Mi mayor preocupación es el estigma en el ámbito laboral

RC

Yo al igual que he leído en muchas historias compartidas, cuando comencé con las sospechas de tener VIH el mundo se me vino abajo. Estuve a punto de caer en depresión, tanto así que estuve casi un año sin poder dormir bien, sin ganas de hacer nada… pensé hasta en suicidarme.

Mis sospechas comenzaron por una tiña exagerada en los muslos, que tardó en irse. Luego con candidiasis bucal, luego con una tos intensa de meses y unos pequeños moluscos contagiosos en la cara. Con esto último fue cuando más me convencí de que tenía VIH. Me aterraba sólo el hecho de hacerme la prueba.

Recuerdo que un día después del trabajo decidí irme al hospital universitario, sin pensar más y hacerme la prueba. Al llegar y querer preguntar dónde podría ir no me salieron las palabras e invente otra cosa y me fui ese mismo día. Iba tan mal, no sé cómo describirlo, que en el camino de regreso hacia mi casa choqué. Gracias a dios no pasó a mayores.

Me traté los moluscos con un dermatólogo y decidí quitarme esa idea del VIH de la cabeza. Funcionó por un tiempo, me fui de intercambio por la universidad a España y allá no tuve ningún problema. Los problemas comenzaron a los meses de volver, que me volvió la tiña pero aún peor y no fue hasta unos días que me dio fiebre horrible durante un buen tiempo.

Por eso, a los pocos días decidí irme a hacer la prueba con la mente en que si no lo tenía me iba a quitar ese tormento de la cabeza y que si lo tenía pues no iba a ayudarme en nada el no confirmarlo.

Fui al CAPASITS (unidades médicas en México orientadas solamente para pacientes con VIH y otras ITS) y al llegar me preguntó un hombre qué era lo que necesitaba y de nuevo no me salían las palabras. Entonces él mismo me dijo: "¿vienes a hacerte la prueba rápida?" y yo sólo pude asentir con la cabeza.

Me pasaron con una psicóloga y me explicó el proceso y muchas otras cuestiones acerca del VIH. Recuerdo perfectamente que después de hablar por un buen rato me dijo amablemente: "cuando estés listo, vemos tu resultado" y pues sin más le dije que estaba listo. Cuando vi que efectivamente dio positivo no podía pensar en nada. No lloré, no hice nada y sólo me salió decirle: "¿Y ahora qué sigue?". Recuerdo que la psicóloga me lo explicó.

Me mandaron a unos laboratorios para hacerme varios exámenes entre los que estaban CD4 y carga viral, sentí un peso enorme cuando me dijeron que mis CD4 eran de 151 células/mm3 y carga viral de más de 200.000 copias/mL, pues no creía que estuviera tan avanzado la infección, ya que estoy seguro de que no puedo llevar más de 4 años con el virus.

Ahora llevo casi 3 meses con el tratamiento, agradezco enormemente al sistema de salud porque se han comportado muy bien y que tengan unidades médicas especializadas sólo en pacientes con VIH.

Absolutamente nadie sabe que tengo VIH excepto, claro, el personal del CAPASITS. Gracias a Dios sé que no es una sentencia de muerte y espero que mis CD4 hayan subido (acabo de hacerme los exámenes de carga viral y CD4 hace pocos días).

Mi preocupación ahora es que apenas tengo 21 años… y pensar que apenas me voy a graduar de ingeniería civil y tengo una vida por delante y tener que estar amarrado a un tratamiento de por vida, pero lo que más me inquieta y mi mayor preocupación es el estigma que existe. Sobre todo en el ámbito laboral, pues sé que al entrar a un trabajo hacen exámenes médicos y aunque sé que en México es ilegal pedir exámenes de VIH para un trabajo me aterra el hecho que aún me los lleguen a pedir y no pueda conseguir un trabajo por esto.

Lo siento si me extendí, me faltó contar varias partes pero como he dicho, sentía la necesidad al no haberlo contado a nadie aún.

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