor riesgo de padecer neumonía bacteriana que los pacientes que iniciaron terapia antirretroviral con un sistema inmunológico más debilitado (p=0,0005). Los autores no han podido explicar este hecho.
 
Las personas que tomaron saquinavir sin potenciar, un componente de un régimen antirretroviral que actualmente sería considerado subóptimo, también tuvieron un mayor riesgo de sufrir neumonía bacteriana (p=0,002).
 
La carga viral también estuvo ligada al riesgo de neumonía bacteriana, produciéndose la enfermedad con mucha mayor frecuencia entre las personas cuya carga viral estuvo por encima de las 10.000 copias/ml que entre los pacientes que presentaron un  mejor control virológico (p < 0,0001). En realidad, la incidencia de neumonía bacteriana fue de 0,5 por 100 paciente-años entre los pacientes con una carga viral inferior a 10.000 copias frente a una incidencia de 2,5 por 100 paciente-años entre las personas con peor control virológico. Una pobre adhesión a la terapia del VIH (determinada por el propio testimonio del paciente) también estuvo relacionada con un mayor riesgo de neumonía bacteriana.
 
“Nuestros datos sugieren que algunos pacientes con VIH tienen un riesgo mucho mayor de sufrir neumonía bacteriana”, escriben los autores, que añaden que “desde el punto de vista coste-beneficio, podría ser más eficiente… una vacunación contra neumococos orientada a dichos pacientes, esto es, pacientes mayores, usuarios de drogas intravenosas, fumadores y pacientes que muestran peor adhesión o una pobre respuesta virológica a [la terapia del VIH]”.
 
Referencia: Le Moing V et al. Incidence and risk factors of bacterial pneumonia requiring hospitalization in HIV-infected patients starting on a protease inhibitor-containing regimen. HIV Med 7: 261 – 267, 2006.
 
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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