Necesito ayuda

Anónima

Hola a todos. Les voy a contar un poco mi situación, ya que hace algunos años me enteré de que tengo el VIH y no se lo pude contar a nadie. Me siento muy sola y triste, siento muchísima vergüenza y miedo a que me discriminen. Soy de Argentina y la realidad es que escucho comentarios de personas que hablan despectivamente de mi condición Pasas a ser "Juanita la que tiene el bicho". Te encasillan.

Aparte del miedo social, tampoco se lo pude decir a mi familia. Bueno, apenas me enteré, se lo dije a mi mamá. Yo estaba presa y, al tiempo que salí, en una discusión, me dijo sidosa de mierda, sucia y un par de cosas más. Hasta el día de hoy lo recuerdo con mucho, mucho dolor. Así que, al tiempo, le dije que era mentira lo de que tenía el VIH, que lo había dicho por un montón de excusas de mi ex y, la verdad, ni me acuerdo bien de la mentira.

Nunca más hablamos de ese tema y gracias a Dios tampoco me volvió a decir nada hiriente sobre mi enfermedad. Tal vez se quiso creer la historia. Cuando estaba presa también tenía mucho miedo de que se enteraran mis amigas y compañeras. Lo peor es que la medicación [para el VIH] la daban en la puerta del pabellón. Eso era muy humillante para mí, que no lo tengo [el VIH] para nada aceptado.

Así que, medio a escondidas, retiraba la medicación, hasta que un par se enteraron y me vinieron a dar problemas. Yo lo negué. Me iban a matar porque yo andaba con una piba que, encima, con todo ese tema me dejó y quedé con un gran problema en el pabellón. Yo lo seguía negando [mi condición de VIH+] y me pidieron pruebas o me iban a lastimar y a echar de ese pabellón.

Hablé con el infectólogo que me atendía y, como en ese momento era indetectable (o sea venía tomando todos los días la medicación y ese era el diagnóstico), desesperada le dije que me pusiera eso en un papel [que era indetectable]. Entre tanto llanto y miedo mío, cedió, solo puso “indetectable”, no puso negativo. Pero me sirvió, ya que lo creyeron y pude terminar mi condena tranquila. Aunque meses antes de irme, no retiraba la medicación porque tenía miedo y vergüenza.

Acá la cosa no cambia mucho [fuera de la cárcel]. Ayer me decidí y fui al hospital, a la sección especializada en VIH. Fue muy incómodo para mí, pero tenía que hacerlo o voy a morir y mi hijo me necesita. De hecho, tengo tan bajas las defensas que me dieron una pastilla extra que tengo que tomar 3 veces por semana.

Vivo con mi mamá, pero no nos llevamos muy bien y no me da la confianza para contarle. Ya no quiero que nadie me hiera. Hago una vida normal. Trabajo y estudio, pero en el fondo me siento muy sola. Es horrible que nadie lo sepa, ya que cargo sola con esto.

Gracias por leer mi relato y disculpen si ofendí a alguien. Saludos.

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