El consumo excesivo de alcohol está ligado a prácticas sexuales de riesgo en Botsuana

Michael Carter

El grupo de investigadores descubrió que los hombres y mujeres definidas como bebedores problemáticos o muy bebedores fueron significativamente más propensos a practicar sexo sin protección con una pareja no monógama, a tener numerosas parejas sexuales o comprar o vender servicios sexuales que las personas que no bebieron. El grupo de investigadores hizo un llamamiento para la realización de iniciativas de prevención del VIH para integrar en programas orientados hacia el uso excesivo de alcohol.

Diversos estudios han descubierto una relación entre el consumo de alcohol y la incidencia y prevalencia del VIH en el África subsahariana. Sin embargo, estos estudios han sido realizados empleando o bien muestras basadas en clínicas o bien muestras obtenidas de lugares donde se bebe. Para entender mejor la relación entre consumo de alcohol y comportamientos sexuales de riesgo respecto al VIH, un grupo de investigadores de Estados Unidos y Botsuana realizó un estudio basado en la población que contó con casi 1.300 personas inscritas tanto de zonas rurales como urbanas de Botsuana entre 2004 y 2005. Todas las personas tenían edades entre los 18 y los 49 años. La prevalencia del VIH entre este grupo de edad en Botsuana se estima en el 24%, una de las mayores del mundo.

Personal formado preguntó a los participantes sobre su consumo de alcohol y comportamiento sexual. En base a sus respuestas sobre consumo de alcohol, los participantes se dividieron en una de las cuatro siguientes categorías: no bebedores, bebedores moderados (menos de siete bebidas a la semana en mujeres y 14 a la semana para hombres), bebedores problemáticos (de 8 a 14 bebidas a la semana en mujeres y de 15 a 21 en hombres) y muy bebedores (más de 14 bebidas a la semana en mujeres o 21 bebidas o más a la semana en hombres).

A continuación, se correlacionó el consumo de alcohol con tres indicadores de prácticas sexuales arriesgadas: relación sin condón con una pareja no monógama, múltiples parejas sexuales y comprar o vender servicios sexuales.

Hasta el 39% de los hombres y el 25% de las mujeres cumplió los criterios de consideración de problemas de bebida o consumo excesivo.

Hombres y mujeres consumidores en exceso de alcohol fueron tres veces más propensos que los no bebedores o los bebedores moderados a declarar que practicaron sexo sin protección con una pareja no monógama (cociente de probabilidad ajustado: 3,48 para hombres, 2,28 para mujeres).

Tener múltiples parejas sexuales también estuvo relacionado con consumo problemático o excesivo de alcohol tanto por parte de hombres como de mujeres (cociente de probabilidad ajustado: 3,05 para mujeres; 3,08 para hombres). Se descubrió una relación aún más sólida entre el consumo problemático o excesivo de alcohol y la venta de servicios sexuales para las mujeres, siendo las bebedoras problemáticas doce veces más propensas que las mujeres que no bebieron a declarar la venta de servicios sexuales (cociente de probabilidad ajustado 12,59) y las bebedoras en exceso ocho veces más propensas a hacerlo (cociente de probabilidad ajustado: 8,50). Entre los hombres, los bebedores problemáticos fueron cinco veces más propensos a comprar o vender servicios sexuales que los no bebedores (cociente de probabilidad ajustado: 5,29) y los muy bebedores fueron más de tres veces más propensos a implicarse en estas comportamientos de riesgo (cociente de probabilidad ajustado: 3,65).

El grupo de investigadores también descubrió que el sexo intergeneracional y una sensación de falta de control en una relación sexual fueron también factores de predicción importantes de comportamientos sexuales de riesgo tanto en hombres como mujeres.

“El consumo excesivo de alcohol estuvo sólida y consistentemente correlacionado con todos los comportamientos sexuales de riesgo examinados tanto en hombres como mujeres”, escriben los autores, que señalan que pocas políticas han intentado abordar el consumo problemático de alcohol y el riesgo de VIH. Para que estas políticas integradas tengan alguna posibilidad de éxito, el grupo de investigadores destaca que se debe tener en cuenta “el trasfondo social y cultural sólidamente asentado [del alcohol], relacionado con el estatus social, la identidad de género y las estructuras familiares y comunitarias” en Botsuana y en cualquier otro lugar de África.

Referencia: Weiser SD et al. A population-based study on alcohol and high-risk sexual behaviors in Botswana. PloS Medicine 3: 1940 – 1948, 2006.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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