El VIH es una enfermedad más, no una sentencia de muerte

Fede

Todo empezó un 14 de diciembre de 2018, cuando empecé a sentir molestias en el oído izquierdo y fiebres de 38º por las noches. A pesar de los antibióticos que me recetaron y el paracetamol, la fiebre me regresaba todas las noches. Una semana después, comencé a tener un brote en la piel (del tipo escarlatina) y fui de inmediato a realizarme una prueba rápida [del VIH]. Desgraciadamente salió positiva y sentí que todo se me iba, porque ignoraba mucho sobre el tema. Los síntomas empeoraron y continuaron como por un mes más.

Recibí mucho apoyo por parte de mi expareja y decidí ir al médico. Me realizaron varias pruebas y ahora hace un mes que he empezado mi tratamiento. A día de hoy me siento y me veo muy bien, no he enfermado para nada desde los síntomas (y eso que yo padecía frecuentemente de resfriados). El tratamiento no me ha ocasionado ningún tipo de efectos secundarios y, bueno, no siento que el VIH sea algo que me marque como ser humano, ni algo que tengo que compartir con los demás; mientras no le hagamos daño a nadie, todo estará bien.

Anímense a hacerse la prueba, y si salen positivos, es normal sentir que el mundo se le viene a uno encima. La buena noticia es que, después de saber que eres positivo, ya no tendrás la angustia de esperar tus resultados cada 6 meses al hacerte la prueba. Y, una vez siendo indetectable, ya no podrás transmitirle el virus a los demás.

Repito, me siento muy bien y estoy muy tranquilo. Aprendan a manejar esto como una enfermedad más, no como una sentencia de muerte ni como una etiqueta. A modo de comentario final les digo que no tienen que contárselo a nadie si no se sienten preparados, no es una obligación, pero sí les recomiendo algún tipo de apoyo (familiar, amigo, grupos de apoyo).

Ánimo y fuerza para todos.

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