Algunas personas han logrado eliminar o controlar el VIH en circunstancias muy concretas. Estos casos siguen siendo excepcionales, pero ofrecen pistas clave para la investigación de una posible curación.
Aunque el tratamiento antirretroviral ha permitido controlar la infección y mejorar la calidad de vida de las personas con el VIH, todavía no existe una cura definitiva. A lo largo de los años, los avances en este campo han estado marcados por más decepciones que éxitos. Sin embargo, existen algunos casos excepcionales en los que se ha confirmado la erradicación del virus del organismo.
En la mayoría de los casos documentados, la curación se ha producido tras trasplantes de células madre realizados para tratar enfermedades oncológicas. Estos procedimientos conllevan riesgos elevados y no son una estrategia aplicable a la población general con el VIH.
Trasplantes de células madre: los casos de curación confirmados
La primera persona en curarse del VIH fue Timothy Ray Brown, inicialmente conocido como el “paciente de Berlín”. En 2006, tuvo que someterse a dos trasplantes de médula ósea. Su equipo médico decidió utilizar células madre con la mutación CCR5-delta32, con la hipótesis de que podrían tratar tanto el cáncer como el VIH.
Antes del trasplante, recibió quimioterapia intensiva y radioterapia. Posteriormente desarrolló una enfermedad de injerto contra huésped que puso en riesgo su vida. Dejó de tomar el tratamiento antirretroviral tras el primer trasplante y su carga viral no rebotó. Los análisis posteriores, realizados en sangre y otros tejidos, no detectaron virus con capacidad de replicación. Falleció en septiembre de 2020, tras más de 13 años sin evidencia de VIH.
Años más tarde se confirmó un segundo caso, el de Adam Castillejo, conocido inicialmente como el “paciente de Londres”. Recibió un trasplante de células madre en 2016 para tratar un linfoma de Hodgkin. El donante presentaba la mutación CCR5-delta32. Suspendió el tratamiento antirretroviral aproximadamente un año y medio después del trasplante y, desde entonces, mantiene una carga viral indetectable.
En la edición de 2022 de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2022) se presentaron los datos de la denominada “paciente de Nueva York”. Se trata de una mujer diagnosticada de leucemia en 2017 que recibió un trasplante con una combinación de sangre de cordón umbilical con la mutación CCR5-delta32 y células madre adultas parcialmente compatibles de un familiar. Suspendió el tratamiento tres años después del trasplante y continúa sin evidencia de VIH.
En la Conferencia Internacional sobre el Sida de 2022 se describió al “paciente de la Ciudad de la Esperanza”. Se trata de un hombre de mayor edad, con una trayectoria más larga de infección por el VIH y una inmunodepresión más avanzada que en otros casos. En 2019, a los 63 años, recibió un trasplante de un donante con la misma mutación. Suspendió el tratamiento unos dos años después y sigue sin carga viral detectable.
El denominado “paciente de Düsseldorf” constituye otro caso relevante. Recibió un trasplante de células madre de un donante con resistencia al VIH hace aproximadamente una década. Tras varios años de seguimiento sin rebote viral, ha sido considerado curado.
Casos con mecanismos diferentes
El llamado “paciente de Ginebra” representa un caso distinto. En 2018, se convirtió en la primera persona en lograr una remisión del VIH tras un trasplante de células madre que no contenían la mutación CCR5-delta32. Este caso sugiere que podrían existir otros mecanismos implicados en el control del virus.
Un caso más reciente es el denominado “nuevo paciente de Berlín”, presentado en 2024 durante la conferencia AIDS 2024. Esta persona tenía una copia de la mutación CCR5-delta32, pero el donante no la presentaba. Este hallazgo amplía las posibilidades de donación para este tipo de intervenciones.
Control del VIH sin tratamiento
No todos los casos de control del VIH implican trasplantes. Existen situaciones excepcionales en las que el propio sistema inmunitario mantiene el virus bajo control sin necesidad de tratamiento.
Un estudio publicado en The Lancet HIV describió el caso de una mujer india de 48 años diagnosticada en 2002 que ha mantenido una carga viral indetectable durante más de 20 años sin tratamiento antirretroviral. Los análisis no detectaron un reservorio funcional, sino únicamente fragmentos virales defectuosos. Este perfil se conoce como “controladora de élite excepcional”.
Casos similares, como los de Loreen Willenberg, refuerzan la idea de que el organismo puede, en circunstancias muy concretas, controlar el virus de forma casi completa.
Nuevos casos en investigación
En el Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica del VIH celebrado en Glasgow en 2024 se presentó un posible caso de curación en una mujer francesa de 50 años. Fue diagnosticada de leucemia mieloide aguda en 2020 y recibió un trasplante de células madre de un donante con doble mutación CCR5-delta32.
Tras algunas complicaciones iniciales, en 2021 mostró una recuperación inmunitaria notable. Suspendió el tratamiento antirretroviral en 2023 y ha mantenido una carga viral indetectable en pruebas estándar. Los análisis ultrasensibles detectan niveles residuales muy bajos (en torno a 1–2 copias/mL). Este caso plantea interrogantes sobre los mecanismos de curación y refuerza la idea de que cada paciente puede evolucionar de forma diferente.
Más recientemente, la revista Nature Microbiology describió el caso del denominado “paciente de Oslo”. Se trata de un hombre de 63 años que recibió un trasplante de médula ósea para tratar un cáncer hematológico. El donante fue su hermano, portador de la mutación CCR5-delta32.
Dos años después del trasplante, se interrumpió el tratamiento antirretroviral. Cuatro años más tarde, no se detecta virus ni en sangre ni en tejidos. Además, los niveles de anticuerpos frente al VIH han disminuido, lo que sugiere la ausencia de replicación viral activa.
Qué nos dicen estos casos
En conjunto, estos casos muestran que la curación del VIH es posible, pero en condiciones muy específicas y difíciles de replicar. Al mismo tiempo, aportan información clave sobre los mecanismos que podrían permitir, en el futuro, desarrollar estrategias más seguras y accesibles para un mayor número de personas.
Fuente: Aidsmap/Elaboración propia (gTt-VIH)
Artículo actualizado en abril de 2026



