Los hombres gays deberían realizar tests rectales de clamidia como parte de la atención sexual rutinaria

Michael Carter

Los investigadores hallaron que había más hombres homosexuales con infección rectal por clamidia que los que tenían infección uretral por ésta o gonorrea rectal. Además, señalaron que la mayoría de las infecciones por clamidia eran asintomáticas y no serían detectadas sin la elaboración de pruebas rutinarias.

También se encontró que más de un tercio de los hombres con clamidiasis rectal tenía el VIH.

La clamidia es la infección de transmisión sexual (ITS) bacteriana más común en el Reino Unido. Las pruebas de detección de clamidiasis uretral se ofrecen a todos los hombres que asisten a las clínicas de salud sexual. Sin embargo, las pruebas rectales no se dispensan a la mayor parte de hombres gays que asisten a la mayoría de clínicas sexuales del Reino Unido. Tampoco vienen recomendadas en las guías sobre las pruebas de salud sexual de la Asociación Británica para la Salud Sexual y el VIH (BASHH, en sus siglas en inglés).

Estudios previos han evidenciado que un 7-9% de los hombres gays que acuden a las clínicas de salud sexual tiene infección rectal por clamidia, y que este tipo de infección, con frecuencia, no muestra síntomas. La clamidia, como todas las ITS, puede causar cambios en la mucosa genital que aumentan el riesgo de transmisión del VIH. Por este motivo, los investigadores razonaron que un posible beneficio de detectar y tratar la infección rectal por clamidia sería una reducción de la transmisión del VIH.

En los últimos años, se han observado brotes de linfogranuloma venéreo (LGV) –un tipo de ITS- en hombres homosexuales del Reino Unido y de otros países industrializados. El LGV está causado por ciertas cepas de clamidia. La mayoría de los casos han incluido infección rectal. Como respuesta al brote de LGV, en las clínicas de salud sexual del Hospital Chelsea and Westminster de Londres se empezaron a realizar pruebas diagnósticas rutinarias de infección por clamidia rectal a los hombres gays.

Los investigadores diseñaron un estudio con los siguientes tres objetivos:

  • Determinar la prevalencia de la infección rectal por clamidia entre hombres gays.
  • Esclarecer cuántas de esas infecciones fueron asintomáticas.
  • Establecer el número de infecciones que habrían permanecido sin diagnosticar si no se hubiera llevado a cabo el examen rutinario.

El ensayo se llevó a cabo entre 2005 y 2006, e incluyó a un total de 3.076 hombres. Todos estos varones se sometieron a exámenes uretrales en búsqueda de clamidia y se realizaron 3.017 frotis rectales para detectar la infección.

Los resultados revelaron que los hombres presentaban infección rectal y uretral por clamidia en un porcentaje, respectivamente, del 8 y 5%. La prevalencia de esta ITS fue mayor que la de cualquier otra infección; así, las pruebas mostraron que el 4% de los hombres tenía gonorrea rectal, el 5%, gonorrea uretral y el 3%, sífilis.

Los investigadores analizaron los casos de clamidiasis más detalladamente. De los 397 varones diagnosticados de infección por clamidia, el 62% (247) fue infectado por vía rectal, el 42% (165) tenía infección uretral y el 4% (15), infección en ambas zonas.

La infección rectal por clamidia fue asintomática en el 69% (171) de los hombres y no se detectaría sin un análisis rutinario. Sólo el 8% de los varones asintomáticos presentaba infección uretral.

Se diagnosticó LGV rectal en el 14% (35) de los hombres con clamidia rectal. También se dio un caso de linfogranuloma venéreo uretral. La gran mayoría de casos de LGV rectal (82%) fueron asintomáticos.

Asimismo, se observó una elevada prevalencia de infección por VIH en hombres con clamidia rectal (38%, 94 personas). Los autores del ensayo también puntualizaron que 12 varones recibieron el diagnóstico de infección por VIH al mismo tiempo que el de infección rectal por clamidia.

Los factores asociados de forma significativa con clamidiasis rectal fueron: infección por VIH (p <0,01), gonorrea rectal (p= 0,0002) y verrugas genitales (p= 0,016). Los responsables del estudio excluyeron a hombres con LGV de su análisis estadístico, pero todavía hallaron una asociación significativa entre clamidiasis rectal y VIH (p= 0,004), y entre clamidia rectal y gonorrea rectal (p= 0,002).

“Nuestros datos muestran una elevada tasa de clamidiasis rectal en comparación con la de gonorrea; además, una proporción significativa de los casos fue asintomática”, afirmaron los investigadores.

Los autores concluyeron: “Las guías actuales sobre ITS en el Reino Unido sólo recomiendan análisis rutinarios de la gonorrea rectal, pero no de la clamidiasis rectal; nuestros datos ponen de relieve la necesidad de revisar estas directrices. Recomendamos un análisis rutinario de la clamidiasis rectal en hombres que practican sexo con hombres y que se encuentran en riesgo de adquirir esta infección”.

Referencia: Annan NT, et al. Rectal chlamydia – a reservoir of undiagnosed infection in MSM. Sex Transm Inf (online edition), 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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