Hace dos horas he empezado a tomar el tratamiento

Francisco

Hola. Quiero hacer este relato lo más completo posible, porque así, puede ser de ayuda para quien haya pasado por una situación similar. Soy un joven de 28 años, profesor, y vivo en la ciudad de Concepción, en Chile.

Estuve en pareja desde el 2010 hasta el 2015 con un hombre al que amé como nunca había amado, mi primer amor, así que estaba vuelto loco. Vivimos juntos 4 años y por cosas de pareja, infidelidades, complicaciones varias… nos separamos. Pero seguimos hablando, nos queremos mucho y para mí fue el hombre que me hizo descubrir que sí se podía amar a otro hombre.

A mediados de 2015 conocí a un chico, era muy piola (tranquilo) me gustó, lo encontré hermoso, todo partió como una atracción física. Comenzamos a estar juntos en diciembre de 2015 y yo todos los años me realizo el examen de VIH, en diciembre o enero frecuentemente, pues soy profesor y tengo mis vacaciones en verano, por lo cual siempre me hago mis exámenes preventivos.

Cuando decidimos tener relaciones sin condón yo propuse hacernos el examen del VIH. Me lo hice y salió negativo. Cuando le preguntaba a él, me decía que aún no se lo hacía hasta que un día me dijo que ya se lo había hecho y que había salido negativo. Grave error mío, confiar y nunca pedir el examen.

Resultó que en enero de 2016 me enfermé; fiebres, diarreas, etc. (primoinfección) y nunca en la clínica a pesar de hacerme exámenes de sangre, incluyeron el de VIH. Yo tampoco lo solicité, pues en mi cabeza era imposible (después de lo que ya conté). En los exámenes no apareció nada, el médico me dio antibióticos de amplio espectro y para la casa.

20 de Enero 2017: Me realizo mis exámenes preventivos y me retienen el examen de VIH. Inmediatamente supe que era porque di positivo. Sabía, pues conozco harto del tema, que ese es el procedimiento; retenerlo, enviarlo al ISP (Instituto de Salud Pública) para su confirmación, comunicarte para un segundo examen y entregarte el resultado final, que en mi caso llegó a mis manos el 15 de febrero de 2017.

Cuando supe que podía tener VIH inmediatamente hablé con mi pareja para exigirle que se hiciera el examen, ya era raro. Cómo podía tener VIH si sólo había estado con él en todo el año.

Entre muchas versiones durante esa semana, a finales me dice la verdad. Se  había enterado en agosto de 2016 y no me dijo nada. Pero lo peor no fue eso, porque obviamente le decía “pero ambos nos hicimos el examen el año pasado, dimos negativo, aquí uno de los dos engaño al otro” pero la verdad era peor aún. En su examen del ISP (que efectivamente era de agosto de 2016) abajo decía en observaciones: “Notificación previa en el año 2014”.

¡Wow! Cuando vi ese papel se me cayó el mundo encima. Lo encaré y me insistía en que se hizo el examen en 2014, que nunca lo fue a buscar y que cambió de teléfono por lo cual nunca se enteró.

Lo peor de esto es que al final, si esa versión fuera cierta, de todas formas me mintió cuando me dijo que se había realizado el examen y dio negativo.
Hoy he asumido esto de la mejor forma. Por temas que ya no dependen de mí, sino del sistema de salud, recién hoy 23 de marzo tengo en mis manos el medicamento y hace un par de horas consumí mi primera dosis.

Tengo mucha fuerza, pero igual miedo y ansiedad, quiero que pase el tiempo y así normalizar aún más esta condición, sentirme bien (aunque no me he sentido mal) y mi carga viral y CD4 están muy bien, pues recién llevo 1 año infectado y quizás mi estilo de vida, que es relativamente sano, me ayudó a no enfermarme más de lo común.

Espero con esto que reflexionen acerca de que muchas veces esto no pasa por ignorancia ni por falta de educación, sino por confiar.

Hoy comencé una nueva vida, más sana que la tenía antes, pensando en que esto es parte de mí y hay que aceptarlo de la mejor forma. Tengo susto por los efectos secundarios a largo plazo, pero hoy prefiero continuar bien y no pensar en eso, para no somatizar, y a vivir lo más feliz que se pueda.

Gracias a la vida que puedo costear mis cosas y vivir tranquilo. Pienso en cómo fue esta epidemia en los años 80 en Chile (lean el libro SIDA: HISTORIAS FRAGMENTADAS) y hoy debemos dar gracias por que el Chile el tratamiento está cubierto en Fonasa e Isapres, con un copago en algunos casos pero que es costeable.

Un abrazo a todos quienes leyeron esto. Espero volver a escribir en un par de meses más para contarles como he ido con el tratamiento.

Saludos.

Atte. Francisco.

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