Testimonio: Salud y libertad (2)

Víctor

Había dejado mi historia a medias, titulada Salud y Libertad, y aquí regreso con Salud y Libertad (2), porque no está bien comenzar algo que no terminarás.

También por agradecimiento de todos los testimonios que he leído y han tocado fibras sensibles dentro de mí. Se había quedado mi historia en aquellos días en que tuve que aceptar que era seropositivo y aunque lejos de resultar éste el verdadero problema, se instaló en mi vida y, lo que es peor, dentro de mí, un sentimiento de vergüenza. Llegué incluso a sentir que era un desahuciado que l@s demás rechazarían.

Ahora sólo queda el miedo a las relaciones íntimas cuando una chica me gusta, mas he aprendido que la dignidad es la mejor forma de vivir con uno mismo. Va pasando el tiempo y me siento parte de una parte de la humanidad que por haber sufrido o ser diferentes, digamos por ejemplo homosexuales, lesbianas, seropositivos, inmigrantes, mujeres maltratadas, excluid@s y ese largo etcétera de gentes que hemos pasado por el rasero de la desinformación en nuestras propias carnes. En este sentido tuve que hacer un examen de conciencia de mí mismo y reconocer que yo también estuve y estoy equivocado casi a diario. Sin embargo, ahora, la diferencia radica en que soy consciente de que lo más sabio es rectificar y no olvidar que "en todas las casas se cuecen habas", y el refranero todavía añadió un final que el pueblo, el que sabe de lo difícil, puso al refrán: "y en la mía calderadas".

Todos los días al despertar me digo que el mundo es maravilloso y que a mí también me ha tocado la fortuna de vivir en él. Asimismo, siempre procuro sonreír y dar lo mejor que tengo para los demás. A pesar de todo llego a veces a la conclusión de que las personas, casi siempre, son como yo, y que habrá quien necesite su tiempo para saber que nos ocurre a las personas con VIH, tal y como me ocurrió en su día con los otr@s, y finalmente conmigo mismo. Un chico al que no tengo el gusto de conocer, pero que intercambiamos algunas opiniones por e-mail, me comentó algo muy interesante, y es que somos nosotr@s l@s que muchas veces nos sentimos como extraterrestres y apartad@s, pues el resto del mundo también está lleno de personas que te abren sus brazos o te escuchan de verdad, y te aceptan. ¡Ay, a veces se me olvida, querido amigo, gracias! Y otras, para qué engañarnos, hay que salvar la barrera que se anuda en nuestra alma y contiene nuestras palabras.

Pero yo lo que quiero dejar aquí es alegría, pues me siento afortunado y quisiera que tod@s nosotr@s, que compartimos un frente común, fuésemos un@ sol@. Mañana amanece de nuevo y otra vez sentiremos ilusión y tristeza, amaremos o acaso odiaremos, porque aquí no se está hablando de VIH/SIDA, sino del camino de vivir, de no pararse a un lado y darlo todo por perdido. Ojalá que cuando salga a la calle estés ahí, a la vuelta de la esquina, y yo pueda verlo, y tú también. Y así todos los días de la vida….

Muchas gracias a tod@s.
 
SALUD Y LIBERTAD (2).

 

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