El uso de d4T se relaciona con la aparición de “jiba de búfalo”

Michael Carter

El primer estudio caso control de la historia sobre la "jiba de búfalo", un aspecto del síndrome de lipodistrofia que se engloba dentro de los efectos secundarios relacionados con los antirretrovirales que sufren los pacientes con VIH, ha descubierto que la afección tiene una significativa relación con el uso de d4T (estavudina, Zerit) y con la pérdida de grasa, un efecto secundario que durante mucho tiempo ha sido relacionado con d4T. El estudio, publicado en la edición de enero de HIV Medicine, también ha descubierto que la "jiba de búfalo" es poco habitual, produciéndose sólo en el 2% de las personas que toman una terapia anti-VIH de gran actividad.

Está establecido firmemente que el tratamiento con terapia antirretroviral puede provocar cambios metabólicos y corporales conocidos como lipodistrofia, un síndrome que puede implicar pérdida de grasa en miembros, nalgas o cara y/o acumulación de la misma en abdomen o parte posterior del cuello y entre los hombros. El término médico para dicha acumulación en la parte posterior del cuello es lipomatosis cervical, pero se ha popularizado más el término "jiba de búfalo". No se considera que esta afección comporte peligro médico por sí misma, pero puede ser incómoda, es estigmatizante y afecta a la autoimagen corporal. Estudios previos han sugerido que la padece entre un 2% y un 13% de las personas que toman terapia del VIH.

La pérdida de grasa en personas que toman fármacos anti-VIH se ha relacionado con el empleo de determinados fármacos antirretrovirales (d4T y, en menor medida AZT [zidovudina, Retrovir]), pero se sabe relativamente poco respecto a la causa exacta de la "jiba de búfalo".

Por consiguiente, un grupo de investigadores españoles quiso determinar la prevalencia y factores de riesgo de aparición de la "jiba de búfalo" y analizar las características clínicas y metabólicas de las personas con esta afección.

El estudio LIPOCER, sobre lipomatosis cervical, fue un estudio observacional multicéntrico con caso control, que contó con más de 4.000 pacientes tratados con antirretrovirales de diez hospitales españoles.

Los pacientes que tuvieron acumulación grasa sobre las zonas dorsocervical de la columna, supraclavicular o dorsal fueron diagnosticados de lipomatosis cervical ("jiba de búfalo"). Estos pacientes fueron emparejados con pacientes control de edad y peso corporal similares.

Se obtuvo información de los pacientes acerca de sus características demográficas, estado de la infección por VIH, empleo de antirretrovirales, recuento de células CD4, carga viral y niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa y ácido úrico. También se monitorizó los niveles de hormona e insulina de un subconjunto de pacientes y un segundo grupo de pacientes fue sometido a pruebas de resistencia a la insulina.

De los 4.214 pacientes elegibles para ser incluidos en el estudio, un total de 80 (2%) fue diagnosticado de "jiba de búfalo". Sin embargo, cuatro de estos pacientes no pudieron ser emparejados con pacientes control, lo que significa que el análisis de los investigadores contó con 76 emparejamientos caso-control.

El análisis univariable reveló que la "jiba de búfalo" estuvo relacionada con una mayor duración de la infección por VIH (p=0,0001), tratamiento con saquinavir (p=0,001), indinavir (p=0,048), efavirenz (p=0,032), d4T (p=0,0001) y tenofovir (p=0,006). La afección estuvo también relacionada con otros aspectos del síndrome de lipodistrofia, incluyendo la relación cintura-cadera (p=0,0001), pérdida de grasa (p=0,0001), aumento de grasa en pechos, también conocido como ginecomastia (p=0,005), nivel de colesterol total elevado (p=0,055), menor nivel de HDL o colesterol "bueno" (p=0,001) y niveles altos de triglicéridos (p=0,0001). También estuvo relacionada con neuropatía (p=0,028), que es asimismo un efecto secundario reconocido de d4T.

En el análisis multivariable posterior, sólo el empleo de d4T (p=0,0073) y pérdida de grasa (p=0,0001), uno de los principales efectos secundarios de d4T, estuvieron relacionados con la aparición de la "jiba de búfalo".

"La lipomatosis cervical estuvo relacionada principalmente con la presencia de otras anomalías en la distribución de grasa y metabolismo de lípidos, lo que sugiere que forma parte del síndrome de lipodistrofia", escribe el grupo de investigadores.

Los autores añaden que "el tiempo de exposición a d4T estuvo relacionado de forma independiente con la presencia de lipomatosis cervical". Este hallazgo, señalan, es nuevo. Aunque el uso de d4T y AZT ha sido relacionado con la pérdida de grasa, la acumulación de grasa ha sido relacionada previamente con el uso de inhibidores de la proteasa, una conclusión que su análisis no sustenta. El grupo de investigadores también especula con la posibilidad de que la resistencia a insulina desempeñe un papel clave en el desarrollo de los cambios tanto en el metabolismo de las grasas como en su distribución corporal observados en el síndrome de lipodistrofia.

Referencia: Palacios R et al. Cervical lipomatosis in HIV-infected patients: a case control study. HIV Med 8: 17 – 21, 2007.

 

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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