Testimonio: Que los obstáculos sean escalones

G.D.

Hola a todos. Soy de Venezuela y quiero decirles que esta página me gusta mucho por todo lo que ofrece. Mi historia es como la de muchos otros. Mi expareja, un abogado exitoso, tenía VIH desde hacía diez años y yo no lo sabía, hasta que un día, al llegar de un vuelo -trabajo como tripulante de cabina de pasajeros, de aeromozo; de azafato, vamos-, me dijo que tenía VIH.

Al saberlo, le brinde mi apoyo. Por aquel entonces, no me cuidaba y seguíamos siendo pareja. Nunca tuve miedo. Tengo ya 37 años y consideraba que yo mismo tenía que ser responsable de mis actos. Esperé un año -el período de incubación del virus-, hasta que di positivo al VIH. Mi expareja me dejó a la voluntad de Dios. Yo no sabía adónde ir ni a quién recurrir. Solo leí el resultado y mi actitud fue la de seguir adelante.

Recuerdo que me tomé dos cervezas a mi salud al salir de la clínica. Por cierto, el día que me dieron los resultados era mi cumpleaños y decidí vivir, ser feliz y continuar la vida.

Gracias a Dios y a mi mejor amigo, que es seropositivo, me atendieron muy bien. Ahora estoy en tratamiento, con una carga viral indetectable y mis CD4 están muy estables. En aquel momento, bajé diez kilos. Como soy deportista, decidí recuperarlos. En un mes, recuperé los 85 kilos que pesaba antes de contraer el virus. 

Voy al gimnasio, sigo en la universidad y continúo volando, pues es mi pasión. Mi única y gran tristeza es mi bella familia: una madre y hermanos, que son únicos, a los que no quisiera expresarles mi dolor y mi estado de salud. 

Así pues, estoy con esto, y cada vez que puedo ayudar a alguien, sea de la condición que sea, lo hago. Siento la presencia de Dios en mí, y por eso les digo a todos que sus familiares están al tanto de su situación. Tienen que quererlos mucho por el apoyo que les brindan.

Solo le pido a Dios que me dé mucha salud para continuar adelante, puesto que soy el sustento de mi casa.

Amigos, la ciencia avanza. Tengamos el valor de seguir. Cada mañana es un día que Dios nos da de vida. No siento que tener el VIH me limite para nada. La vida continúa y es bella. Esta situación es dura, lo sé, pero decidí ser valiente y dejar la tristeza atrás.

Vivan la vida, cada amanecer, cada noche. Disfruten de la lluvia, de la música, bailen mientras tengan vida. Siempre habrá esperanza pese a tener VIH. Apenas hace un año que soy seropositivo y tengo ganas de vivir muchos años más. 

Les deseo mucha salud y les bendigo a todos.

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