Saber que tienes el VIH es duro, pero no ha supuesto cambios en mis planes de vida

Ángel

Me presento. Mi nombre es Ángel, tengo 27 años y vivo en el Puerto de Veracruz, México. Soy un varón homosexual que fue diagnosticado del virus del VIH hace dos meses (para ser exactos el día 3 de diciembre de 2018). Acudí a un CAPASITS para realizarme una prueba rápida, pensando en que saldría negativa. Cuál fue mi sorpresa cuando el psicólogo me informa que mi resultado era reactivo. Mi primera reacción fue preguntar con una risa nerviosa cuál era el siguiente paso a seguir. Me refirió a un hospital para la prueba de confirmación Western Blot.

Siete días después recibo la confirmación de que tengo el VIH y es en ese momento en donde quedo en shock; no por negar mi nueva realidad, sino porque en México la seguridad social (IMSS) está vinculada a que uno tenga empleo, y en aquellas fechas yo no tenía trabajo.

Cuando entendí ese inconveniente me puse a llorar, ya que sin tratamiento casi todo portador del virus muere. Afortunadamente en mi país existe una cobertura para las personas sin seguridad social llamada “Seguro Popular”, en la cual el tratamiento antirretroviral puede ser cubierto por este seguro.

En un periodo de 11 días reuní los documentos necesarios para recibir tratamiento en el CAPASITS con la cobertura del Seguro Popular. La primera consulta con ellos la tengo el 21 de diciembre de 2018 y me envían a realizarme exámenes de carga viral y linfocitos CD4 (sin costo a través del Hospital Regional de Veracruz) y me citan para un mes más tarde para iniciar el tratamiento.

Llega el 21 de enero de 2019 y mis análisis revelan que mi carga viral es de 2377 copias/mL y mis CD4 son 481 células/mm3. He de mencionar que, con excepción de tener sobrepeso, cuento con excelente salud (sin contar el VIH, por supuesto). El médico me prescribe un tratamiento de tres fármacos en una tableta, a tomar una tableta cada día, en ayunas, por la noche antes de acostarme.

Me preocupaban los posibles efectos a corto plazo de este medicamento, pero desde el primer día noté que no experimenté cambio alguno. Es en serio, no me siento desmejorado en ningún aspecto en comparación a antes de iniciar el tratamiento. El día de ayer tuve consulta de nuevo y mi médico me indicó que el siguiente mes me ordenará otros análisis de sangre para averiguar si he podido alcanzar la carga viral indetectable.

El impacto de tener el VIH es duro, pero siendo franco conmigo mismo, no ha supuesto el menor cambio en mis planes de vida; quizá ahora sea más consciente y cuidadoso con mi cuerpo, pero no me atormenta la idea de que muera a causa del VIH. Afortunadamente nací y adquirí el virus cuando ya existen diversas opciones para poder tratarlo.

Y, en resumen, es todo. De antemano gracias por dedicar su tiempo a la lectura de mi experiencia.

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