Trato de volver a ser alegre y feliz como antes

Alejandro

Hola, me llamo Alejandro, tengo 19 años y soy de Guayaquil-Ecuador. Tengo VIH desde octubre de 2017. Todo comenzó cuando inicié una relación con alguien por más 6 meses. Yo siempre me cuidaba en mis relaciones sexuales por miedo a al VIH. Un día la persona que era mi pareja me pidió tener sexo sin condón, pero yo me negué, pero de tanto insistirme yo acepté.

Todo estaba perfecto, pero después de unas semanas él me bloqueó de las redes sociales sin motivo alguno y a la semana empecé a enfermar con fiebre de 41 grados, tos, vómitos, herpes labial pero yo no sospechaba que era VIH. Llegó octubre y no mejoraba, seguía peor. Yo era un chico bien grueso, pero me enflaquecí demasiado y mi ropa no me quedaba. Mis padres se preocuparon cuando vieron que ya sufría dolores de pecho y me llevaron donde mi doctor. Allí me hicieron exámenes y salí positivo a una tifoidea.
 
Yo una semana antes de ir al médico ya sospechaba que tal vez tenía el VIH, pero no le di importancia, más aun cuando me dijeron que tenía tifoidea. Yo me recuperé, volví a la vida alegre y feliz que tenía.
 
Llegó diciembre y me tocaba hacerme mi examen del VIH de nuevo.
Sin embargo, en mi mente me preguntaba qué pasaría si salía positivo y en realidad no era tifoidea lo que tenía. No me quise arruinar las fiestas de Navidad, Fin de año y mi cumpleaños, así que esperé hasta enero.

El 4 de enero fui a la fundación donde me hice mi último examen (que había sido en septiembre de 2017). Llegué lo más calmado y relajado posible.

Cuando me llamaron para darme mis resultados yo sospechaba que algo no estaba bien. El doctor me dijo que cerrase la puerta y me sentara, algo raro porque la última vez que me hice el examen el doctor me entregó los resultados en la sala de la fundación.

Cuando en sus papeles busca una orden que decía “Hospital de Infectología” ya sabía lo que se me venía. Entonces me dijo: “Señor Alejandro, usted dio positivo al examen del VIH”. Mi alma se desmoronó y empecé a llorar. Yo le decía que era un error, que no podía tener eso, que yo solo tengo actividad sexual activa cuando tengo pareja. El doctor, muy amable, me intentó tranquilizar y me dio la orden para hacerme un examen más en el hospital de Infectología.

Cuando salí de la fundación lo único que hacía era llorar y decía en mi mente: “Dios, ¿por qué a mí? yo nunca he sido una persona de mal corazón, ¿qué hice para merecer este castigo?”.

Al llegar a casa me calmé para que mis padres no sospechasen que había estado llorando. Fui donde mi mejor amiga y le conté lo de mis exámenes. Cuando se lo conté, ella solo me abrazó y lloramos juntos y me dijo que estuviera tranquilo porque podía ser un error y que esperásemos al resultado del hospital de Infectología.

Pasaron 3 días y me acompañaron a hacerme el examen. Esperé dos horas y me confirmaron que sí era positivo, pero que estuviera tranquilo, que aún estaba en buen estado de salud. Ese mismo día se los dije a mis padres mi madre lo tomo mal a mi papa casi le da un infarto ellos no me hablaron por una semana y no saben cómo me dolía eso pero después me llamaron y me pidieron disculpa por lo no hablarme al día siguiente fuimos al hospital de nuevo donde me detectaron tuberculosis pero era grave ya falta poco para terminar mi tratamiento que solo dura 6 meses.

Empecé a tomar antirretrovirales en marzo. Mis CD4 eran de 525 células y mi carga viral de 50.000 copias. Ya han pasado 5 meses desde mi resultado positivo, pero aún se me hace difícil aceptarlo.
 
No puedo dejar de pensar en que moriré y que no cumpliré mis sueños y metas. Por más que me han dicho que tendré una vida normal si me cuido, no lo puedo aceptar. Lloro todos los días porque yo nunca he sido una persona promiscua siempre me cuidaba. Lo único que me relaja es escuchar música de ABBA o ver series.
 
Día a día trato de luchar con mi mente para salir adelante y volver a ser el chico alegre y feliz que era. Lo que más deseo es vivir y disfrutar la vida. Espero que dios me proteja y cuide.
 
No me quiero ir de este mundo sin cumplir mis sueños y ver crecer a mi hermanita menor. Por el momento no quiero tener parejas por miedo a infectar a alguien, ya que lo que menos deseo es hacerle daño a alguien, yo no soy mala persona.

Solo Dios y el destino se encargarán de cobrar lo que me hizo mi ex pareja porque a nadie se le hace esto, ni a la persona más mala del mundo.

Esta es mi historia, gracias.

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