La lucha continúa

Ale

Pues llevaba ya algunos meses de no compartir con ustedes esta nueva aventura, que está llena de altos y bajos como una montaña rusa.

Definitivamente como cualquier otra persona vamos a tener días buenos y algunos no tan buenos, pero como toda otra persona debemos de recordar que la vida nos presenta nuevas oportunidades a donde quiera que miremos y depende de nosotros aprovechar cada una al máximo.

Hace 6 meses ya que fui diagnosticado [de VIH] y muchas cosas han cambiado desde ese momento hasta el día de hoy, donde soy consciente de mi cuerpo y trato de cuidarlo. Pero en el camino me pasó lo que le sucede en la película "Amélie" al personaje conocido como el "hombre de cristal"; me fui cerrando a mis amistades, a mi familia y a todas las personas que conocía por miedo a ser rechazado y a que las personas me dieran la espalda solo por convivir con este virus dentro de mi cuerpo.

Con el tiempo y todavía trabajando en ello he decidido no cerrarme a los demás, puesto que si lo hago convertiré mis emociones en cristales frágiles que podrán romperse con cualquier mirada. Si antes teníamos que ser fuertes en el mundo, ahora, viviendo de esta manera, debemos ser el doble de fuertes.

Para aquellas personas que han sido recientemente diagnosticadas, quiero que sepan que la vida no cambia, aparte de tomarte la pastilla de manera diaria y exámenes cada cierto tiempo para verificar que estás bien y el tratamiento está funcionando. ¿El miedo? El miedo, aun con mis 6 meses encima, todavía persiste. Miedo a ser rechazado, a dejar de ser amado por mi familia, por mis amigos.

Soy una persona con problemas de ansiedad y que repiensa demasiado las cosas. Miles de escenarios rondan por mi mente, llevándome de principio a fin al mismo lugar. El abismo de mi mente que me consume, pero día a día sigo luchando con mis demonios internos para poder seguir adelante. Las cosas no se acaban al ser diagnosticado, las cosas apenas comienzan desde otra perspectiva, desde otro punto de vista, pensando más en la vida, la muerte y el futuro.

El amor al que me aferro es el de Dios y mi familia. Quisiera poder contarles a todos en el futuro que encontré a la persona ideal, pero no puedo darme ese gusto en este momento. Primero tengo que amarme a mí mismo, antes de amar a alguien más. Si tan solo lo hubiera aprendido antes, todo fuera diferente.

A fin de cuentas, las cosas mejoran, pero van a empeorar mucho antes de que mejoren y vamos a tocar fondo varias veces, pero tengan la certeza de que vamos a salir de ese fondo cada vez más fuertes.

A todos les mando un fuerte abrazo. Sigamos adelanté, dejemos de sobrevivir y empecemos a vivir. Quién sabe, quizás en unos años podamos ver la cura. Y a quienes he conocido por esta página iré a visitarlos para tomarnos una cerveza.

Abrazos a todos.

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