Mientras haya vida, hay esperanza

Idan

Este es un pensamiento, que llegó a mi vida en cierta película que tuve la oportunidad de ver, "La teoría del todo". Llevo un año con mi diagnóstico positivo (VIH+) y hace 10 meses empecé el tratamiento con antirretrovirales. Estoy con carga viral indetectable al cuarto mes de mis segundos análisis.

Soy homosexual, de 27 años. No ha sido fácil. Solo 5 amigos cercanos lo saben y es que me sentía tan triste por todo lo que estaba pasando… Desde los efectos de los medicamentos en un principio hasta sentirme solo frente a todos a mi alrededor.

No tengo el valor para decirle a mi familia sobre mi padecer. Contraje el virus trabajando fuera de mi ciudad natal. ¿Cómo? Probablemente alguna rotura de algún preservativo. A día de hoy, no importa saberlo.

Desde que lo supe, solo me he dedicado a seguir adelante, viviendo día con día la esperanza de vida que solo Dios me quiera conceder. Hasta el día de hoy, no le reprocho el “¿por qué yo?”. Soy una buena persona, al menos trato de seguirlo siendo día a día.

No puedo regresar a casa, tengo miedo. Decidí vivir solo esto ya que siento que defraudaré a mis padres, a mis hermanos, pues salí de casa por cuestiones de trabajo. Sin embargo, cuando son vacaciones, verlos es la felicidad más grande que pueda concebir. Verlos físicamente, abrazarlos, el sentir que tengo vida para verlos y disfrutarlos minuto a minuto, día a día según sea mi periodo vacacional.

A mis amigos debo aconsejarles y decirles lo hermoso que puede ser la vida aun con muchos percances que pueda haber en el camino. Lloro a veces por las noches, por no poder tener hijos… Pero Dios me dio unos sobrinos hermosos que me extrañan, que me esperan cada semestre del año para verme; me escriben.

A veces me siento muy solo, huyo cuando un chico quiere tratarme para conocerme, tengo miedo de herir a la gente. ¿Recuerdan al personaje de Rogue de los X-men? Así me siento, como el "don" de ese personaje de no poder estar con alguien sin herirlo o herirse, al menos recuerdo algo así de esa serie.

Los efectos secundarios de los medicamentos ya han desaparecido. Al menos el horario que llevo es por la noche y mis análisis han salido bien. Casi ya no padezco de cuadros infecciosos. De principio brotaron un montón de enfermedades, curables gracias a Dios.

Estoy sano, se podría decir. Hoy decidí redactar un poco mi situación con el afán de poder ayudar, de acuerdo a mi experiencia, a quien lo necesite.

Mientras haya vida, hay esperanza de seguir luchando día con día. Soy de religión católica. Cualquier fe que tengan ustedes, apóyense en ella.

De mi parte les mando bendiciones y un fuerte abrazo para aquella persona que lo necesite.

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