El 10% de los pacientes que toman una TARV eficaz tienen niveles detectables de VIH en el líquido cefalorraquídeo

Michael Carter

El diez por ciento de las personas que reciben terapia antirretroviral (TARV) y que mantienen una carga viral indetectable en sangre presentan unos niveles detectables de VIH en su líquido cefalorraquídeo (LCR), según informa un equipo de investigadores de Suecia y EE UU en la edición digital de la revista Journal of Infectious Diseases.

La carga viral detectable -o escape viral- en el LCR se relacionó con la existencia de activación inmunitaria en el cerebro, una mayor duración del tratamiento anti-VIH y las interrupciones de la terapia.

"En estudios anteriores, se había comprobado que el ARN del VIH-1 en el líquido cefalorraquídeo por lo general respondía bien a la terapia antirretroviral", comentan los autores. No obstante, añaden: "Nuestros hallazgos sugieren que (…) el escape viral en el LCR, incluso en personas que toman un tratamiento sistémico exitoso basado en regímenes actuales, constituye un acontecimiento más habitual de lo que se había advertido con anterioridad”.

El autor de un artículo editorial en el mismo número de la revista "felicitó" a los autores por su investigación, y escribe: "Resulta preocupante que esta presencia viral constante represente una grave amenaza de sufrir una lesión cerebral a lo largo de los numerosos años que se espera que vivan los pacientes".

Gracias a la terapia antirretroviral, el pronóstico de muchos pacientes con VIH es excelente. Este tratamiento consigue suprimir la replicación del virus en la sangre a niveles muy bajos, lo que permite al sistema inmunitario recuperarse y luchar contra las infecciones. Recibir una TARV eficaz también conduce a que se reduzca la inflamación, tanto local como sistémica.

Sin embargo, no todos los fármacos anti-VIH pueden atravesar la barrera hematoencefálica o la barrera hematocefalorraquídea. Existen pocos estudios que hayan examinado la presencia de una carga viral detectable en el LCR de pacientes que toman terapia anti-VIH y presentan un nivel de viremia indetectable en sangre.

En consecuencia, un equipo de investigadores de Gotemburgo (Suecia) y San Francisco (California, EE UU) ha diseñado un estudio transversal, o de “foto fija”, en el que participan 67 pacientes. Todos los voluntarios estaban tomando fármacos anti-VIH modernos y habían mantenido un nivel indetectable de carga viral en sangre durante al menos seis meses. Ninguno de ellos mostraba síntomas neurológicos y fueron inscritos entre 2002 y 2010.

Un total de siete participantes (10%) presentaron un nivel detectable de VIH en su LCR. La mediana de carga viral en el líquido cefalorraquídeo fue de 121 copias/mL (rango: 52 – 860 copias/mL).

El tener un nivel de viremia detectable en el LCR se relacionó con un aumento de la inflamación en el cerebro. Los niveles de neopterina (un marcador de inflamación y activación de los macrófagos) en este líquido donde esta inmerso el cerebro fueron significativamente mayores en pacientes que tenían valores detectables de carga viral en el LCR que en los que no (9,2 frente a 5,1 nmol/mL; p= 0,03).

Además, el 71% de las personas con niveles detectables de VIH en el LCR mostraron unos niveles de neopterina por encima del valor considerado "normal" (5,8 nmol/l), en comparación con el 40% de los pacientes cuyo nivel de carga viral en el LCR era indetectable.

La cantidad de virus en sangre no varió de forma significativa entre los pacientes con carga viral detectable e indetectable en el líquido cefalorraquídeo.

Una mayor duración del tratamiento anti-VIH estuvo relacionada de forma significativa con una carga viral detectable en el LCR. Las personas con niveles detectables de VIH en el líquido cefalorraquídeo habían estado tomando la TARV durante una mediana de 77 meses, en comparación con una mediana de 35 meses (p= 0,002) en el caso de los participantes con niveles indetectables.

Además, el hecho de tener un nivel detectable de viremia en el LCR se asoció con un mayor número de ‘blips’ (aumentos pasajeros de la carga viral en sangre por encima de 50 copias/mL). Las personas con VIH detectable en su LCR tuvieron una mediana de 2,5 de estos repuntes temporales, frente a una mediana de cero en el caso de los que mostraron una supresión total de la viremia en el LCR (p <0,01). El equipo de investigadores sugiere que este hecho podría estar relacionado con la adhesión al tratamiento.

Las interrupciones de la terapia también fueron más frecuentes entre las personas con niveles detectables de virus en el líquido cefalorraquídeo (p <0,01). Los autores consideran que estas pausas en la toma del tratamiento estaban conduciendo a que se produjera una "resiembra intermitente" de la carga viral en el cerebro y el LCR.

No hubo pruebas de que ningún fármaco anti-VIH estuviera relacionado con unos niveles detectables de viremia en el líquido cefalorraquídeo. Tampoco pareció ser significativa la penetración de fármacos en el LCR y el cerebro.

"Hemos demostrado que el 10% de los pacientes presentaban un nivel de ARN del VIH-1 en el LCR superior a 50 copias/mL", comentan los autores.

Y añaden también: "Las personas con niveles detectables de virus en el LCR habían tenido una exposición significativamente más prolongada a la terapia antirretroviral y unos mayores niveles de activación inmunitaria intratecal. Las interrupciones del tratamiento también fueron más comunes en dichos pacientes".

Los investigadores no están seguros de las implicaciones clínicas de sus hallazgos.

Ninguno de los pacientes con cargas virales detectables en el líquido cefalorraquídeo presentó síntomas neurológicos, "lo que sugiere que el escape viral en el LCR puede, al menos a corto plazo, ser clínicamente benigno o estar latente en los pacientes tratados”.

Conscientes de que su estudio tuvo un diseño transversal y un reducido tamaño de muestra, los expertos concluyen haciendo un llamamiento para llevar a cabo estudios longitudinales de mayor tamaño en los que se puedan dilucidar las cuestiones planteadas por su investigación.

El autor del artículo editorial en la revista se hace eco de dicho llamamiento, y se mostró especialmente preocupado porque la replicación constante del VIH en el cerebro pudiera tener un efecto sobre la función neurocognitiva de las personas seropositivas a medida que envejecen.

Referencias: Eden A, et al. HIV-1 viral escape in cerebrospinal fluids of subjects on suppressive antiretroviral treatment. J Infect Dis, 202: online edition, DOI: 10. 1086/657342, 2010 (click here for the free abstract).

Clifford DB. Viral escape in cerebrospinal fluid – an Achilles heel of HIV therapy? J Infect Dis, 202: online edition, DPI: 10. 1086/657343, 2010 (en esta dirección se puede conseguir el texto de forma gratuita).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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