Yo estoy felizmente casada con el amor de mi vida y al que le tocó sobrellevar esta enorme prueba. Nosotros nos enteramos de la situación hace ya cuatro años, cuando preparábamos todo para nuestra boda. Ya se imaginarán el trago tan amargo que pasamos. Yo estaba asustada por si estaba infectada y no sabía si seguir con él o alejarme. Mi familia quería que lo dejara.
Busqué apoyo psicológico y me decían lo mismo: que debía dejarlo. Él me pedía una oportunidad y yo no sabía qué hacer. Un día pedí a Dios una señal que me ayudara para saber qué hacer y, a los dos días, caí en la cuenta de que tenía un retraso, así que me hice una prueba y salió positiva: estaba embarazada… Por un lado, sabía que era mi señal, por otro, temía por mi bebé. Gracias a Dios, puso a la gente adecuada en nuestro camino y mi hijo nació sano.
Yo, hasta la fecha, soy seronegativa, pero cada seis meses me hago prueba para ver que todo está bien. Mi esposo toma sus medicamentos y, actualmente, está indetectable. Esperamos poder tener otro hijo. Espero de corazón que Dios les regale sus grandes anhelos 🙂