Un grupo de expertos aprueba un plan europeo para reducir el diagnóstico tardío del VIH

Keith Alcorn

La conferencia “VIH en Europa” de 2007 fue convocada por el Programa de SIDA de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), OMS Europa, AIDS Action Europe, la Sociedad Clínica Europea del SIDA (EACS, en sus siglas en inglés), el Grupo Europeo de Tratamientos del SIDA (EATG, en sus siglas en inglés) y muchos otros grupos implicados en el cuidado y el activismo en el campo del VIH de la Unión Europea (UE).

La “llamada a la acción” del encuentro, aprobada por unas 100 organizaciones presentes en el encuentro de dos días en Bruselas (Bélgica) la semana pasada, insta a todas las personalidades sociales clave implicadas en el cuidado del VIH a que:

  • Se reconozca que se necesitan con urgencia tratamiento y cuidado precoces para mejorar las vidas de las personas que viven con VIH y reducir la transmisión del virus.
  • Se desarrollen estimaciones más precisas (tamaño, características, etc.) de la población no diagnosticada.
  • Se comuniquen los beneficios del cuidado más precoz y se reduzcan las barreras percibidas a la realización de la prueba.
  • Se implementen directrices de realización de pruebas y tratamiento en cada país basadas en evidencias.
  • Se comprometan los recursos políticos, financieros y humanos necesarios para su oportuna implementación.

¿Por qué existe la necesidad de contar con un diagnóstico precoz del VIH en Europa?

Aproximadamente el 35% de las personas con VIH en la UE no es consciente de su estado serológico (lo que supone unas 250.000 personas); sin embargo, si se tienen en cuenta los territorios europeos que comprenden a la Federación Rusa y a Ucrania, el número de personas sin diagnosticar asciende a 1,2 millones.

A partir de los datos de ONUSIDA y de las encuestas nacionales, el profesor Andrew Phillips y un equipo de colaboradores de la Facultad de Medicina del Hospital Royal Free y de la University College de Londres (Reino Unido), establecieron un modelo matemático de los efectos actuales del diagnóstico tardío en Europa.

En Europa Occidental, estima el profesor Phillips, viven 16.000 personas sin diagnóstico que necesitan tratamiento inmediato, puesto que tienen un recuento de células CD4 inferior a 200. Es probable que mueran diez mil personas en 2009 debido a los diagnósticos tardíos; y si se considera toda Europa (incluyendo la Federación Rusa y Ucrania), ese número podría ascender a 120.000 si no reciben un diagnóstico de VIH. Si todas esas personas pudieran ser diagnosticadas y recibieran tratamiento de acuerdo con las directrices europeas, podrían salvarse 90.000, según estimaciones extraídas del modelo matemático.

Según el profesor Andrew Phillips, los diagnósticos y tratamientos precoces podrían tener también efectos sustanciales sobre la tasa de nuevas infecciones.

La presencia tardía para el tratamiento (es decir, un diagnóstico tardío del VIH en el curso de la infección, cuando se debería empezar el tratamiento sin retraso) varía en función de la región europea y el grupo en situación de riesgo.

  • El 22% de los hombres gay en el Reino Unido sigue recibiendo un diagnóstico tardío, frente al 47% de los hombres heterosexuales (predominantemente hombres de origen africano).
  • Un reciente estudio italiano de gran tamaño encontró una tasa de diagnósticos tardíos del 37%, definidos como la aparición de una enfermedad determinante de SIDA menos de seis meses después de un diagnóstico de VIH; también se han encontrado tasas similares de diagnóstico en otros países de Europa Occidental.
  • En Francia, la proporción de personas con inicio tardío del tratamiento (35%) no cambió entre 1997 y 2005, y la supervivencia entre las personas que se presentaron tampoco mejoró a pesar del creciente abanico de fármacos disponibles para tratar la infección por VIH.

Estas cifras se hacen más preocupantes, coinciden los expertos, porque la nueva información publicada a lo largo del pasado año ha dejado claro que el tratamiento del VIH tiene que empezar antes de lo que recomiendan las actuales directrices, a fin de obtener los mejores resultados.

Las actuales directrices británicas (que se actualizarán a principios de 2008) recomiendan que todas las personas inicien el tratamiento antes de que su recuento de células CD4 disminuya por debajo de las 200 células. Sin embargo, las directrices recientemente publicadas por la EACS recomiendan iniciar el tratamiento a todas aquellas personas con un recuento de células CD4 inferior a 350.

Si dicho umbral se implementase en el Reino Unido, el número de personas diagnosticadas de forma tardía podría aumentar del 33 al 57%.

Barreras al diagnóstico más precoz del VIH

¿Por qué el diagnóstico tardío constituye semejante problema en los sistemas sanitarios mejor financiados del mundo, cuando el tratamiento del VIH es altamente eficaz y cada vez más fácil de tolerar?

Un motivo es que las personas tienen una percepción del VIH como una enfermedad que afecta sólo a aquellas personas con muchas parejas sexuales, según la profesora Christine Katlama, y que no consideran que tener una o dos parejas sexuales al año suponga mucho riesgo. Pero a lo largo de 10-20 años, este número de contactos va creciendo, con lo que existe mayor probabilidad de que aumente la infección.

Para muchas personas heterosexuales, el problema radica en que nunca se han considerado a sí mismas como en situación de riesgo, aunque en el caso de los hombres gay y las personas de origen africano provenientes de países gravemente afectados por el SIDA los motivos para no realizarse la prueba podrían estar relacionados con la negación y la falta de conocimiento respecto a la disponibilidad de un tratamiento eficaz.

Para las personas de origen africano, las barreras que se encuentran a la hora de realizar la prueba son especialmente altas. “Si dependes de una pequeña comunidad cerrada para recibir todo tipo de apoyo emocional y económico, el miedo a ser expulsado de ella podría bastar para evitar que realices la prueba”, declaró Ibidun Fakoya, un investigador del Hospital Royal Free de Londres.

Otras barreras citadas a menudo por inmigrantes de toda Europa son la falta de derecho para recibir cuidado sanitario gratuito, junto con la confusión respecto a qué cuidado sanitario podrían tener derecho. También es generalizada la preocupación referente a la confidencialidad de los resultados de la prueba del VIH.

Prueba tipo “exclusión voluntaria”

Al decir de muchos, la principal barrera para un diagnóstico precoz es, simplemente, que nunca se les ofreció la opción de realizarse una prueba del VIH. Por ejemplo, en el Reino Unido, a las personas que no donan sangre, tienen un bebé o que acuden a una clínica de infecciones de transmisión sexual (ITS) puede que nunca se les ofrezca la realización de una prueba del VIH aun cuando estén en una situación de alto riesgo de exposición al virus.

En EE UU, las autoridades de la salud pública están intentando mejorar la tasa de diagnósticos del VIH realizando la prueba rutinaria a todos los adultos al menos una vez, principalmente a través del sistema de atención primaria, pero también mediante la realización rutinaria de pruebas en servicios de urgencia y tras cualquier ingreso en un hospital. Asimismo, se anima a las personas con un comportamiento de alto riesgo (incluyendo a todos los hombres gay) a que se hagan la prueba anualmente.

Pero en Europa existe la duda generalizada respecto a que tal enfoque sea viable económicamente o factible. En vez de eso, los expertos europeos en el VIH están intentando acordar una lista de condiciones médicas indicativas que deberían llevar a la realización de la prueba del VIH en la población general, incluyendo las infecciones de transmisión sexual, tuberculosis, linfoma, hongos bucales, hepatitis B o C, linfoadenopatía y cualquier enfermedad definidora de SIDA.

Esta acción está motivada, en parte, por la conciencia general de que las personas diagnosticadas de VIH de forma tardía han sido atendidas por médicos de cabecera debido a la presencia de problemas de salud que podrían haber levantado sospechas.

Sin embargo, el amplio abanico de dolencias que, a menudo, acosan a las personas con una inmunosupresión más leve, como neumonía bacteriana, herpes, dermatitis y otros problemas dermatológicos, no se han incluido en el listado de enfermedades indicativas porque los especialistas en VIH no saben con qué frecuencia se presentan en las personas con dicha infección, ni tampoco la probabilidad de que una persona que presente alguna de estas enfermedades tenga el virus.

En Europa del Este se realiza la prueba de forma generalizada, a menudo sin contar con el consentimiento. Se estima que, cada año, 25 millones de personas se someten a la prueba, según Gennady Roshchupkin, de la Red Internacional sobre Reducción de Daños, pero sólo el 14% de los usuarios de drogas que se inyectan se la han realizado. “En lo que respecta a la opción voluntaria o excluyente, en nuestros países no existe el concepto de prueba voluntaria”, declaró en la conferencia Roshchupkin.

Las principales barreras que existen para conocer el propio estado ante el VIH siguen presentes en forma de discriminación en contra de personas con esta enfermedad, lo que supone un importante factor de desmotivación para realizarse la prueba, especialmente en el caso de comunidades inmigrantes y en Europa del Este.

Sin embargo, el empleo creciente de la ley penal contra las personas en los casos de transmisión imprudente del VIH también suscitó atención en el encuentro. Los participantes acordaron que las sanciones legales contra la transmisión estaban menoscabando los esfuerzos de prevención y reforzando la reticencia a realizarse la prueba.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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