La inmunosupresión relacionada con el VIH aumenta el riesgo de cáncer hepático

David McLay

La supresión inmunitaria provocada por el VIH aumenta el riesgo de sufrir cáncer hepático, afirma un equipo de investigadores de la Cohorte Suiza del VIH. En su informe, publicado en la edición de 18 de octubre de la revista AIDS, también se sugiere que el efecto es más pronunciado en presencia de infección por el virus de la hepatitis B (VHB). El cáncer hepático, indican, puede convertirse en un problema importante en aquellas zonas del mundo donde la hepatitis B es endémica, como es el caso del África subsahariana y Asia, al contar las personas con VIH con un tratamiento que les permite vivir más tiempo.

Las muertes por enfermedades hepáticas se están haciendo más habituales a medida que las personas con VIH viven más tiempo gracias a la terapia antirretroviral (TARV). La coinfección por VHB o el virus de la hepatitis C (VHC) es habitual entre las personas con VIH, y existen indicios de que la coinfección por VIH y VHB ó VHC aumenta el riesgo de sufrir cirrosis y de que se produzcan muertes por problemas en el hígado.

Sin embargo, aún no existen indicios claros de que el propio VIH tenga un impacto sobre el riesgo de cáncer hepático. Un gran estudio realizado en 2001 descubrió que el recuento de células CD4 en el momento del diagnóstico de sida no constituía un factor de predicción de cáncer, y sugirió que el riesgo extra podría atribuirse a la alta prevalencia de la coinfección por los virus de la hepatitis.

Para aclarar más el vínculo entre la supresión inmunitaria y el cáncer hepático, el equipo de investigadores realizó un estudio tipo caso-control empleando datos de la Cohorte Suiza del VIH. Se analizó la base de datos de la cohorte en busca de casos de cáncer hepático y se identificaron veintiséis de carcinoma hepatocelular (CHC). A cada paciente los expertos intentaron emparejarlo con diez pacientes control sin cáncer (se contó con un total de 251 pacientes control).

Cuando se compararon los marcadores de función inmunitaria entre los dos grupos, se encontró que el recuento de células CD4 realizado en el primer año después del diagnóstico estuvo relacionado con el riesgo de sufrir cáncer hepático. Cada disminución de 100 células/mm3 estuvo asociada con un aumento del riesgo del 33% (cociente de probabilidades [CP]: 1,33; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,06-1,68). En comparación con un recuento de CD4 superior a 500 células/mm3, un recuento entre 200 y 499 células/mm3 estuvo relacionado con un CP de 5,32 (IC95%: 1,15-24,5) y un recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3 con un CP de 6,70 (IC95%: 1,24-36,1). Se comprobó que los cambios en el porcentaje de células CD4 (CP por cada descenso del 10%: 1,65; 1,01-2,71) y un historial de sida (CP: 2,40; 1,06-5,44) también estuvieron relacionados con un mayor riesgo de cáncer.

El equipo de investigadores declaró: "Nuestro estudio anidado caso-control ha mostrado, por primera vez, la existencia de una relación específica entre el riesgo de sufrir CHC y un recuento bajo de células CD4 en el año anterior al diagnóstico de carcinoma hepatocelular. Por consiguiente, estos hallazgos complementan otros anteriores que evidenciaron que la disminución del nivel de CD4 aumentaba en general el número de muertes relacionadas con problemas del hígado, especialmente por fallo hepático, entre [las personas con VIH]."

Existen diversos factores que no parecieron estar asociados con la aparición de este cáncer, como por ejemplo el recuento de células CD4 en el momento de inscripción en la cohorte, la carga viral del VIH o el uso de fármacos antirretrovirales. El equipo de expertos sugiere que este último hallazgo contradice la hipótesis de que el tratamiento del VIH (del que se sabe que es tóxico para el hígado) puede acelerar el daño hepático y aumentar el riesgo de cáncer.

El equipo de investigadores realizó otro hallazgo sorprendente: todos los casos de cáncer estuvieron relacionados con una infección bien por hepatitis B, bien por hepatitis C. De los veintiséis casos, diez se produjeron en personas con infección por el virus de la hepatitis B, once en personas infectadas por el virus de la hepatitis C y cinco en personas infectadas por ambos virus. Además, la infección por cada tipo de virus coincidió claramente con las categorías de transmisión del VIH. Entre los usuarios de drogas inyectables (UDI) tenían el VHC trece de cada catorce personas, mientras que entre los hombres que practican sexo con hombres (HSH) y heterosexuales, once de doce presentaban infección por VHB. No se registraron casos de cáncer en ausencia de infección por los virus de la hepatitis. Esta relación entre la infección por los virus de la hepatitis y el cáncer no se investigó porque, según el equipo de expertos: "La correlación con la categoría de transmisión nos impidió evaluar la importancia de las infecciones por el virus de la hepatitis como factores de riesgo independientes de sufrir un carcinoma hepatocelular."

También se examinó el impacto del recuento de CD4 sobre el riesgo de cáncer en las dos poblaciones de transmisión. “La relación entre un menor nivel de CD4 y el riesgo de CHC fue también especialmente sólida en el caso de HSH/heterosexuales/otros y, por tanto (dada la fuerte dicotomía mencionada con anterioridad), para el carcinoma hepatocelular relacionado con la hepatitis B”. Además de corroborar los indicios de que el VHB empeoraba el daño hepático, en especial cuando los recuentos de CD4 son bajos, el equipo de investigadores añade: “La hipótesis de que la supresión inmunitaria podría reducir realmente el riesgo [de carcinoma hepatocelular] debido a una menor destrucción inmunitaria de los hepatocitos infectados [por el virus de la hepatitis B] parece ser (…) poco probable.”

Aunque se trata de un estudio preliminar, proporciona algunos hallazgos interesantes respecto al papel de la hepatitis B y C en el cáncer hepático entre las personas con VIH. Los resultados pueden tener un gran alcance, concluyen los expertos: “Los hallazgos actuales también son relevantes para los millones [de personas con VIH] en todo el mundo que viven en zonas endémicas [del virus de la hepatitis B] en el África subsahariana y Asia, ya que su supervivencia también mejora [con el uso de la terapia antirretroviral].”

Referencia: Clifford GM et al. Influence of HIV-related immunodeficiency on the risk of hepatocellular carcinoma. AIDS. 2008; 22: 2.135-2.141.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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