Podemos ser un arma contra el estigma

Samo

Escribo esta historia para mostrar la otra cara de la enfermedad: qué significa vivir con el VIH una vez superado el duelo inicial y los cambios que ha supuesto en mi vida.

Todo empezó cuando dejé a mi expareja porque la relación se había vuelto tóxica. Los siguientes meses fueron duros y caí en un estado de gran ansiedad, tenía mucho rencor y odio. Mis niveles de ansiedad eran tan altos que me incapacitaban para hacer cualquier cosa. Durante este proceso tuve una primoinfección bastante dura, enfermaba cada dos por tres y necesitaba dormir a veces 16 horas para estar bien, así que me hice una serología del VIH y di positivo.

Estaba yo ahí, con dos duelos y realmente mal. Pasé 3 semanas encerrado en casa, sin comer apenas hasta que pude decidir tomar las riendas de mi vida.

El VIH me enseñó que podría morir en 10 años sin tratamiento y que me preocupaba por muchas tonterías que no valían la pena, que no tenía que pensar en un futuro tan lejano, sino más bien estar en el presente.

Me volví una persona más sociable y afronté todos mis miedos, soy realmente feliz ahora.

Lo llaman enfermedad crónica, pero considero que no es más que una parte de mí. Sólo tengo que tomarme una pastilla diaria que no me provoca efectos secundarios, puedo mantener relaciones sexuales sin miedo a transmitir el virus y no me siento enfermo. No he tenido que cambiar ningún aspecto de mi vida tampoco.

A nivel social, me di cuenta de que el VIH se trata desde el miedo y la desinformación y eso es un problema. Sin embargo, la mayoría de las personas con las que hablas, tras comentar tu realidad se dan cuenta de que no es para tanto. A las personas que no, hay que alejarse de ellas. Igual que no quiero una persona racista en mi vida, tampoco me hace falta un serófobo.

Somos un arma contra el estigma, poco a poco, enseñando a las personas de nuestro alrededor qué significa ser portador. Creo que podemos cambiar la forma en la que se ve el virus.

Volví a tener una relación estable, con un chico seronegativo. Tardó un poco de tiempo en asimilar que yo era seropositivo, pero entendió que solo era una parte más de mi vida y que si era ya difícil transmitírselo (el VIH), usando preservativo aún menos.

Cara al futuro, tengo entendido que se cambiará la vía de administración por una inyección cada 1, 2 o 3 meses y que será igual de efectiva, lo cual será un gran avance para nosotros.

Mucho ánimo a los que lleváis poco tiempo con el VIH, ¡os prometo que se supera!

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