La vida no se acabó, recién empieza

Anónimo

Bueno, cómo empezar… Creo que a la mayoría de personas que pasamos por esto les choca muchísimo y, bueno, no soy la excepción. Sin embargo, estoy tratando aún de luchar frente al sentimiento de culpa, la tristeza, el miedo y la angustia.

El año pasado tuve un desenfreno de alcohol y fiestas, juerga por acá y por allá, tratando de olvidar un desamor (ojo, no culpo a nadie de lo que me pasó). Y bueno, me reencontré con una amiga súper linda y buena que me ayudo a enderezarme, a volver al camino digamos del bien. Y decidí cambiar, meterme a hacer ejercicio, dejar de fumar y tomar y mejorar mi alimentación… ¡Una promesa de año nuevo demasiado buena para ser verdad!

Como decía, todo iba bien en el amor, en el trabajo, en mi familia, ¡todo! Y decidí pedirle la mano a mi amiga, en matrimonio. La boda era para el otro año, sin embargo, al mes quedó embarazada y decidimos adelantar el matrimonio. Para las bodas civiles piden exámenes de sangre y, bueno, me hicieron ir más de una vez para verificar algunos problemitas que vieron (aun no me decían nada).

Nunca olvidaré la cara del doctor cuando me dijo que tenía esta enfermedad [el VIH]. Sentí que se acababa el mundo, parecía todo una pesadilla, en cámara lenta. Lo primero que hice fue pensar en si había infectado a mi novia y, obvio, a mi bebé. Y me puse a llorar (el doctor tampoco ayudó porque me dijo que lo más probable es que los hubiera infectado).

No podía manejarme ni caminar y llamé a la única persona que quien tenía confianza aparte de mi novia (no quería alarmarla). Mi mejor amigo llegó y me llevó a un laboratorio a hacerme otro examen de sangre para descartar. Para esto tome 3 relajantes musculares, que me sedaron mucho. Tuvo que venir mi novia, se puso mal y fue todo un tema. Estuve 2 días en cama por esas pastillas, quería morir. Pero poco a poco fui investigando, tratando de afrontarlo, conversé mucho con mi novia y me apoyó en todo.

Fui a un centro especializado para empezar la terapia y que le hicieran las pruebas a mi novia. Revisaron mi carga viral y estaba en 1.000 y mis CD4 estaban en 500, bastante bien, según me dijo el doctor. Entonces le hicieron la prueba del VIH a ella y gracias a dios estaba sin infectarse (se realizó 3 exámenes diferentes y todo bien). Esto me ayudó mucho, el saber que mi futuro hijo y mi novia estaban sanos me dio más fuerza para salir adelante y seguir con el tratamiento.

Me explicaron que ahora [el VIH] es considerado como una enfermedad crónica y, pues, espero hacerme mi análisis completo en noviembre para ver si ya estoy indetectable.

Por cierto, nos llegamos a casar y mi ahora esposa me sigue apoyando, pero no negaré que a veces me siento algo triste por esta enfermedad. Hasta la fecha no encuentro a personas con quienes compartir esto. Trato de ser fuerte por mi familia y por mí. Y aprender día a día, leer más sobre esta enfermedad.

Aún hay mucha desinformación e ignorancia, me incluyo en esto, pero ahora toca enseñar a los demás a prevenir y aprender a vivir. Porque la vida no se acabó, recién empieza.

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