Ironías inesperadas

Anónimo

Hola quiero compartirles mi historia desde Cochabamba (Bolivia). A veces vivimos inexpectantes día a día, del amanecer al ocaso, por inercia ante lo que nos ofrece este camino llamado vida.

Una crisis de ansiedad y luego 2 reacciones personales que tengo claras: La primera, una intensa seguridad y confianza en mí mismo; y segundo, el trato de una pareja que firmaba incondicionalidad ante cualquier eventualidad.

Y así fue esta ironía… El ocaso se inició cuando él atravesaba una crisis de ansiedad por que sentía inseguridad sobre una situación de riesgo antes de conocernos; la respuesta fue sencilla ante la seguridad que me poseía. “En vez de preocuparse, hay que ocuparse”, le dije.

Y en el entrevero de palabras se selló con el meñique de dos niños ilusionados que nada cambiaría “a pesar de…”. La ironía se hizo más evidente, los resultados se publicaron y yo, seguro y tranquilo en aquel cuarto de hotel, terminé desvanecido internamente. Siempre había sido positivo con todo en la vida, pero este positivo era el que menos esperaba. Afortunadamente él tuvo el negativo que tanto esperaba.

Hoy han pasado 3 semanas del positivo que menos hace sonreír a las personas que lo suman a su vida; esa suma que en vez de aumentar resta. ¿Recuerdan aquel “Nada cambiará”? Pues otra situación que este "más" me resta, porque el acuerdo no se cumplió.

Y "a pesar de…" estoy aquí de pie, poniendo el pecho a la bala y con todas las ganas de vivir, de construir, de todo. Sé que es más difícil, pero no imposible.

Todas las mañanas me acuerdo de esta ironía y sonrío frente al espejo, aunque devastado me siento por dentro.

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