No perder la esperanza

Anónima

Hola, mis queridos amigos. Soy chilena, tengo 30 años y tengo dos niños.

Como por allí dicen, la vida te da sorpresas y me tocó a mí como les tocó a ustedes. Llevo dos meses y dos semanas desde que me enteré de mi diagnóstico [de VIH]. No tenía síntomas, solo pedí el examen, como por si acaso, y salí positivo. Mis CD4 estaban en 290 y mi carga viral en 24.000. Mi pareja dio negativo, gracias a Dios. Él se alejó de mí y sufrí mucho. Pensé que me moriría, pensé en tantas estupideces. Me quería morir.  Veía a mis niños y solo lloraba. Veía a la gente y creía que me escupirían, que yo era lo más asqueroso del mundo, que no merecía nada. No comía, no dormía. Pensé que perdería mi trabajo. ¿Quién me cuidaría? ¿quién iba a estar conmigo?

Qué tonta fui, pero es parte del proceso. Y así busqué a Dios, me ayudó mucho. Oré y me acerqué a los que en él creen, y me ayudaron. Oraron por mí. Ellos no saben de mi enfermedad, pero vieron mi dolor y saben que eso que atormentaba mi cabeza y mi alma se fue. Me dolía el estómago y me presionaba el pecho, quería morir. 

Hoy estoy mejor, con ayuda de Dios. Mucho mejor. Vivo tranquila y pienso que dejé todo en manos del Señor. Veo a mis pequeños, los amo, me amo. Me miro al espejo y ya no me doy asco. Valoro todos mis días, mi despertar y mi acostar. Amo a mi familia y aunque he decidido no contar mi situación, prefiero adherirme a mi terapia [frente al VIH]. Tomo mis vitaminas -como las llamo yo- cada noche. Mi alimento y hago ejercicio. El amor no es tema para mí.

Solo sé que gracias a Dios recuperé la sonrisa. Creí que nunca más sonreiría, pero aquí estoy. Valorando mis días, el atardecer, el aire, la naturaleza, el amor de mi familia. Yo era muy frívola, solo me importaba el dinero y los placeres que el mundo me entregaba.

Amigos, no se rindan, esto es una condición, es más letal un cáncer o enfermedad invasiva o una epilepsia donde tomas tres o cuatro pastillas tres veces al día de por vida, eso yo creo que es más invasivo. El VIH no te molesta nunca más, son solo 2 segundos al día [para tomar la medicación].

Nunca antes pensé que sufriría un dolor tan grande. Este momento lo recuerdo y le doy gracias a Dios. Porque sonrío, veo a mis pequeños, y no llegué [a fase de] sida.  Si usted está en ese proceso, ánimo, que aún se puede vivir, paciencia, ya va a pasar la pena, se va a ir el dolor, se va a parar.

Ore amigo, busque a Dios, [tome la medicación], busque alabanza en YouTube, clame en el día, en la noche que no puede dormir.  Así lo hice yo y me ayudó. Nadie conoce nuestro dolor más que nosotros mismos. Me acuerdo que leí todas las historias de estas páginas. Me decía que porque a mí. Ahora digo que es momento de dar gracias por la vida que tuve, que no valoré y la que tengo y que aún puedo tener. Si necesitan con quien hablar les ofrezco mi amistad????. Ánimo.

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